+ "Seeing other people", Belle & Sebastian
+ "Ni tú ni nadie", Alaska y Dinarama
Me toca vivir
en prosa
siendo tan adicto
a la poesía.
Por razones
que no vienen al caso,
definitivamente
me rebelo.
"Profesión de fé", Alejandro Aura.
Es como estar muy lejos de todo ahora. Un autismo azul de lejanía, unas cuantas leguas de aventura submarina. De estos primeros días tengo un shock amarillo limón y me voy haciendo la descomprensión de poquito a poco.
Estoy en una torre de Granada, tan hundida a veces. Pero ésta es la decisión correcta: conocí a un tipo estupendo y después de dos años no salió bien. Por todas esas cosas que uno no puede soltar de golpe cuando te preguntan porqué. Y de nuevo con las maletas a la ciudad que vengo llamando casa desde hace unos años. "Ven bastardita, apoya tu cabeza en mi hombro."
Y tengo disgustos y momentos de gran placidez en un archivo rar de siete días. Porque las vueltas que da la vida son tumbos y son de campanas. Crash. My baby shot me down.
Te dicen algo así como "lo estás haciendo bien, pequeña, si escuece es que cura." Que las cosas no son tan diferentes como cuando una se estrella con la bici de pequeña y se raspa las rodillas.
Cumplo 22 hoy, pero hace tiempo que no me molesto en que mis cumpleaños sean alegres. Era de esperar hoy, entonces, esa manía de llevar la contraria.
Me estoy frotando la piel bien fuerte por ver qué encuentro debajo, he encerrado a todos mis personajes en el trastero. Voy detrás de mí como la pescadilla que se muerde la cola. Voy a lo Sophie Calle, con la gabardina y luego la bolsa de pan: enseño mi foto por la calle y pregunto "¿conoces a esta mujer?".
Mostrando entradas con la etiqueta síndrome premenstrual. Mostrar todas las entradas
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MONSTER

Hoy me he sumado de nuevo al flujo sanguíneo de la vida después de unos días bastante fastidiada y sin ánimo de nada, en parte porque el sol hizo mutis por el foro.
Creo que nunca dejaré de sorprenderme de cómo se lame uno las heridas del invierno para volver al ring. Dará igual el tiempo que pase. En las horas bajas ya sabes -por experiencia- que es cosa de tiempo la venida de otros mejores. Aún así, es poderosa la sensación de inevitabilidad de la vida: no queda más remedio que levantarse y seguir, volver al curso de las cosas, volver a tener ganas sin motivo aparente. La vida está magnetizada y supera la marea de las ciclotimias. Qué genial es verte arrastrado por las corrientes del ánimo, y saber que nunca desvelarás the sweet mystery of life. Todavía en los días de lluvía. Y yo vuelvo a estar inspirada.
He empezado una serie nueva de pinturas para "Mi niño malabar". Esta es la primera de las obras. A poco más de un mes de la inaguración el grueso de la exposición es "Moderneces", "Circo de Pulgas" y esta nueva serie, que se llamará "Paronámica Mariana", también aprovecharé para colgar algunos cuadros que no he expuesto hasta ahora y darme el gusto de recopilar ilustraciones que mostrar. Tengo que empezar a enmarcar y diseñar cartelería. Estoy burbujeante a pesar de mis botas caladas.
En cuanto a "Panorámica Mariana", quiero saldar cuentas con algunos de los edificios y palacetes que sé que más echaré de menos cuando me vaya. Con "Mariana" hago referencia a Mariana Pineda: este primer cuadrito retrata la fachada de uno de los edificios que se ven desde la casa en la que ella nació. Cada uno a una orilla del Paseo de los Tristes. El concepto es desarrollar una especie de paseo, de panorámica con todos ellos, puestos uno junto a otro, introduciendo figuritas -si el tiempo me lo permite- como un microcosmos de la ciudad. No sé porque, quizás por la estética, lo tengo entrocado con la bande dessinèe. Pero hasta que no esté terminado no voy a adelantar más acontecimientos.
En otra línea de acontecimientos, he salido escogida en un sorteo que hizo Rai Robledo para un book de fotos. Me hace mucha ilusión porque Rai es un fotógrafo estupendo y seguro que de un modo u otro me saca partido. En fin, que estoy jodida y radiante, y on guard. Vendrán días en los que si me toque derretirme con la lluvia, pero no será esta vez.
+ EN PÁJAROS: "Armani en Milán"
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maría simó
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lunes, marzo 02, 2009
PEQUEÑA DORIAN GRAY
Basta con ignorarla a
ésa de ahí: a la verdad.
No le hagas caso y,
cuando golpeen a tu puerta,
no abras: es la realidad.
Ha venido a resarcir el agravio.
Ha venido a partirte la cara
de un puñetazo.
Cuando el tiempo te traiga
las facturas que pagaste
con atraso,
vas a estar solo,
ya ni siquiera,
mal acompañado.
No habrá más segundas vistas
ni aplazamientos.
No vas a caer de pie, esta vez
no pidas asilo a la mediocridad
ni por perdón
ni por piedad.
Pequeña Dorian Gray:
te han echado de Parnaso.
Hiciste tantos méritos
que te echaron de Parnaso.
+ EN PAJAROS: "Mi apología"
ésa de ahí: a la verdad.
No le hagas caso y,
cuando golpeen a tu puerta,
no abras: es la realidad.
Ha venido a resarcir el agravio.
Ha venido a partirte la cara
de un puñetazo.
Cuando el tiempo te traiga
las facturas que pagaste
con atraso,
vas a estar solo,
ya ni siquiera,
mal acompañado.
No habrá más segundas vistas
ni aplazamientos.
No vas a caer de pie, esta vez
no pidas asilo a la mediocridad
ni por perdón
ni por piedad.
Pequeña Dorian Gray:
te han echado de Parnaso.
Hiciste tantos méritos
que te echaron de Parnaso.
+ EN PAJAROS: "Mi apología"
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maría simó
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miércoles, enero 28, 2009
A LOT OF LIFE

I can see a lot of life in you.
I can see a lot of bright in you.
And I think the dress looks nice on you.
I can see a lot of life in you.
SUFJAN STEVENS
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maría simó
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lunes, diciembre 01, 2008
HORAS BAJAS

En la depresión del monedero, que sufre una crisis de identidad porque siempre está vacío.
En los locales que cierra y en las obras paradas al mediodía.
En las colas en los bancos y en las pescaderías; en el tráfico de la rutina obligada, calculada para pensar poco.
En los currículos pegados en plena calle, junto a una chica preciosa riñendo por teléfono a su madre.
Pienso en sí serán felices los transeúntes en las horas frías.
En la mitad ociosa de la tarde.
En lo feas y aburridas que son las donantes de óvulos, invariablemente desproporcionadas, que se amontonan en la sala de espera.
En los escaparates que se ofrecen con la sonrisa celestina de una puta vieja.
En la tele encendida y apagada como un intermitente. Encendida de nuevo -cuándo dos nutrias se follan en un charco de la dos-.
En el tintero que me mira de reojo y se autodestruirá en unos segundos, cansado de esperar.
En la gripe que se ciñe al cuerpo como un vestido ajustado.
Pienso en cuando acepté la derrota de las horas largas.
En la noche que se acumula temprana sobre los tejados: se hace hueco entre las palomas y las chimeneas.
En el café caliente de la cocina que huele a alegrías gastadas por los bordes.
En el sexo húmedo de una cama vecina que suda y que grita; en las sábanas que yo revuelvo mientras leo nada y todo oscurece.
En que a la casa le salen brazos y me acaricia de a poco.
Y en que la nostalgia es mala compañera pero acompaña al fin y al cabo en las horas bajas.
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maría simó
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viernes, noviembre 07, 2008
COCA-COLA SIN GAS
Acabo de volver de una sucursal que tengo en el paraíso de tu presencia. Donde, en un antro donde estaba bebiendo, bailando y fumando, leímos cosas bonitas en la pared -algunas feas también-: "La historia más corta del mundo:
- Una vez un chico le pidió a una chica que se casara con ella.
- La chica le dijo que no.
- El chico se paso el resto de su vida saliendo con los amigos, yendo a ver el fútbol y bebiendo cervezas".
Por lo demás los días se repiten tanto y pasa tan poco dentro de ellos, que podría llegar a pensar que este verano no ha sucedido. Un montón de tardes anudadas, ellas y yo, sin que pase nada y sin que yo lo intente. En mi mundo de no-libertad burocrático y familiar. Al menos tengo el buen testimonio de Laura, que me vio en la piscina.
music: "Des.pi.de", Maga
mood: como Penélope
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maría simó
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lunes, agosto 25, 2008
Del salto a la fama y otras espinas
Mis pequeños saltamontes:
No me he ido de vacaciones. Estoy acuartelada en casa de mis padres, no hay posibilidad de escapatoria: al menos en unas semanas. El calor se la tiene jurada a cualquier racha de viento de buena esperanza y en el sopor de este limbo me dedico a esquivar toda actividad que me suponga un mínimo esfuerzo.
Mientras el horizonte se ahoga en una amalgama alquitranada y mi padre toca el banjo en el portal de mi casa, mientras grandes bolas de rastrojos -¿alguien sabe cómo demonios se llaman?- amenazan con corromper la bellísima estampa murciana... en fin, mientras tanto, yo hago sudokus, juego con el gato, reviso el correo... ¿he dicho que también hago sudokus?
Vaya, que me aburro soberanamente: parece ser que la última brisa que consiguió traspasar la frontera de este páramo baldío sólo sirvió para esconderme en algún rincón del olvido una magnífica lista de objetivos útiles que yo tenía para el verano, y acabó por caducar todas las buenas nuevas que se me habían acumulado a final de curso. No sé exactamente en que momento me perdí, en que momento se me cortaron por la mitad los planes -entre ellos actualizar sin descanso este espacio- y ahora todo es un gran vacío de buenas intenciones que ahora tienen poco sentido y de planes que se me desbarataron.
Me he calado.
A veces ocurre porque sí. Y cuanto mayor fuera la velocidad que llevaras mayor es el parón. No queda más remedio que probar a arrancar la maquinaria de nuevo.
No sé quien dijo que uno no debía decir nada si no podía superar el silencio, no lo sé ni me voy a molestar en buscarlo porque no llevaba razón. Yo no tengo nada que decir, ni siquiera tengo ganas de decir nada, pero necesito decirlo. Porque sé que luego me sentiré mejor. Aunque sepa que esta vez no será especialmente bueno ni brillante: necesito superar el silencio.
------------------------------------------------------------------------------------
Así, en mi esfuerzo por construir algo que me ponga en movimiento de nuevo he enviado 5 obras mías a un concurso de la plataforma online Yuglo. Entre los premios, una exposición en la sala Báculo de Madrid ^^. Los más votados popularmente entrarán a ser juzgados por un jurado. Podéis votarme aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, pero primero os tendréis que registrar.
Sí, es un verdadero coñazo, pero hacedlo porque soy pedantemente encantadora y encantadoramente pedante. Venga, yo sé que eso os gusta.
Hasta más ver caballeros!
María
No me he ido de vacaciones. Estoy acuartelada en casa de mis padres, no hay posibilidad de escapatoria: al menos en unas semanas. El calor se la tiene jurada a cualquier racha de viento de buena esperanza y en el sopor de este limbo me dedico a esquivar toda actividad que me suponga un mínimo esfuerzo.
Mientras el horizonte se ahoga en una amalgama alquitranada y mi padre toca el banjo en el portal de mi casa, mientras grandes bolas de rastrojos -¿alguien sabe cómo demonios se llaman?- amenazan con corromper la bellísima estampa murciana... en fin, mientras tanto, yo hago sudokus, juego con el gato, reviso el correo... ¿he dicho que también hago sudokus?
Vaya, que me aburro soberanamente: parece ser que la última brisa que consiguió traspasar la frontera de este páramo baldío sólo sirvió para esconderme en algún rincón del olvido una magnífica lista de objetivos útiles que yo tenía para el verano, y acabó por caducar todas las buenas nuevas que se me habían acumulado a final de curso. No sé exactamente en que momento me perdí, en que momento se me cortaron por la mitad los planes -entre ellos actualizar sin descanso este espacio- y ahora todo es un gran vacío de buenas intenciones que ahora tienen poco sentido y de planes que se me desbarataron.
Me he calado.
A veces ocurre porque sí. Y cuanto mayor fuera la velocidad que llevaras mayor es el parón. No queda más remedio que probar a arrancar la maquinaria de nuevo.
No sé quien dijo que uno no debía decir nada si no podía superar el silencio, no lo sé ni me voy a molestar en buscarlo porque no llevaba razón. Yo no tengo nada que decir, ni siquiera tengo ganas de decir nada, pero necesito decirlo. Porque sé que luego me sentiré mejor. Aunque sepa que esta vez no será especialmente bueno ni brillante: necesito superar el silencio.
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Así, en mi esfuerzo por construir algo que me ponga en movimiento de nuevo he enviado 5 obras mías a un concurso de la plataforma online Yuglo. Entre los premios, una exposición en la sala Báculo de Madrid ^^. Los más votados popularmente entrarán a ser juzgados por un jurado. Podéis votarme aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, pero primero os tendréis que registrar.
Sí, es un verdadero coñazo, pero hacedlo porque soy pedantemente encantadora y encantadoramente pedante. Venga, yo sé que eso os gusta.
Hasta más ver caballeros!
María
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maría simó
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sábado, agosto 02, 2008
CATARSIS
[the show must go on]
Hace un día horrible, de esos blancos, que el cielo parece un tubo de tungsteno sucio alrededor del que aletean pequeños insectos aburridos hasta de volar. Por cuestiones de coherencia, -término que dejó de estar en vigencia desde que se acuñó el de "posmodernismo"-, el mundo de hoy es una cocina destartalada, con la nevera vacía y las puertas de los armarios apenas colgando de sus goznes. Seguro que hay un tomate partido abandonado sobre la mesa de la cocina, una de esas mesas que llevan una plancha de plástico encima que imita las vetas de la madera.
Yo también he vaciado la nevera hoy, la de la casa de A. Ya no es tu casa, está tan vacía. Tanto que te eriza los pelos de la nuca y te da escalofríos. He llorado un poco cuando me iba. Hacía mucho
que no lloraba. Antes lloraba casi todas las semanas, como ejercicio de desintoxicación casi. Por necesidad casi, el motivo era lo de menos. Lo dejé cuando se convirtió más en un ejercicio que en una desintoxicación. Es importante valorar las lágrimas de uno, es una cuestión de respeto para con uno mismo. Y yo soy un caballero. Pero la casa estaba tan vacía y la comida tan podrida que no he querido evitarlo.
Tampoco he querido mirar la cama.
Dentro de unos meses yo estaré viviendo ahí, no lo quiero pensar. Ahora mismo no es mi problema. Sin embargo, tengo la sensación de que todo el mundo se va de esta jodida ciudad y lo peor del asunto es que no es una sensación, es un hecho. A. trajo tantas cosas a mi vida que me da miedo hablar de ello en voz alta: te lo has llevado todo dentro de los discos de Sabina, de lo libros de poemas, dentro de las cartas y del millón de mantas que a veces ni necesitábamos.
En tu casa han quedado medio centenar de botellas de cerveza vacías. Seguro que si acerco la oreja a alguna todavía se oyen nuestras carcajadas, mis orgamos, charlas de arte hasta altas horas de la madrugada; a lo mejor, hasta se oye la tele encendida de fondo.
Pero no me lo tengas en cuenta. Odio contar mis miserias, prometí no hacerlo, ¿cuándo me tiene que bajar la regla?
A la gente, por el contrario, le encanta escuchar las miserias de los demás, les encanta ver asomar la cabeza al pequeño héroe trágico que llevamos dentro. No sé si será porque su vida es aburrida o porque les parece importante que tú te hayas marchado a otra ciudad. Es como esa pena fingida de las amas de casa cuando un chaval se abre la cabeza en el asfalto: ella llora y se seca las lágrimas con la puntita del delantal, y se vuelve negando con la cabeza a la cocina a pelar patatas. Qué estúpida que es la gente.
Yo sabía que llegaría este momento cuando decidí irme a vivir sola. El momento en que la soledad me azuzara, que no hubiera nadie lo suficientemente cerca o lo suficientemente disponible (las 24 horas) para tocar a mi puerta.
De todos modos mi timbre está roto.
De todos modos yo me iré pronto de esta casa.
De todos modos tu casa está tan vacía.
De todos modos ahora no es mi problema.
Como si ahora viniesen a cobrarse los platos rotos de tantos momentos geniales, siento una suerte de justicia platónico-cristiana, el dedo acusador del Pantocrátor. Odio esos remordimientos inculcados. Lo que sí es cierto es que Algunas ausencias se sienten sordas ahora, como heridas de guerra.
Es lo que hay. Uno puede maquillar las cosas que le pasan, el pasado se puede retocar casi con photoshop. Pero el futuro llega y es inevitable, hay cosas que sabemos seguro que pasarán y yo tengo algunas intuiciones. Ahora hago cábalas en esta peregrinación por el desierto.
Hace un día horrible, de esos blancos, que el cielo parece un tubo de tungsteno sucio alrededor del que aletean pequeños insectos aburridos hasta de volar. Por cuestiones de coherencia, -término que dejó de estar en vigencia desde que se acuñó el de "posmodernismo"-, el mundo de hoy es una cocina destartalada, con la nevera vacía y las puertas de los armarios apenas colgando de sus goznes. Seguro que hay un tomate partido abandonado sobre la mesa de la cocina, una de esas mesas que llevan una plancha de plástico encima que imita las vetas de la madera.
Yo también he vaciado la nevera hoy, la de la casa de A. Ya no es tu casa, está tan vacía. Tanto que te eriza los pelos de la nuca y te da escalofríos. He llorado un poco cuando me iba. Hacía mucho
que no lloraba. Antes lloraba casi todas las semanas, como ejercicio de desintoxicación casi. Por necesidad casi, el motivo era lo de menos. Lo dejé cuando se convirtió más en un ejercicio que en una desintoxicación. Es importante valorar las lágrimas de uno, es una cuestión de respeto para con uno mismo. Y yo soy un caballero. Pero la casa estaba tan vacía y la comida tan podrida que no he querido evitarlo.
Tampoco he querido mirar la cama.
Dentro de unos meses yo estaré viviendo ahí, no lo quiero pensar. Ahora mismo no es mi problema. Sin embargo, tengo la sensación de que todo el mundo se va de esta jodida ciudad y lo peor del asunto es que no es una sensación, es un hecho. A. trajo tantas cosas a mi vida que me da miedo hablar de ello en voz alta: te lo has llevado todo dentro de los discos de Sabina, de lo libros de poemas, dentro de las cartas y del millón de mantas que a veces ni necesitábamos.
En tu casa han quedado medio centenar de botellas de cerveza vacías. Seguro que si acerco la oreja a alguna todavía se oyen nuestras carcajadas, mis orgamos, charlas de arte hasta altas horas de la madrugada; a lo mejor, hasta se oye la tele encendida de fondo.
Pero no me lo tengas en cuenta. Odio contar mis miserias, prometí no hacerlo, ¿cuándo me tiene que bajar la regla?
A la gente, por el contrario, le encanta escuchar las miserias de los demás, les encanta ver asomar la cabeza al pequeño héroe trágico que llevamos dentro. No sé si será porque su vida es aburrida o porque les parece importante que tú te hayas marchado a otra ciudad. Es como esa pena fingida de las amas de casa cuando un chaval se abre la cabeza en el asfalto: ella llora y se seca las lágrimas con la puntita del delantal, y se vuelve negando con la cabeza a la cocina a pelar patatas. Qué estúpida que es la gente.
Yo sabía que llegaría este momento cuando decidí irme a vivir sola. El momento en que la soledad me azuzara, que no hubiera nadie lo suficientemente cerca o lo suficientemente disponible (las 24 horas) para tocar a mi puerta.
De todos modos mi timbre está roto.
De todos modos yo me iré pronto de esta casa.
De todos modos tu casa está tan vacía.
De todos modos ahora no es mi problema.
Como si ahora viniesen a cobrarse los platos rotos de tantos momentos geniales, siento una suerte de justicia platónico-cristiana, el dedo acusador del Pantocrátor. Odio esos remordimientos inculcados. Lo que sí es cierto es que Algunas ausencias se sienten sordas ahora, como heridas de guerra.
Es lo que hay. Uno puede maquillar las cosas que le pasan, el pasado se puede retocar casi con photoshop. Pero el futuro llega y es inevitable, hay cosas que sabemos seguro que pasarán y yo tengo algunas intuiciones. Ahora hago cábalas en esta peregrinación por el desierto.
qué cosas tiene
maría simó
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lunes, mayo 19, 2008
sinestesias

La primera sensación de cigarro en mis labios, justo antes de prender, es como cuando estás a punto de follarme y te entretienes en mis caderas. Pero no, evidentemente no es lo mismo.
Y esto de ir ahora sola por ahí, el control de mis pasos, a ciertas escalas, me da el aire nostálgico del tedio. Es verdad que ciertos estudios estadísticos hablan sobre lo que puede pasar: aún así, el miedo de los últimos tiempos es más reposado, más sosegado que antes. Un miedo sordo, estoico y hasta paciente. Y eso que me va todo en esta mano (como valor constante).
No sé si será porque, como mi padre (ese genio anodino) dice, van veinte vueltas alrededor del sol, y ya hay algún ciclo cerrado. Y aunque todo es diferente, es inevitable esa familiaridad de parar en las mismas estaciones, saber el destino . Humo negro, combustión (hasta que no quede oxígeno) ¿Y luego? ya lo dijeron los hermanos Marx: ¡más madera!
Por otra parte, no soy la misma (esto también es un valor constante). Mi relación con la soledad es extraña (alguien diría sui géneri). Me redogeo en el encanto ficticio que dan las horas de soledad en mi buhardilla, el frío a veces, el ruido de los coches en la calle, colándose por la ventana; un devenir cotidiano.
Pero es mentira, ya no me tanto gusta estar sola. Físicamente sola.
Y puedo sentirme sobre un punto, en un punto, un punto, que inflexiona, se tensa ahora mismo mientras escribo, y de un tiempo a esta parte. La moneda está en el aire: la moneda soy yo, y yo soy quien la tira. Pero, aunque intuyo ciertas cosas, no conzco el resultado. Todo está en movimiento ahora.
Me encontré con ciertas cosas del pasado: miré, medí, comparé y supe que es mejor ahora. Todo se parece más a mí. Todo eres tú.
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maría simó
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miércoles, abril 16, 2008
warrior
Tengo episodios de tristeza, a veces.
Existen dos razones por las que me pongo triste: aburrimiento o miedo.
Luego se da la circunstancia de que con el mal tiempo me pasa otro tanto.
Y, a veces, voy bajando cualquier callejuela amarilla hacia casa fumándome un pitillo y escuchando warrior de los YYY mientras el agua se escurre entre mis pies y me cala el frío y la lluvia. Esa calle se siente como una montaña rusa y acelero y acelero... mi tristeza, a veces también me hace sentir importante. Entonces suele sonar el teléfono.
y si no escribo es porque ya no sé lo que pienso
ni hacia dónde lleva esta calle
ni quién está al teléfono.
qué cosas tiene
maría simó
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martes, marzo 11, 2008
tal como éramos
Estallábamos las dos:
fuegos artificiales
una tarde de Marzo,
cualquier tarde...
Nos hallabámos
de cara al viento
(por costumbre)
gritándole a la marea
verdades a carcajadas
de sueños por estrenar.
Pisábamos, pies y arena,
con los problemas en medio.
El miedo a no ser capaces:
esparcido en la ribera.
Perdimos el miedo
a quedar como idiotas
una noche de Agosto,
cualquier noche...
Hallábanse
perdiendo tiempo
(por costumbre)
nuestras risas en el baño
sucio de un bar, cualquiera,
prometiéndonos ser grandes.
Pisábamos, tacón y cielo,
nubes y estrellas por medio,
el fondo de la botella,
casi levantando el vuelo.
Despegando del albero
(la mejor de las certezas):
rozábamos el futuro
con la punta de los dedos.
qué cosas tiene
maría simó
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viernes, octubre 26, 2007
HOY NO SÉ: BONJOUR TRISTESSE!
Me encanta "No lo soporto", cuando estuve en BCN siempre lo escuchaba. Acababa de descubrirlas. NLS, José González,Laura Veirs, Najwa Nimri (sí, la de Supermodelos), por ese orden: todo el día, toda la semana. Toda esa semana (¿santa?) estuvo lloviendo. Hoy no llueve, pero estoy triste y se me ha venido a la cabeza esta canción de las argentinas:
No sé si pensar en lo que hice
o en lo que dejo de hacer
No sé si romper las vidrieras
o comprarme mil vestidos
No sé!
No sé!
No sé hasta que punto puedo contemplar
el vacío sin tirarme para alcanzarlo
Hablar!
Callar!
Mentir!
LLevo en casa todo el día, intentando estudiar, callejeando Internet, la tele, los libros, las horas. Todo va muy lento y nada me interesa.
Odio el síndrome premenstrual.
He visto Delicatessen, pero no estoy segura de si me ha gustado. Creo que sí, pero desde luego no era el momento para verla. Y me sentido muy extraña cuando han aparecido los créditos finales, como si no lo esperase.
Creo que esto transciende el síndrome, no es eso. Hoy no estoy segura de nada, ni siquiera de que mañana se me habrá pasado. Siempre he tenido talento para el drama, me ha gustado encerrarme en mi habitación, exprimir la soledad y la tristeza hasta que ya no quedase nada. Pero hoy no es eso, hoy estoy confusa y aburrida: por eso estoy triste. Siento que me paso la vida cargada de metas: esperando salir, subir, que algo pase. Y es como si me hubiera dado cuenta de repente que quizás no pase nada.
Hoy estoy cargada de pequeñas insatisfacciones. Eso es de verdad la tristeza. La tristeza es cotidiana: es la Historia de una escalera. Es pensar que algo no funciona del todo bien, como tu querías, mientras lavas los platos y escuchas la tele de fondo. Es cuando no te alegra la música, ni la tele, ni quieres hablar con nadie.
Hoy es como si estuviera en el limbo. Es más, este sería mi castigo, mi infierno particular: esperar aquí, siempre, a que algo pase.
En el fondo lo que (también) me pasa es que tengo que tomar una decisión, eso creo. Pero lo estoy postergando. De momento, he decidido hacer acopio de voluntad, y por una vez no achantarme ni olvidarme de que existe este rincón. De momento voy a seguir escribiendo.
Divago. Deprimo.
Me voy.
(ayer noche fui a un concierto, pero esa es otra historia)
pd: "No sé" en mi joyero
pd(2): Las No lo soporto: rubia pija+castaña buenorra+morena alternativa. ¿me oyes JF?
pd(3): la ilustración es del genial Roberson. Visitad su web, su myspace, y/o su flog. ¡Pero ya!
No sé si pensar en lo que hiceo en lo que dejo de hacer
No sé si romper las vidrieras
o comprarme mil vestidos
No sé!
No sé!
No sé hasta que punto puedo contemplar
el vacío sin tirarme para alcanzarlo
Hablar!
Callar!
Mentir!
LLevo en casa todo el día, intentando estudiar, callejeando Internet, la tele, los libros, las horas. Todo va muy lento y nada me interesa.
Odio el síndrome premenstrual.
He visto Delicatessen, pero no estoy segura de si me ha gustado. Creo que sí, pero desde luego no era el momento para verla. Y me sentido muy extraña cuando han aparecido los créditos finales, como si no lo esperase.
Creo que esto transciende el síndrome, no es eso. Hoy no estoy segura de nada, ni siquiera de que mañana se me habrá pasado. Siempre he tenido talento para el drama, me ha gustado encerrarme en mi habitación, exprimir la soledad y la tristeza hasta que ya no quedase nada. Pero hoy no es eso, hoy estoy confusa y aburrida: por eso estoy triste. Siento que me paso la vida cargada de metas: esperando salir, subir, que algo pase. Y es como si me hubiera dado cuenta de repente que quizás no pase nada.
Hoy estoy cargada de pequeñas insatisfacciones. Eso es de verdad la tristeza. La tristeza es cotidiana: es la Historia de una escalera. Es pensar que algo no funciona del todo bien, como tu querías, mientras lavas los platos y escuchas la tele de fondo. Es cuando no te alegra la música, ni la tele, ni quieres hablar con nadie.
Hoy es como si estuviera en el limbo. Es más, este sería mi castigo, mi infierno particular: esperar aquí, siempre, a que algo pase.
En el fondo lo que (también) me pasa es que tengo que tomar una decisión, eso creo. Pero lo estoy postergando. De momento, he decidido hacer acopio de voluntad, y por una vez no achantarme ni olvidarme de que existe este rincón. De momento voy a seguir escribiendo.
Divago. Deprimo.
Me voy.
(ayer noche fui a un concierto, pero esa es otra historia)
pd: "No sé" en mi joyero
pd(2): Las No lo soporto: rubia pija+castaña buenorra+morena alternativa. ¿me oyes JF?
pd(3): la ilustración es del genial Roberson. Visitad su web, su myspace, y/o su flog. ¡Pero ya!
qué cosas tiene
maría simó
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sábado, septiembre 08, 2007
María y María
María viste de negro. LLeva a la facultad sus jersey de cuello alto, los ojos escondidos. El pelo siempre recogido. Escucha a Elliot Smith (continuamente, compulsivamente), lee a Sylvia Plath hasta altas horas de la madrugada: mientras los bichos se dan contra el cristal de la ventana.
No se llevaba bien con su padre. No se llevaba bien con su novio. Se alejó de sus amigos.
María tiene un gato que se llama Dalí.
Derrama lágrimas en su copa, sobre la alfombra. Cada día.
Ella adora su independencia, sus ideas libertarias y feministas (de panfleto) le hacen sentirse satisfecha. Está/parece segura de sí misma.
Quiere ser una mujer como escapada de los 70. Quiere acostarse con muchos hombres (todos cultos e interesantes), quiere tocar la guitarra en el metro.
María alimenta febrilmente su visión trágica del mundo, de sí misma. Fantasea con la posibilidad del suicidio, con un personaje: "vivir deprisa, morir joven y dejar un cadaver bonito". Todo está bien dispuesto.
María tiene encanto, o eso dicen algunos. Otros dicen que es una prepotente, otros no dicen nada. Yo no sé que pensar.
Escucha "Lola" mientras hace la cama (mentira: escucha "Lola" mientras remolonea en la cama). Luego, sale corriendo a la parada y lee a Alberti en el bus. También le gusta observar a la gente: imaginar sus vidas. Cuando tiene dudas sobre el carácter de alguien, mira sus zapatos.
Siempre va tarde.
María habla siempre muy alto y ríe a grandes carcajadas. Canta a todas horas. Si A. no la tuviera agarrada del pie, echaría a volar.
Está enamorada, aunque a veces querría estar sola: como no puede ser libre, sueña con ser feliz. Con una beca en la fundación de Gala, con un curso de diseño, unas oposiciones para la universidad o/y un apartamento para dos. Un gato: pero no, A. es alérgico.
María decide entonces que quiere tener hijos.
Un futuro ordenado, esterilizado y brillante. Con clase.
Todo está bien dispuesto.
(Maldito Woody Allen, maldito insomnio, maldito A.!!!!!!!)
qué cosas tiene
maría simó
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lunes, agosto 27, 2007
VIENTO DE SEPTIEMBRE
El viento no quiere jugar conmigo:
hoy estoy en cuarto menguante;
mis ojos arden:
porque el viento no juega conmigo.
Hoy estoy atada, se me enfría el cafe,
esperando en la mesa,
esperando a las horas,
esperando... que algo pase.
Así me sacudo el silencio:
mirando por la ventana.
No ronronean las olas,
tan sólo el PC en la mesa.
Y escalo por las paredes
miradas de desvarío.
Una velada tristeza
anuncia los meses de frío,
mientras las ramas danzantes
remolinan, a ratos,
el pálido toldo argentino
donde posan las gaviotas
el luto al estío perdido.
Me quiero sacar el coraje
del pecho en un sólo suspiro...
Hoy no sé qué coño me pasa
que el viento no juega conmigo.
hoy estoy en cuarto menguante;
mis ojos arden:
porque el viento no juega conmigo.
Hoy estoy atada, se me enfría el cafe,
esperando en la mesa,
esperando a las horas,
esperando... que algo pase.
Así me sacudo el silencio:
mirando por la ventana.
No ronronean las olas,
tan sólo el PC en la mesa.
Y escalo por las paredes
miradas de desvarío.
Una velada tristeza
anuncia los meses de frío,
mientras las ramas danzantes
remolinan, a ratos,
el pálido toldo argentino
donde posan las gaviotas
el luto al estío perdido.
Me quiero sacar el coraje
del pecho en un sólo suspiro...
Hoy no sé qué coño me pasa
que el viento no juega conmigo.
qué cosas tiene
maría simó
en
viernes, agosto 24, 2007
story of and artist
Daniel Johnston era un genio atormentado. Pero eso no puede decirse: está vivo. ¿Quién conoce a Daniel? Fue una de las mayores figuras inspiradores de la escena indie. Pero no, mejor dediquémonos a ver los realitys sobre Paris Hilton y sus problemas con la ley.
Daniel Johnston es un artista outsider en la cuarentena ¿Por qué cojones no estiraría la pata como Kurt Cobain? ¿Acaso no sabía que eso lo catapultaría al Olimpo de la música? Artista gráfico, músico, enfermo mental y una de las sensibilidades más escalofriantes de las últimas décadas. Sus grabaciones caseras en casette son una historia de amor no correspondido y creatividad desgarbada que hacen estremecer. Su vida fue una lucha para sacar afuera un torrente artístico que le colapsaba. Hoy es un fantasma.
Daniel Johnston es mi primera vez. LLega un momento en la fulgurante vida de todo blog en que te toca colgar por primera vez la letra de un tema. Mi primera vez es con Johnston, es su historia:
Listen up and I'll tell a story
about an artist growing old
some would try for fame and glory
others aren't so bold
Everyone, and friends, and family
saying: "hey! get a job!"
"Why don't you only do that only?"
"Why aren't you so odd?"
"We don't really like what you do,
we don't think that anyone ever will.
It's a problem that you have,
and this problem make you ill".
Listen up and I'll tell you story
about an artist growing old
some would try for fame and glory
others aren't so bold.
The artist walk alone
someone says behind hid back
"He's got his gall to call himself that!"
"He doesn't even know where he's at!"
The artist walks among the flowers
appreciating the sun
he does this all his waking hours
but it is really so wrong?
They sit in front of their tv
saying "Hey! this is fun!"
and they laugh at the artist
saying "he doesn't know how to have fun".
The best things in the life are truly free
singing birds and laughing bees
"You've got me worng", says he.
"The sun doesn't shine in your tv".
Listen up and I'll tell you a story
about an artist growing old
some would try for fame and glory
others just like to watch the world

qué cosas tiene
maría simó
en
domingo, julio 15, 2007
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