ÇMe imagino nuestra vista a través de la cuarta pared, igual que efigies en un escenario. La que ven los poetas, la que veo yo si me proyecto astralmente y me sitúo enfrente de mi cuerpo: parecemos una estampa renacentista. Neoclásica: un cuadro de Jacques Louis David. Hieráticos y simétricos, expectantes: somos los neo-neoclásicos.El Santo y yo estamos en el centro, me pone la mano en el hombro; yo apoyo la cabeza en el suyo. Sentados delante nuestra, cada uno a distancias equivalentes de nosotros G. e I.O., pendientes de las lecturas de Cosmopoética que se desarrollan abajo. Más a los lados, guardando aún la simetría, T. e I.
I. se apoya en la columna. Tiene el pelo como Valentina, los labios rojos, los ojos cerrados. Escucha los poemas con la reverberación privilegiada que conlleva espiar desde el coro. Cuadrada y serena como una pieza de constructivismo alemán.
Al fondo, F. y J., igualmente equidistantes de nosotros, completan el cuadro.
Son todos grandes artistas: son aristocracia.
Guardamos un silencio sacro mientras escuchamos los versos de crudos de Carrera:
Ella dice que es obscena
la manera de referirme a mis amigos;
que soy, en resumidas cuentas de collar,
una máscara ya obscena y amenamente indeseable.
Una máscara del teatro de la infelicidad.
la manera de referirme a mis amigos;
que soy, en resumidas cuentas de collar,
una máscara ya obscena y amenamente indeseable.
Una máscara del teatro de la infelicidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
"una palabra tuya bastará para sanarme"