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MERENDAMOS BESOS Y PORROS


Te he besado como besan los cuadros cubistas. Con la novedad de haber encontrado 90 euros en hachís en la acera junto a casa. Con el secreto, con el enigma.
Estar un poco confuso parece lo mismo que estar un poco enamorado. O un poco seguro. El amor de nuestros días pide injustamente un sí o un no, con esa aptitud que rechaza medirse en cuantía aunque contradiga su propia naturaleza. Con sus 0100100010101. Con el miedo que vestimos de comodidad algunas veces.

Con la duda, yo me quedo con la duda. No la cartesiana.
La provocada por sinestesias de humo verde: me digo a veces "yo no sé ganar".


TRIFÁSICO II

[rutina quebrada en bucle]



*
Huir es la forma más rápida de seguir avanzando.


**
Aprender las reglas de la creación implica renunciar a la capacidad de sorpresa para poder producirla en otros. Y es triste.


***
La gestión del caos -administración interna- es imposible. Veáse procastinación.
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Ayer volví a Granada después de unos días en el limbo, la casa de mis padres, y otros en el cielo, mi casa en Málaga. Esto por ahora tiene tintes infernales: podría ser un síndrome post vacacional.



"MARI, TE KERRE SIEMPRE"

+ Lili Marlene, Marlene Dietrich

"La idea de salvación, en nuestra cultura (en nuestro mundo) está asociada a evitar el infierno más que a alcanzar el cielo. ¿En qué habría consistido el infierno? En ser un ser opaco, intransitivo, sin intereses culturales, sin inquietudes filofósicas, sin
ambiciones literarias, tal vez sin tendencias burguesas".

"Los días de paz nunca fueron días de paz, sino de tregua. El náufrago que logra subir unos segundos a la superficie y tomar aire antes de hundirse nuevamente no es más feliz en el momento de tomar aire que en el de consumirlo."

EL MUNDO,
JUAN JOSÉ MILLÁS




Hoy me he venido a morir al mar como las ballenas.



[+]



Las visitas a Águilas siempre me deshumanizan un poco. Es un síndrome de resacas, verte inexcusablemente arrastrado al pasado: como un reloj casio en la muñeca de un vaquero del celuloide. Esta ciudad es como el apéndice que me estirparon. Gusanos morando la ceniza: la primera regla, la torpeza de los primeros encuentros sexuales. Videos de aborto en las aulas. Chicas estúpidas bonitas que no era yo.
Soy un botón en off.

No he llegado hasta la orilla porque no quería vez a nadie feliz y me he quedado lejos, donde sólo podía oírlos fingir sus utopías. Debajo de un sauce, herido de promesas de amor con "k" y pecados de la ingenuidad, entre la cal blanca de los veranos. Uno encima de otro: las promesas, los veranos, la mar lamiendo la mar en la arena.

Mi adolescencia se encarama al sauce emulando estúpidamente al gato de cheshire. Es como esas chicas extranjeras que intentas ligarte en verano. Nos quedamos las dos así, sin mediar palabra, por no cubrirnos de reproches hasta que la noche nos reviente encima. Seríamos las dos muy evidentes intentando desenredar nuestra historia haciendo eslalon con los tópicos.

Porque estar aquí es como auto-narrarse una saga familiar muy triste. Hace un par de meses me enteré de que mi abuela era bipolar. Aunque se lo habían diagnosticado hace un par de años. Quizás lo fue siempre y no lo supimos hasta ahora. Mi edad no me ofrece la perspectiva suficiente como para saberlo.
Mi tío el millonario, por otra parte, se ha declarado en suspensión de pagos y se gasta sus últimos ahorros en un psicoanalista. "El millonario", "la joven promesa", "el talento de la familia".

Le digo al mar: "Padre, he pecado. Como siempre de orgullo. El mundo se acaba un poco más hoy en tu falda. Tú miras como me excito sin estar mojada. Yo miro sin comprender.
Si el tiempo tiene realmente algo de pendular, yo en unos años seré una artista de la evasión y estaré exiliada."


La inaguración de la exposición hizo ostensibles todas mis soledades últimas. He vendido algunas obras, pero no me siento más satisfecha.

Me pregunto con qué tara vendré yo de fábrica. De una veloz ojeada sólo descubro grandes depósitos de mediocridad. Me crié en barrica con ella. Es una historia más bien aburrida. Ahora tengo una semana por esperar. No esperar a entender, eso cada vez me resulta más difícil. Esperar sólo a haber pasado de largo el problema. Esperar a no tener que esperar más.


crisis























¿Dónde vas, triste de ti?
¿No viste en el noticiario
la necesidad que aprieta
y pide nuevos sacrificios?

Apura el frío en la esquina,
esta ciudad ya no es tuya:
ya se han declarado en ruina
tus soles de solsticio.

Sólo quedó un calendario
hecho de esperanzas
más una lluvia temprana
y muerta de soledad
calada hasta los huesos.

¿Donde vas, triste de ti?
Qué brazos tan largos buscas:
no existen en este mundo
para saciarte ese abrazo.


* imagen desde la serie "POSTALES DEL PERÚ"

COCA-COLA SIN GAS

Acabo de volver de una sucursal que tengo en el paraíso de tu presencia. Donde, en un antro donde estaba bebiendo, bailando y fumando, leímos cosas bonitas en la pared -algunas feas también-:

"La historia más corta del mundo:

- Una vez un chico le pidió a una chica que se casara con ella.
- La chica le dijo que no.
- El chico se paso el resto de su vida saliendo con los amigos, yendo a ver el fútbol y bebiendo cervezas".

Por lo demás los días se repiten tanto y pasa tan poco dentro de ellos, que podría llegar a pensar que este verano no ha sucedido. Un montón de tardes anudadas, ellas y yo, sin que pase nada y sin que yo lo intente. En mi mundo de no-libertad burocrático y familiar. Al menos tengo el buen testimonio de Laura, que me vio en la piscina.


music: "Des.pi.de", Maga
mood: como Penélope

TEATRO

Podría empezar por algo trivial y sin un significado concreto.
Que te hiciera pacer en pensamientos etéreos y resbaladizos.
Algo así como una fábula acerca de los veranos de la niñez y de la crueldad infantil, de moraleja un puntito siniestra y nada arrepentida, como algunos cuentos de Neil Gaiman.

Y concidirías conmigo en que esto es ficción.


Afinando un poco más podría contarte acerca de mi abuelo, que era un Neptuno terrestre, un gran señor. Decir que desciendo de piratas, y que él era un marino, un capitán, pero que en vez de pata de palo cargaba con un enorme zapato ortopédico. De rigor en esta historia sería decirte que fumaba puros el muy catalán; que una vez pescó una cría de ballena. Que se volvió con el tiempo un viejo aspero y grandilocuente que se automedicaba a placer, quizás confesarte que me daba un poco de miedo.
Y que mi padre se le parece mucho.
Y que yo amo y sobre todo odio a los hombres de mi familia.

Pero no sé cuanto hay de verdad aquí ni cuanto de mitología.


Y buscando el tono adecuado, comentarte off the record que no me apetece nada ponerme melancólica ni arrastrarme, que preferiría escribir algo alegre, como esas historias de surrealismo cotidiano de Astrud, y desde luego, esquivar a toda costa ese tono de modernita de tetas incipientes que escribe como fotocopiada y es del todo insufrible.

No sé si esto tiene sentido.


Yo lo que querría es divertirte con cientos de mentiras para adularte, o conquistarte, hacer un derroche luminoso de carisma. O en fin, desnudarme un poco más y contarte algo que fuera cierto, ir escarbando en la carne, desde la cotidianidad de lo trivial hasta lo hondo del problema, y arrastrarme en el lodo de lo mediocre para buscar algo verdadero que contarte, algo que sea auténtico; humillarme buscando esa pepita de oro reluciente, esa literatura -tan sólo algo que pueda leer después y sentirme orgullosa-.
Destilar la vida a mi alrededor para urdir con egolatría un par de frases brillantes, que te hagan despegar unos milímetros del suelo, por un breve instante, para que vuelvas otro día a asomarte a la reja.
A traerme claveles.
Y, sobre todo, no decepcionarme descubriendo que no podrás extrapolar nada de esto, porque todo esta vacío ahora, todas las palabras y no sé bien que me pasa.

Al menos, ya en el backstage, barruntar sobre el problema, que se concretara alguna de mis cosas, reventar esta burbuja y formular al fin la cuestión. Surrurarle al que se encarga de subir y bajar el telón que yo no quiero cambiar el mundo, sólo vivir según mis reglas, y que si eso es una utopía a los veinte, que me llamen soñadora, pero que hagan bajito, no vayan a despertarme.

Pero el problema es que A. tenía razón -como de costumbre- y este ambiente es muy castrador. Y yo ya no sé lo que me (les) digo.


Del salto a la fama y otras espinas

Mis pequeños saltamontes:

No me he ido de vacaciones. Estoy acuartelada en casa de mis padres, no hay posibilidad de escapatoria: al menos en unas semanas. El calor se la tiene jurada a cualquier racha de viento de buena esperanza y en el sopor de este limbo me dedico a esquivar toda actividad que me suponga un mínimo esfuerzo.
Mientras el horizonte se ahoga en una amalgama alquitranada y mi padre toca el banjo en el portal de mi casa, mientras grandes bolas de rastrojos -¿alguien sabe cómo demonios se llaman?- amenazan con corromper la bellísima estampa murciana... en fin, mientras tanto, yo hago sudokus, juego con el gato, reviso el correo... ¿he dicho que también hago sudokus?

Vaya, que me aburro soberanamente: parece ser que la última brisa que consiguió traspasar la frontera de este páramo baldío sólo sirvió para esconderme en algún rincón del olvido una magnífica lista de objetivos útiles que yo tenía para el verano, y acabó por caducar todas las buenas nuevas que se me habían acumulado a final de curso. No sé exactamente en que momento me perdí, en que momento se me cortaron por la mitad los planes -entre ellos actualizar sin descanso este espacio- y ahora todo es un gran vacío de buenas intenciones que ahora tienen poco sentido y de planes que se me desbarataron.
Me he calado.
A veces ocurre porque sí. Y cuanto mayor fuera la velocidad que llevaras mayor es el parón. No queda más remedio que probar a arrancar la maquinaria de nuevo.
No sé quien dijo que uno no debía decir nada si no podía superar el silencio, no lo sé ni me voy a molestar en buscarlo porque no llevaba razón. Yo no tengo nada que decir, ni siquiera tengo ganas de decir nada, pero necesito decirlo. Porque sé que luego me sentiré mejor. Aunque sepa que esta vez no será especialmente bueno ni brillante: necesito superar el silencio.

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Así, en mi esfuerzo por construir algo que me ponga en movimiento de nuevo he enviado 5 obras mías a un concurso de la plataforma online Yuglo. Entre los premios, una exposición en la sala Báculo de Madrid ^^. Los más votados popularmente entrarán a ser juzgados por un jurado. Podéis votarme aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, pero primero os tendréis que registrar.
Sí, es un verdadero coñazo, pero hacedlo porque soy pedantemente encantadora y encantadoramente pedante. Venga, yo sé que eso os gusta.

Hasta más ver caballeros!
María

BLANCA, CASI TRANSPARENTE

Ya estoy de nuevo en casa de mis padres. Tengo una gastroenteritis aguda con deshidratación. A nivel connotativo, os podeis hacer una idea de las ganas que tenía de venir: al día siguiente de llegar, casi me desmayo a las dos y media de la mañana en la recepción del servicio de urgencias de esta mi bella localidad ¬¬. Estoy empezando a pensar que seré una viejecita arrugada con un sinfín de problemas de salud. Y no me gusta nada.

Me ha dado un poco de miedo mirarme al espejo estos días: he perdido un montón de peso . Al salir de la ducha esta mañana me coloque delante del espejo y vi esas horribles ojeras moradas y los labios blancos, casi amarillos. Y como las costillas y los huesos de la coxis se percibían claramente, transparentándose tras la piel azulada.

Ayer apenas podía andar unos cuantos metros sin tener que sentarme, mis padres estaban realmente asustados. Y yo, de algún modo totalmente irracional, estaba enfadada conmigo misma por sentirme tan débil y dependiente. Pero parece que ya hay luz al fondo del tunel, y el tunel desemboca justo en Barcelona.
No he querido escribir antes sobre esto, porque mi enfermiza mala suerte estaba haciendo peligrar las buenas nuevas, pero ahora que parece que estoy más recuperada y tengo dos billetes de tren (me encanta de verdad ese trayecto en Talgo) no hay ninguna amenaza desafiando mis posibilidades de viajar: el domingo me marcho a Barcelona a las jornadas informativas de una beca. La que me han concedido para pasar dos semanas en un grupo de fotoperiodismo en septiembre, en Perú.
Para colmo de felicidad, también estará rondándo(me) por allí A., que es un sol-lomásbonitoqueconozco.

Pinta bonito el verano.
Besos!

María

caótica

mood: pufff :(
music: línea 1_los planetas
más: "MODERNECES" 3MAYO/30 MAYO en LA TERTULIA (Granada)


"Iba a hacerlo esta mañana,
levantarme de la cama,
comprar algo de comida

y ordenar por fin mi vida."


kamikaze



- pero, sobre todo, dime:
...¿te imaginas mi voz?




FLASHES

mood: hecha trocitos :S
music: astrud
más: esta noche, más y mejor :)

[tic tac/craaatos/"luis XV, mal rollo"/"y que me dió más pena el ultimo episodio de friends que lo nuestro"/mi madre es el inspector gadget/las mujeres ondulantes/chan chan/trovas de amor/los planetas sí molan!/donación de óvulos/un liguero para ser louise brooks/expo,expo,expo/el hiperión/express chuncking/body milk reafirmante/adobe illustrator/iñigo montoya:"tu mataste a mi padre, prepare to die!"/el decálogo del dandy/moderneces/pink light/una falta/leones y cristianos/nacho vegas y la rosenvinge/ducados/y sobre todo cerveza/ cerveza, cerveza, cerveza,cerve, cer,ce,c,e,c,cºccco8"Aasftx!"!!!|@|#@¬€ ]


Me rayo. Es lo que hay.
LLevo toda la tarde con cara de ficus delante del ordenador, con la tele de fondo, en el más terrible estado vegetativo "post-salida nocturna". Y no sé por qué estoy tan, tan, tan para el arrastre, no fue para tanto. El alcohol, como la vida, es una lotería.

Así que con la memoria ram bajo mínimos, capacidad de concentración cero (menos todavía de lo normal) me dedico a pensar en todo lo que escribiría, en todo lo que tengo que hacer...
y por lo menos así dejo testimonio de que soy una perra muerta. Es una mierda, porque yo no creo en las potencialidades de la gente. Es más que una creencia racional una cuestión de principios: no quiero creer en las potencias. Una persona no es lo que es capaz de hacer o no hacer, una persona con talento no es nada si no sabe realizarse. No importa lo que puedas hacer, sino lo que haces o lo que no haces.

Y luego estoy yo, con mis tropecientos mil cabos sueltos, mis "tengo que" y "mis debería", embobada en mi salón patas arriba y cuanto menos hago menos quiero hacer.
Luego cuando viva debajo de un puente ni siquiera podré quejarme.