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TODAS LAS MONEDAS TIENEN DOS CARAS

+ Canción para ligar (o para que no me dejes), Los Planetas
+ Who's gonna save my soul, Gnarls Barkley




La cara es un espejo, la cruz es una lealtad. La cara es un hombro, la cruz es una carga. La cara es querer explicarlo, la cruz son todo malentendidos. La cara es la admiración, la cruz es que uno no es la idea que tienen de él. La cara es ser explícito, la cruz es sonar excesivo. La cara es ser franco, la cruz es herirnos. La cara es sentirlo tan hondo y la cruz, ya saben, que huela adolestente.


La cara es callarme y escuchar, la cruz es que soy taaan dependiente. La cara es una duda cartesiana, la cruz es que ya no sé quién era.
La cara es estar convencida y la cruz es vivir probablemente engañada. La cara es ser mi única salida, la cruz es ser animales de esos: sociales.

La cara es haber intentado aprender algo, la cruz es que tú no te haces responsable. La cara es haberme divertido contigo, la cruz es que esto podría ser inmadurez. La cara es un problema de autoestima, la cruz es que suene a egocentrismo. La cara es intentar ser un poquito feliz, la cruz es que quizás eso no me haga mejor persona. La cara es que queda mucho tiempo y la cruz es un largo recorrido.

La cara es que esto parezca literatura, la cruz es que no diga nada. La cara es intentar entender todos los puntos de vista, la cruz es tener que tomar una decisión. La cara es que son muchas caras, la cruz es no poder ser más coherente.
La cara es hacerlo de corazón, la cruz es, con todo, equivocarse. La cara es que sea tan grande y la cruz que no sea suficiente. La cara es quererte tanto, la cruz es que no quiero no quiero no quiero.

Al final siempre puedes leer cruz, y ponerme mala cara.
Nunca hubo garantías de que el deseo no tocara fondo.


CALLE MELANCOLÍA

+ Calle Melancolía, Sabina
+ Avión en tierra, Quique González
+ Milk, Kings of Rodeo



Abandonar un sitio siempre es triste y liberador, de golpe:
he cambiado ya algunas veces mi fin del mundo.
Aún me resisto a dejar Calle Melancolía.




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MI FRACASO PERSONAL

+ "Mi fracaso personal", Astrud.
+ "Crujidos", Nacho Vegas.
+ "Memorias de jóvenes airados", Loquillo.


Pero es dramático, esto no es tan trágico. Te diré mil cosas por las qué llorar.
NACHO VEGAS

Es un mal momento para salir de una crisis personal y entrar en una mundial.
DEPRESIVOS & DEPRIMENTES, S.A.



Esta mañana he ido por fin a montar la exposición. Esperaba casi que fuera una redención. Esperaba casi estar milagrosamente contenta, exultante.
No lo estaba: me he levantado después de dormir 10 horas. Mi pseudo gripe seguía allí, además se habían sumado en manifestación de agotamiento unos horribles nervios en el estómago y un conato de cistitis -soy tendente a coger este tipo de cosas, es molestísimo-.
He estado remoloneando en la cama, no más de lo acostumbrado, pero sí más de lo recomendable. No quedaba nada que desayunar en mi cocina declarada en estado de ruina, pero sí cosas por hacer, así que me he puesto a ello.
Al rato he entrado en la cocina a buscar el encendedor, con un pitillo en la mano: la hornilla estaba abierta. He tenido toda la noche la hornilla abierta. Me han dado ganas de llorar pero no he podido. Mi talento para la tragedia está menguando a pasos agigantados por culpa del estrés. Imaginaba que en un caso así abriría todas las ventanas de casa y saldría de casa con lágrimas vivas en los ojos. La vida es curiosísima: he tenido un ataque de pragmatismo radical.

Todas las señales apuntaban al drama. Me he concentrado: he pensado en Antonio viniendo hacia Granada el día d para ayudarme, en el cigarrillo que la prisa aplazó que encendiera esta mañana y en mil detalles más. En el libro de "El club de la lucha" encima de mi mesita, con su apartamento de IKEA volando por los aires; en el capítulo de una mala serie que vi ayer en el que su protagonista se suicidaba siguiendo la estela de Kurt Cobain; en la noticia de la explosión de una bombona de butano en Vigo. Ni una lágrima.
Si hubiera encendido ese cigarrillo con toda probabilidad me habría convertido en mil-pedacitos-de-María casi instantáneamente. Sin embargo, he seguido escuchando a Pavel Kouba hablar sobre su nuevo libro, "El mundo según Nietzsche" y las verdades interpretativas.
Murió sumido en lo que se ha tildado en llamar "hundimiento mental". Pavel no, Nietzsche.

Ale se ha reído cuando se lo he contado, yo también. Me ha dicho que era el momento perfecto para morir y que yo ni me he enterado. Mi obra se hubiera estudiado durante años, habrían metido los restos de mi ejemplar de "El club de la lucha" como clave para interpretarla en una bolsita de plástico: "prueba A". Estábamos tomando unas cañas después del montaje, así que tal vez no pensáramos con claridad. O sí.

Ha sido un día muy largo. La exposición no ha quedado mal y he invertido en agujetas para mañana. Aunque hubiera sido peor incinerarme en mi apartamento. Se puede decir en el sentido más literal de la palabra que he salvado el día.

Me ha dicho también que este episodio tenía muchas lecturas, así que lean, lean.

Buenas noches.


KITTY

Hoy en la ventana brilla el sol, y el corazón se pone triste contemplando la ciudad.
porqué te vas. jeannette




Estoy rondando a la inspiración como un gato en celo, siento que estoy a puntito de alcanzarla. Que hay algunas cosas importantes que quieren decantarse en mi vaso de vino ahora. Pero no se deciden.


Ella es una gatita también, me mira con ojos redondos y amarillos desafiante: "no puedes tocarme". Porque como dice mi santo, las cosas sagradas no se tocan. Y a mí me da miedo quedarme aquí sin ganas ni posibilidades de hacer nada, porque tengo un grillete en el tobillo. Cosas de la gripe.



Los jueves ya me siento muy sola. Rara, y le echo terriblemente de menos. El silencio se hace ensordecedor, me zumba como si tuviera una abeja en la cabeza, haciendo un horrible estropicio. Quisiera hacer algo para romperlo, cualquier cosa. Pero no hay nadie para verlo. No tiene sentido llorar por la leche vertida.
Subo de nuevo el volumen a la tele, me pinto las uñas de los pies de rojo. Ojalá vaya bien la inaguración y se rompa por fin la barrera del sonido. Que estallemos los dos en luces de colores y esa noche volvamos a ser los gatos más canallas de los tejados.