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MOONWALKER





Y, en medio del caos, se nos siguen muriendo los mitos. Yo prefiero no pronunciarme.
Os dejo con esto que dije, esto que dice Ale -y que estoy convencida de que es la pura verdad-, además, claro, con esto.

Snif.



ACTUALIZACIÓN: Y sí, alguien tenía que decirlo. Tenías que ser tú.

MUTATIS MUTANDIS





Esto no es una salida.






¿Y QUÉ COÑO HAGO AHORA

[+ Lágrimas de plástico azul, Sabina]


con esta certeza de anacronismo? Dónde puedo esconder las sinestesias para que no me miren con reproche. Ellas y yo sabemos que hay algo que no encaja.
¿Qué digo a mi madre cuando llama por teléfono? "Como siempre", por suerte,
la desidia no sabe de fibra óptica.

Y si todo está bien por qué duele así por dentro.

Te compras un disco vas a por el pan llega un mail con buenas noticias y nada cambia. Te fumas un pitillo otro café otro proyecto, y buscas un libro que te cambie la vida pero quizás tampoco sea éste y nada cambia. Pones la tele sin sonido lavas los platos de vez en cuando no haces la cama nunca. Y esto es un claro síntoma.

Quedas con la objetividad y te presta su mirilla y te dices "no está mal":
tal vez sea una cuestión de mirada. Lo enfocas por si acaso desde el prisma
del surrealismo
del erotismo
del humor negro
y de algunos otros "-ismos" que se te ocurren
-"mamá quiero sea una poetisa de la experiencia"-
y no funciona porque ya no te lo crees. Y tal vez sea un mal momento, te dices, para entrar en una crisis personal cobijada en una mundial.

Por eso sigues fumando pitillos duchándote cogiendo el bus yendo a clase durmiendo en una gran cama deshecha esperando en fin que algo -no sabes bien qué- pase

como un zombie adicto a las ciclotimias, intentando aparentar control. Haces acopio de las cosas que salieron bien -o no del todo mal- y te dices,

cada vez más deshumanizada,

son etapas: nada cambia.


CON ASUNTO

[CERTEZAS PROVISIONALES]

Puesto que tan bien pareces saber que éstos no son gigantes
dime: ¿y cómo son los gigantes, Sancho amigo?

Es casi de noche:
los dioses de las religiones extinguidas
se alejan con sus credos bajo el brazo.


PAOLETTI



Paso estos días debatida entre la angustia y la esperanza de una cuenta atrás.

Lo malo de hacer cálculos ajustados, es que el error se magnifica.

Lo peligroso del riesgo es esperar una recompensa que palie el esfuerzo.




Me levanto cansada, y ahora no es por falta de sueño. Padecer el calendario de esta manera no entraba en mi programa y me tiene absolutamente bloqueada.

No sé cuándo dejé de sentir interés por mi carrera -universitaria-, y por más que busco no encuentro ningún fundamento objetivo para ello: una chica no deja de ser bonita en el momento que te enamoras de otra, pero ya te parece imposible quererla.

A mí la vida en la facultad ya no me hace feliz.

Estoy terminado la carrera, y dicen que esto es lo que pasa. Pero se me extinguen las ganas de hacer cosas y no creo que sea manera de estar: tengo sentido del esfuerzo, pero no del sacrificio.
Siento que todos los transeúntes anónimos puede oler que estoy casi derrotada.
Quizás debería darle un respiro a la carrera ahora, en vez de terminarla asqueada.
Puede que la mediocridad empiece cuando uno renuncia a procurarse la felicidad para cumplir con su deber.
Puede que uno se instale definitivamente en la inmadurez cuando hace oficio de sus caprichos.


Estoy en tablas conmigo misma.