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TRIFÁSICO III

[aunque os la pelen mis diatribas existenciales de sábado por la mañana]

+ Twisted and sick, Marlango.
+ It's my party, Leslie Gore
+ The fear, Lily Allen



>> Rant Casey no era malvado. Más bien parecía que estuviera intentando encontrar algo real en el mundo.
RANT, Palahniuk

>> Porque lo más cercano a mi no soy yo
sino ustedes.
Yo no me veo. Sólo me padezco.
POEMAS CON ORTEGA, Paoletti.

>> Será mejor que me ponga a bailar y me ahorque.
Guión de BRAZIL, Terry Gilliam.




*
Tengo problemas con la realidad, pero no quiero meter a Platón en esto: estoy bastante convencida de que entre mi cabeza y mi cuerpo no hay más abismo que el cuello.

**
Hay un escenografía de mi ciclotimia en el paréntesis del sábado noche al domingo cuando atardece y soy dos personas diferentes. Soy los ojos y la lengua: una de vosotras nunca está a la altura adecuada.
Mi visión está a mi medida y sólo es posible umbilical. ¿Cómo voy a llegar al consenso de lo real entonces? Mientras pienso con qué clase de literatura conecta esto, a sabiendas de que yo hablo con una voz que es mía, y no con con el abecedario que es de todos. Una voz que se mide y se compara y se coloca en el lugar correspondiente entre la literatura con la que uno se ha topado.


***
¿La realidad es el telediario o es mi opinión acerca del telediario? Es la anécdota, o el contenido, o la estructura, o el tono, o la opinión, o el consenso o, con un poco de suerte, la comunicación, el pan nuestro de cada día.
Y si tanto pesa, porqué siempre se me vuela de las manos.
Y de tanto que pesa, tanta realidad se me acaba viniendo abajo.

Tenemos una necesidad de dar sentido a nuestra vida en una composición que abre, cierra y se orquesta. Que se parece más a la literatura que a la comunicación.
Pero yo sólo supero el paréntesis los lunes al levantarme porque sigo viva.



BLOODY, MARY

+ Blood on the dance floor, Michael Jackson
+ Heads will roll, YYY.



Desde esta casa no se ve el mar, esto motivo. Ahora tenemos
casi mil cosas por las que llorar. Pero me ha dicho J. que los versos andan sueltos bajo la alerta de calor, y los podemos encontrar en cualquier parte. En la ropa interior, dice -pero sólo de algunas personas-. En la cama. En los pliegues de la ropa arrebujada en el suelo. En las conversaciones que nos inventamos.

Apuro el té, rojo. Los busco en los posos: sólo hemorragias internas. Hay 12 mosquitos sin piedad en esta habitación. Abro otra caja de las de la mudanza, fundido en rojo sobre el cartón empieza a rebosarme la sangre. El salón está cubierto de cascotes de escayola, salpicados también, como una regresión al suspense de los años 40. Pero de mentira, porque la sangre de las pelis en blanco y negro era en realidad sirope de chocolate.

Plagio a Efraim Medina si digo que yo sólo miento cuando hablo con otras personas, pero es que es cierto. La sangre cae también sobre el teclado y me baña la cara al tipear. Estoy arrancada del útero de la vida, estas paredes no son mis paredes. Desde aquí no se ve el mar. Mil cosas. La boca me sabe raro: un hilillo de sangre me busca la barbilla desde los labios.

Aún tengo mucha tarea antes de morirme, prometí no morirme hasta que me muriera. Empiezo a toser y no hay nadie en casa. Me pregunto por dónde se sale como un ratoncito blanco en su terrario, pero todas las salidas acaban de nuevo en el salón recién estrenado, el pc y la sangre: es porque tú ahora estás leyendo lo mismo que yo estoy escribiendo ahora.
Así que lío un cigarrillo, que se tiñe de mi linaje nada más aspirar, y decido no hacer un drama. "Ya encontraré los versos que hagan falta, tengo mucho trabajo ahora".
Lamo toda la sangre propia que encharca la habitación. Me pongo a dibujar para unos encargos. Un amigo me contó una vez, hace poco, que no existen líneas en la realidad, por eso quizás decidiera dibujar.

Me hago otro té para reponerme del ataque de histeria: "hemorragias internas". No pasa nada.

Plagio a Efraim Medina si digo que la palabra que más utilizo es "todavía".



BUENAS NOCHES

"Me quieren muerto para poder decir: era uno de los nuestros, era nuestro."
Menos rosas, Mahmud Darwish



No me gusta que me cojan por el codo. Le he tenido que decir a mi madre que me suelte, que me está haciendo daño, pero ella no lo ha entendido y se ha enfadado más. Dice qué no sabe que me pasa.

Yo no puedo decirle "mamá, tienes los ojos de madera", y de todos modos es muy tarde: es un perro rabioso, me ha dicho muchas cosas hasta que he dejado de entenderla. Yo no la quiero cuando tiene la rabia. Ni porque sea mi madre, ni porque "la familia es lo único que queda cuando todo sale mal". Sólo cuando no me odia de todo lo de menos que me echa.

Me ha tapado la nariz y hecho tragar toda su bilis para que me estallara dentro. Al final me ha dicho que no pasa nada, que hay padres a los que se les mueren sus hijos y se acostumbran. Y ya no he podido terminar lo que estaba haciendo, me he quedado rompiendo lápices de colores.
Ella se ha ido a dormir,
yo, ahora, además de la pena tengo la rabia.


LÁTEX

+ Mirona, Pastora



Sábado tarde:
tocarse sobre el colchón
como único amante esta vez.
Darle la vuelta despistando
dolores
de cabeza y espalda.
Sepultar debajo de la cama
al monstruo de la locura.

Hacerse añicos,
arañazos, la espalda propia.



RAÍCES PULP

+ Do you love me?, Nick Cave
+
I let love in, Nick Cave
+ Far from me, Nick Cave




Mi abuela está tumbada en toda su oronda si breve extensión en el sofá. Los muebles oscuros y las cortinas adictas al humo.
Las manos artríticas de confetti: lleva un anillo con una piedra de cada color en cada dedo y dos relojes en cada muñeca.
Esquizofrenia a la orden del día.
Bisutería paranoide.


Su locura ha impregnado poco a poco todas las estancias de la casa. Se cae a pedazos de irracionalidad. Huele a miedo inconsciente, igual que los burdeles clandestinos en las novelas de Faulkner.

Mi tío fuma frente a ella, le reprocha que se gaste todo el dinero en perfumes y peluquería. No la mira en todo el rato: ella tampoco a él.

Me presentan a la nueva chica que han acogido en las habitaciones de la terraza. "Chica" es un eufemismo: tiene las caderas anchísimas y un tatuaje carcelario me saluda desde su escote neumático. Parece recién salida de una clínica de desintoxicación y apostaría de hecho a que así es. Entro sola en la cocina, tarareo esto. Ella me sale al paso de una de las habitaciones del pasillo oscuro, me dice que canto muy bien. Me pregunta que si sé inglés mientras me mira de arriba abajo. "Te voy a presentar a mi hijo mayor, se va a estudiar a Washington. Eres muy guapa, ¿sabes?".

Vuelvo al salón y la dejo hablando. Mi madre lacrimosa le está contando a mi abuela que me vuelvo mañana. Ella sigue impasible en el sofá, mi madre le pregunta si está enferma. "No, estoy cómoda". Yo le hago monerías a mi madre para que se olvide.
La distorsión de la realidad es tan obvia que soy incapaz de reaccionar fuera de la naturalidad. Es un equilibrio turbio de felicidad. Todo está a punto de estallar, a cada instante.