
¡Pásenlo bonito!



Hay algo mal planteado desde su concepción y cimientos, como un bebé que nace ya con problemas del corazón, y puedes sentir cómo late en cada respiración honda y cansada.
La salida a este paisaje sólo la prometen las vías férreas, que transcurren paralelas a la huida y el recelo. Con todo, entre tanta desolación subsiste una promesa en la cara de su gente, que festonea el lugar de vida, como farolillos de colores. No existe el ocio en sus calles, cualquiera de ellas es el centro vivo y hormigueante de un comercio que pulsa y se tambalea a cada momento. El trajín de los carros, los puestos ambulantes, el pintoresquismo indígena abocados a la calle son curas contra la existencia gris que propone el techo de la vivienda propia, y contra la insignificancia. La vida está en la cara surcada de las viejas y en los niños que vuelven del colegio, en los perros famélicos que pululan por las vías al sol ardiente.
Un pase de primera para contemplar la enésima lucha por la prosperidad, resignada e inevitable. La constante sorpresa de encontrar un resquicio de esperanza en tierra de nadie.
tahina-can.org


Más que nada es una manera de aunar toda la cantidad de notas de mi lista de vida que se acumulan por doquier abarrotando los más insólitos rincones de mi casa. La cosa es ir marraneando las páginas de un librote con toda clase de citas, referencias, apuntes, versos y dibujitos.