El periódico me ha hecho una reseña insignificante: lo he sabido al llegar a casa, cuando me he descargado el pdf. No lo encontré en la calle, hice el camino más largo desde la facultad con el único objeto de buscar un ejemplar. Al final la he visto. En mi caso, nunca son chicas espectaculares: llevaba unas botas marrones de montaña y el sol de plaza de derecho le sacaba reflejos del pelo. Tenía esas cejas largas y espesas de las chicas italianas. Me ha mirado desde la bici y he sentido que yo existía muy poco en comparación con ella. Se me han puesto translúcidas las puntas de los dedos.
Me siento mayor. Como si ya no pudiera enarbolar la bandera de los jóvenes prodigios: no sé si me jode o no. Mi precocidad es gris.
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El gris es bonito.
ResponderEliminarMe gusta Lo-li-ta!! Enhorabuena María
ResponderEliminarEspero que sigas siendo una joven prodigio toda tu vida
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