SOMOS ACCIDENTES
+ She's losing it, Belle & Sebastian
+ Crazy, Gnarls Barkley
***
Cuánto más abiertos tengas los ojos, menos seguro vas a estar de nada:
esa síntesis de los artistas es una tarea jodídamente difícil.
***
En el desorden estuvimos
buscando algo verdadero:
uno nunca recuerda
mirar en el sitio donde se supone
deberían estar guardadas las cosas.
***
Desde luego hay cosas bonitas
que no tengo ganas de decir.
Que no son tan importantes ahora
o tan sólo me reservo para mí.
Como un gato que se paraliza, fusilado por los focos
de un camión de mudanzas que va de una etapa
de la vida a otra,
donde todo cambia. Donde eres la misma
sujeta al instante anterior del que vienes
pero en el aire
como una mota de polvo,
como el grano en una foto de noche
en el baño encharcado de un bar.
Todas las teorías quedaron refutadas
diluidas en un vaso o
en el momento posterior de la mañana
donde no recuerdas quién eres y ya no sabes
quién quieres ser, aún así
no va a pararse el tiempo
no va a pararse para que decidas
en que puedes creer ahora.
Te llamaron accidente camino a casa
te llamaron egoísta, improvisación de saxo y
alguien que asegura: no tienes porqué entender,
no sabe que no eres tan amable contigo mismo
como para ser felíz en este caos.
Las sábanas están calientes todavía
y la gente espera el bus ahí fuera
y de fondo el telediario
y la ropa arrebujada
y las llamadas perdidas
de los planes que no irán
más allá de mañana, sí,
la vida es maravillosa.
Pero tú no tienes una estrategia,
de un momento a otro puede que
simplemente:
Crash.
UCI

Ando entre la vida y la muerte, en un camposanto de papel de alta calidad, ilustraciones a todo color; en un cementerio de elefantes. ¡Dios mío, están todos muertos!
Mala hierba puesta a secar en páginas de papel couché, infumable.
Mala hierba que quema la garganta en infusiones de cafeína. De noche y de día, revoluciones y fin de siècle.
Me he cortado las manos al filo de todos los ismos, me darán el alta en un par de semanas.
Ahora no es horario de visitas, pero es todo un detalle por su parte, vuelva mejor a mediados de mes.
LA VIDA EMPUJA
"Conforme van avanzando los meses de curso no hace más que aumentar mi preocupación por mi situación precaria y
Cada nueva tentativa de llenarme los bolsillos se resuelve únicamente en más trabajo altruista y grandes dosis de realismo. Me gustaría tener tantos brazos como un shiva y que un marajá espléndido de marbella o torrevieja que me cobijara buena sombra. Lo que de veras me gustaría es tener un jefe, un señor jefe, con su puro y su buen par de cojones. Con su café solo de la mañana y su secretaria tonta y despistada. Con tirantes, bigotito y malas pugas. Vejete y con mal aliento, que me garantizara la estabilidad económica, que mis vicios no son baratos. Un señor de tan puro insoportable que equilibrara la inmensa alegría de tener un sueldo fijo al mes: milagros tampoco espero.
Idealistas de cartera exangüe y proyectos de realización personal: sois mala hierba.
Basta ya de tanto amor al arte, por favor."
Pero quizás es demasiado pronto aún.
De momento hay referéndum en la sidebar: vosotros votáis y yo luego haré lo que me venga en gana.
LA PUERTA DE TANNHAÜSER

He tocado a la Puerta de Tannhaüser y no me han dado en las narices. A estos buenos señores se les ha ocurrido montar un blog de ilustración colectivo, a partir de ahora cada semana publicaré con ellos acerca de un tema propuesto. Me viene muy bien, porque soy una dispersa y así el ego me impone una rutina de trabajo.
Os dejo la de esta semana pasada, "Íncubo", que la cosa iba de monstruos. También podeís verla aquí.
+ En PÁJAROS: "Julio Falagán"
calamitoso
1. adj. Que causa calamidades o es propio de ellas.
2. adj. Infeliz, desdichado.
En vista de los últimos acontecimientos se decide de manera unánime actualizar el término:
3. Cualidad de aquel que confunde o encuentra dificultades para distinguir entre un estado confesional y uno que no lo es y conforme a este exceso de creencia ejerce su labor profesional.
LUIS GARCÍA MONTERO
Se abre la veda: el departamento de literatura de Filosofía y Letras ha aumentado su radio de acción a la palestra nacional, y de él han salido en desfile circense todos sus entrañables personajes. El señor Luis García Montero abandera la procesión, sentencia en mano y puño levantando en defensa de la libertades, propias y ajenas; seguido de Fortes, el revisionador marxista, el juez Torres y la larga comitiva de indignados sedientos de revancha.
Yo me pregunto de qué tanto alboroto. Hasta qué punto incumbe a la opinión pública que estos dos literatos no hayan sido capaces de refrenar su disgusto el uno por el otro y hayan convertido los juzgados en un patio de colegio. Un ring de boxeo en el que ya no sabemos si se discute la gravedad injuriosa de la palabra "perturbado", la defensa de la figura de Lorca tal como se entiende y se prestigia masivamente en Granada, una formación alejada del sectarismo para los alumnos de estos dos reverenciados señores, las disputas entre Góngora y Quévedo o sabe Dios si la dudosa existencia de un señor llamado "López de Vega".
Y es que cuando el prestigio literario entra por la puerta, el sentido común salta por la ventana. García Montero alega que ya ha aguantado sufientes impertinencias en referencia a las ya archicomentadas opiniones de Fortes acerca de la condición política de Lorca y Ayala, o de las sentimentalidades de Egea y los otros. Saca la chequera y se va con la cabeza alta; dice que recurrirá tan sólo si con ello "puede abrir un debate acerca de la libertad de expresión". Que a él, vamos, ni le va ni le viene.
Él publico emocionado se levanta y lo corona de laurel en una estampida entusiasta y sin frenos. Nadie se para a pensar que este señor es un poeta endiosado del olimpo literario, de feria y enchufismo, como cualquier otro. Con sus luces y sus sombras y que, al fin y al cabo, ha quemado etapa y tiene sus planes y su familia en la capital.
Nuestro adalid de la libertad bien podría haber echado mano de oficio para sumar en sutileza e ironía para su columna y ahorrarnos esta pelea de gallos tan innecesaria.
O tan entretenida, según como se mire. Porque es casi enternecedor ver como se nos olvidan los grises. Como la masa polariza cuando necesita fabricar héroes, aunque luego el resultado tenga ya poco que ver ni con García Montero ni con Fortes ni con sus trapos sucios.
CRISIS II
Hoy he escuchado en la radio que "la Verdad es sólo un periódico de Murcia".
Es el título del disco nuevo de Lidia Damunt.
Qué quieres que te diga, me ha hecho mucha gracia.
Sigo coleando cuesta arriba: como el salmón. Haciendo lo de siempre, arreglando por enésima vez el tocadiscos, arrastrando a quien pueda a ver exposiciones y perdiendo el tiempo por ahí en la medida de lo posible. Trabajando a ratitos porque quiero ser un talento en el País.
Estos días siento una cierta claridad mental porque me he dado cuenta que soy más simple que el mecanismo de un chupete. Qué es eso de andar deprimida por las esquinas como una sensible artista sufriente: a mí lo que me pasa es que no tengo dinero para comprarme unas botas nuevas.
Yo me digo: su-per-fi-cial y me sonrío un poquito, me pongo los cascos y sigo calle abajo sorteando escaparates.
Sí, qué quieren que les diga.
Las penas con pan son menos
y las verdades un artículo de opinión.
crisis

¿Dónde vas, triste de ti?
¿No viste en el noticiario
la necesidad que aprieta
y pide nuevos sacrificios?
Apura el frío en la esquina,
esta ciudad ya no es tuya:
ya se han declarado en ruina
tus soles de solsticio.
Sólo quedó un calendario
hecho de esperanzas
más una lluvia temprana
y muerta de soledad
calada hasta los huesos.
¿Donde vas, triste de ti?
Qué brazos tan largos buscas:
no existen en este mundo
para saciarte ese abrazo.
* imagen desde la serie "POSTALES DEL PERÚ"
JULIACA, TIERRA DE NADIE
mood: exhausta
music: cerrado por derribo
Juliaca es un paraje desolado. Un trámite de carretera en el camino a Cuzco. La cuestión de su localización se disuelve inmediatamente ante la sorpresa de que pueda erigirse así, como el matorral que se empeña en crecer en tierra yerma.
Empieza a salpicarte la vista con construcciones descarnadas de ladrilllo visto, que al poco van aunando fuerzas con eslóganes comerciales que pretenden insuflar la chispa de vida al páramo al grito de “siempre coca-cola”, “el placer de viajar en bus” o “se vende kerosene”. La ventanilla del bus te permite asistir pasivamente al espectáculo de otra batalla perdida. Todo parece temporal e inestable, como una pieza de segunda mano colocada provisionalmente en el taller cuando ya se ve arruinada y corrupta. Es una imagen eterna de la precariedad, que se desprende del olor a polvo y alquitrán de las vías abiertas, en contrucción y sangrantes. Puede que sus obreros anden en busca de unas raíces inexistentes, que no encuentran más comunión que la de los postes que se clavan en la tierra, tejiendo el enmarañado cableado local que cuartea la vista del cielo.
Hay algo mal planteado desde su concepción y cimientos, como un bebé que nace ya con problemas del corazón, y puedes sentir cómo late en cada respiración honda y cansada.
La salida a este paisaje sólo la prometen las vías férreas, que transcurren paralelas a la huida y el recelo. Con todo, entre tanta desolación subsiste una promesa en la cara de su gente, que festonea el lugar de vida, como farolillos de colores. No existe el ocio en sus calles, cualquiera de ellas es el centro vivo y hormigueante de un comercio que pulsa y se tambalea a cada momento. El trajín de los carros, los puestos ambulantes, el pintoresquismo indígena abocados a la calle son curas contra la existencia gris que propone el techo de la vivienda propia, y contra la insignificancia. La vida está en la cara surcada de las viejas y en los niños que vuelven del colegio, en los perros famélicos que pululan por las vías al sol ardiente.
Un pase de primera para contemplar la enésima lucha por la prosperidad, resignada e inevitable. La constante sorpresa de encontrar un resquicio de esperanza en tierra de nadie.
tahina-can.orgCOCA-COLA SIN GAS II
Haremos que sea algo importante: nos sentaremos allí en el malecón a contemplarlo como si fuera la vez primera. Por supuesto comentaremos la magia del momento y que si mira una gaviota, y qué bonito como se pone el sol, en el sitio de siempre, desde el sitio de siempre.
Lo haremos como te lo comento ahora y así lo recordaremos luego, muchas veces. Sí, hasta desgastarlo, como cada verano desgastamos con los pies descalzos ese mismo suelo, tantas veces.
Lo recordaremos hasta que ya no tenga sentido, si es que alguna vez lo tuvo.
¡Vente! Porque necesitamos saber:
Iremos a comprobar si seguimos siendo los mismos.


