Mostrando entradas con la etiqueta cosas indignantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cosas indignantes. Mostrar todas las entradas

LA VIDA EMPUJA

Me pasan cosas, y estoy por volver y decir -por ejemplo-:

"Conforme van avanzando los meses de curso no hace más que aumentar mi preocupación por mi situación precaria y mi vida disoluta.
Cada nueva tentativa de llenarme los bolsillos se resuelve únicamente en más trabajo altruista y grandes dosis de realismo. Me gustaría tener tantos brazos como un shiva y que un marajá espléndido de marbella o torrevieja que me cobijara buena sombra. Lo que de veras me gustaría es tener un jefe, un señor jefe, con su puro y su buen par de cojones. Con su café solo de la mañana y su secretaria tonta y despistada. Con tirantes, bigotito y malas pugas. Vejete y con mal aliento, que me garantizara la estabilidad económica, que mis vicios no son baratos. Un señor de tan puro insoportable que equilibrara la inmensa alegría de tener un sueldo fijo al mes: milagros tampoco espero.

Idealistas de cartera exangüe y proyectos de realización personal: sois mala hierba.
Basta ya de tanto amor al arte, por favor."


Pero quizás es demasiado pronto aún.
De momento hay referéndum en la sidebar: vosotros votáis y yo luego haré lo que me venga en gana.



DULCE NAVIDAD



Nueva ilustración para la Puerta de Tannhaüser, sobre las entrañables tradiciones navideñas -pincha en la imagen para verla más grande-.
Estoy relativamente contenta porque nunca había hecho nada parecido antes y no sabía ni por dónde empezar.

Felices fiestas -para quién las quieran, que a mí no me gusta tener que estar feliz por pantalones-.

Sigan ustedes tan ricamente.


calamitoso

(Del lat. calamitōsus).

1. adj. Que causa calamidades o es propio de ellas.

2. adj. Infeliz, desdichado.


***

R.A.E. Jueves 4 de Diciembre. 9.23 a.m.
En vista de los últimos acontecimientos se decide de manera unánime actualizar el término:

3. Cualidad de aquel que confunde o encuentra dificultades para distinguir entre un estado confesional y uno que no lo es y conforme a este exceso de creencia ejerce su labor profesional.


***

"Dios me tiene preparado otro trabajo mejor [...] Tal vez me dedique a la política".
Sr. Ferrín Calamita, santo varón.


LUIS GARCÍA MONTERO

[o los héroes contemporáneos]

Se abre la veda: el departamento de literatura de Filosofía y Letras ha aumentado su radio de acción a la palestra nacional, y de él han salido en desfile circense todos sus entrañables personajes. El señor Luis García Montero abandera la procesión, sentencia en mano y puño levantando en defensa de la libertades, propias y ajenas; seguido de Fortes, el revisionador marxista, el juez Torres y la larga comitiva de indignados sedientos de revancha.

Yo me pregunto de qué tanto alboroto. Hasta qué punto incumbe a la opinión pública que estos dos literatos no hayan sido capaces de refrenar su disgusto el uno por el otro y hayan convertido los juzgados en un patio de colegio. Un ring de boxeo en el que ya no sabemos si se discute la gravedad injuriosa de la palabra "perturbado", la defensa de la figura de Lorca tal como se entiende y se prestigia masivamente en Granada, una formación alejada del sectarismo para los alumnos de estos dos reverenciados señores, las disputas entre Góngora y Quévedo o sabe Dios si la dudosa existencia de un señor llamado "López de Vega".

Y es que cuando el prestigio literario entra por la puerta, el sentido común salta por la ventana. García Montero alega que ya ha aguantado sufientes impertinencias en referencia a las ya archicomentadas opiniones de Fortes acerca de la condición política de Lorca y Ayala, o de las sentimentalidades de Egea y los otros. Saca la chequera y se va con la cabeza alta; dice que recurrirá tan sólo si con ello "puede abrir un debate acerca de la libertad de expresión". Que a él, vamos, ni le va ni le viene.
Él publico emocionado se levanta y lo corona de laurel en una estampida entusiasta y sin frenos. Nadie se para a pensar que este señor es un poeta endiosado del olimpo literario, de feria y enchufismo, como cualquier otro. Con sus luces y sus sombras y que, al fin y al cabo, ha quemado etapa y tiene sus planes y su familia en la capital.


Nuestro adalid de la libertad bien podría haber echado mano de oficio para sumar en sutileza e ironía para su columna y ahorrarnos esta pelea de gallos tan innecesaria.
O tan entretenida, según como se mire. Porque es casi enternecedor ver como se nos olvidan los grises. Como la masa polariza cuando necesita fabricar héroes, aunque luego el resultado tenga ya poco que ver ni con García Montero ni con Fortes ni con sus trapos sucios.





EL VIOLINISTA

El violinista se ha mudado a mi barrio: justo a la vuelta de la esquina, junto a la óptica. Lleva toda la semana despertándome siempre con la misma sonata, que sólo se me ocurre que haya podido copiar de una peli de Fellini o de una reunión familiar de la camorra napolitana.
Cada día lo ves apostado en el mismo sitio, aporreando el violín gastado, tan estropeado como el dueño. Si te concentras los puedes fundir a ambos en un mismo elemento que chilla como un gato apaleado.


El violinista no sabe que todos los días se cuela por mi ventana, se funde con la luz cálida que se filtra a través de la cortina y me golpea con ese puñetero violín hasta sacarme de la cama. Y yo me levanto resignada, sabiendo que llevaré todo el día la cancioncilla grabada en el seso.

Dentro de unos años o unos meses, cuando ya no viva en Granada, puede que recuerde al violinista viejo, con su trasto y su pelea de gatos. Entonces también recordaré mi dormitorio, con la luz cálida, la cortina hortera y la enorme cama. Mi té de la mañana, mi tocadiscos y mis pinturas. Mi café de media tarde, mi videoclub favorito y mis fotos recién reveladas. Mi vino de la noche, mi colección de Corto Maltés y mis horas de vigilia. Y la gente que ha pisado este apartamento maravilloso y todo lo que me ha pasado aquí.
Entonces, me gustará recordar la sonata del violinista viejo.


crisis























¿Dónde vas, triste de ti?
¿No viste en el noticiario
la necesidad que aprieta
y pide nuevos sacrificios?

Apura el frío en la esquina,
esta ciudad ya no es tuya:
ya se han declarado en ruina
tus soles de solsticio.

Sólo quedó un calendario
hecho de esperanzas
más una lluvia temprana
y muerta de soledad
calada hasta los huesos.

¿Donde vas, triste de ti?
Qué brazos tan largos buscas:
no existen en este mundo
para saciarte ese abrazo.


* imagen desde la serie "POSTALES DEL PERÚ"

EL CHOCOLATE ESPESO


"En nuestra vida real
siempre fuimos decadentes,
tuvimos la libertad
atrapada entre los dientes"

[calamaro]



He estado tirando de archivo histórico estos días, de tanto mirar esas nubes que traen cosas nuevas.
Cada año las espero, voy sacando el cuerpo a la ventana; y me caigo otra vez, contagiada de ese virus de insatisfacción que traen los tiempos que esperas. Esa afección que no es otra cosa que un disfraz de la nostalgia, de la cara de tonta que se me queda al rascar la pátina que da el tiempo al recuerdo. La culpa será de la humedad: es entonces cuando me caigo.

En las nubes.
Así es que llevo unos días flotando en el formol de ciertas memorias sutiles, de estampas surrealistas de vigilia.
Me vino una de esas imágenes que te llegan por osmosis, qué-se-yo,de los bichos del polvo o algo así: me parecería un gesto de amor precioso que alguien me desenredara el pelo. Ojalá yo pudiera.
Yo sé que sería un buen hombre, me falta masculinidad para ser un genio: pero qué bonita la ternura que hay en comprar flores y condones.

En el aire.
13 horas hasta Perú. Como un trámite, facturarme el corazón a ver si me lo perdieran: no quiero que te vayas.
Cómo reconstruir ahora esas ficciones nuestras tan reales, ahora que el tendero sabe nuestros nombres y que estoy segura de que algunas mañanas han hablado de nosotros. Mientras nos abrigábamos el calor de la estufa, al calor de la alfombra, de follar y beber vino. De ponerse de acuerdo en las cosas importantes, como no comprar nunca jabón de las manos y lavárselas con gel de ducha. Gastarlo luego todo en libros de segunda mano y vinilos, porque son clásicos, che. Todo tú, con tu charme. Siempre divagando, exaltados hasta por el pulso propio. Siempre a la deriva.


Las mismas nubes, el mismo polvo en el aire: sólo mirar, fumarse un cigarro. Mirar también el humo; por aquello de novelarse un poquito la vida.
Una niña tendrá mis ojos y llamará mamá a otra persona: yo lo hago sólo por el dinero. Voy a buscarme un trabajo -"hazte camarera"-. Voy a exponer. Voy a acabar la carrera y esas cosas. Me iré de Granada huyendo de las memorias sutiles, buscando otras nuevas que extrañar luego -incurable-. La guindilla en el chocolate espeso.




Vuelvo de Perú el día 26. Cumpliré 21, pero no creo que tenga las cosas mucho más claras.

TEATRO

Podría empezar por algo trivial y sin un significado concreto.
Que te hiciera pacer en pensamientos etéreos y resbaladizos.
Algo así como una fábula acerca de los veranos de la niñez y de la crueldad infantil, de moraleja un puntito siniestra y nada arrepentida, como algunos cuentos de Neil Gaiman.

Y concidirías conmigo en que esto es ficción.


Afinando un poco más podría contarte acerca de mi abuelo, que era un Neptuno terrestre, un gran señor. Decir que desciendo de piratas, y que él era un marino, un capitán, pero que en vez de pata de palo cargaba con un enorme zapato ortopédico. De rigor en esta historia sería decirte que fumaba puros el muy catalán; que una vez pescó una cría de ballena. Que se volvió con el tiempo un viejo aspero y grandilocuente que se automedicaba a placer, quizás confesarte que me daba un poco de miedo.
Y que mi padre se le parece mucho.
Y que yo amo y sobre todo odio a los hombres de mi familia.

Pero no sé cuanto hay de verdad aquí ni cuanto de mitología.


Y buscando el tono adecuado, comentarte off the record que no me apetece nada ponerme melancólica ni arrastrarme, que preferiría escribir algo alegre, como esas historias de surrealismo cotidiano de Astrud, y desde luego, esquivar a toda costa ese tono de modernita de tetas incipientes que escribe como fotocopiada y es del todo insufrible.

No sé si esto tiene sentido.


Yo lo que querría es divertirte con cientos de mentiras para adularte, o conquistarte, hacer un derroche luminoso de carisma. O en fin, desnudarme un poco más y contarte algo que fuera cierto, ir escarbando en la carne, desde la cotidianidad de lo trivial hasta lo hondo del problema, y arrastrarme en el lodo de lo mediocre para buscar algo verdadero que contarte, algo que sea auténtico; humillarme buscando esa pepita de oro reluciente, esa literatura -tan sólo algo que pueda leer después y sentirme orgullosa-.
Destilar la vida a mi alrededor para urdir con egolatría un par de frases brillantes, que te hagan despegar unos milímetros del suelo, por un breve instante, para que vuelvas otro día a asomarte a la reja.
A traerme claveles.
Y, sobre todo, no decepcionarme descubriendo que no podrás extrapolar nada de esto, porque todo esta vacío ahora, todas las palabras y no sé bien que me pasa.

Al menos, ya en el backstage, barruntar sobre el problema, que se concretara alguna de mis cosas, reventar esta burbuja y formular al fin la cuestión. Surrurarle al que se encarga de subir y bajar el telón que yo no quiero cambiar el mundo, sólo vivir según mis reglas, y que si eso es una utopía a los veinte, que me llamen soñadora, pero que hagan bajito, no vayan a despertarme.

Pero el problema es que A. tenía razón -como de costumbre- y este ambiente es muy castrador. Y yo ya no sé lo que me (les) digo.


Del salto a la fama y otras espinas

Mis pequeños saltamontes:

No me he ido de vacaciones. Estoy acuartelada en casa de mis padres, no hay posibilidad de escapatoria: al menos en unas semanas. El calor se la tiene jurada a cualquier racha de viento de buena esperanza y en el sopor de este limbo me dedico a esquivar toda actividad que me suponga un mínimo esfuerzo.
Mientras el horizonte se ahoga en una amalgama alquitranada y mi padre toca el banjo en el portal de mi casa, mientras grandes bolas de rastrojos -¿alguien sabe cómo demonios se llaman?- amenazan con corromper la bellísima estampa murciana... en fin, mientras tanto, yo hago sudokus, juego con el gato, reviso el correo... ¿he dicho que también hago sudokus?

Vaya, que me aburro soberanamente: parece ser que la última brisa que consiguió traspasar la frontera de este páramo baldío sólo sirvió para esconderme en algún rincón del olvido una magnífica lista de objetivos útiles que yo tenía para el verano, y acabó por caducar todas las buenas nuevas que se me habían acumulado a final de curso. No sé exactamente en que momento me perdí, en que momento se me cortaron por la mitad los planes -entre ellos actualizar sin descanso este espacio- y ahora todo es un gran vacío de buenas intenciones que ahora tienen poco sentido y de planes que se me desbarataron.
Me he calado.
A veces ocurre porque sí. Y cuanto mayor fuera la velocidad que llevaras mayor es el parón. No queda más remedio que probar a arrancar la maquinaria de nuevo.
No sé quien dijo que uno no debía decir nada si no podía superar el silencio, no lo sé ni me voy a molestar en buscarlo porque no llevaba razón. Yo no tengo nada que decir, ni siquiera tengo ganas de decir nada, pero necesito decirlo. Porque sé que luego me sentiré mejor. Aunque sepa que esta vez no será especialmente bueno ni brillante: necesito superar el silencio.

------------------------------------------------------------------------------------
Así, en mi esfuerzo por construir algo que me ponga en movimiento de nuevo he enviado 5 obras mías a un concurso de la plataforma online Yuglo. Entre los premios, una exposición en la sala Báculo de Madrid ^^. Los más votados popularmente entrarán a ser juzgados por un jurado. Podéis votarme aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, pero primero os tendréis que registrar.
Sí, es un verdadero coñazo, pero hacedlo porque soy pedantemente encantadora y encantadoramente pedante. Venga, yo sé que eso os gusta.

Hasta más ver caballeros!
María

BLANCA, CASI TRANSPARENTE

Ya estoy de nuevo en casa de mis padres. Tengo una gastroenteritis aguda con deshidratación. A nivel connotativo, os podeis hacer una idea de las ganas que tenía de venir: al día siguiente de llegar, casi me desmayo a las dos y media de la mañana en la recepción del servicio de urgencias de esta mi bella localidad ¬¬. Estoy empezando a pensar que seré una viejecita arrugada con un sinfín de problemas de salud. Y no me gusta nada.

Me ha dado un poco de miedo mirarme al espejo estos días: he perdido un montón de peso . Al salir de la ducha esta mañana me coloque delante del espejo y vi esas horribles ojeras moradas y los labios blancos, casi amarillos. Y como las costillas y los huesos de la coxis se percibían claramente, transparentándose tras la piel azulada.

Ayer apenas podía andar unos cuantos metros sin tener que sentarme, mis padres estaban realmente asustados. Y yo, de algún modo totalmente irracional, estaba enfadada conmigo misma por sentirme tan débil y dependiente. Pero parece que ya hay luz al fondo del tunel, y el tunel desemboca justo en Barcelona.
No he querido escribir antes sobre esto, porque mi enfermiza mala suerte estaba haciendo peligrar las buenas nuevas, pero ahora que parece que estoy más recuperada y tengo dos billetes de tren (me encanta de verdad ese trayecto en Talgo) no hay ninguna amenaza desafiando mis posibilidades de viajar: el domingo me marcho a Barcelona a las jornadas informativas de una beca. La que me han concedido para pasar dos semanas en un grupo de fotoperiodismo en septiembre, en Perú.
Para colmo de felicidad, también estará rondándo(me) por allí A., que es un sol-lomásbonitoqueconozco.

Pinta bonito el verano.
Besos!

María

CATARSIS

[the show must go on]



Hace un día horrible, de esos blancos, que el cielo parece un tubo de tungsteno sucio alrededor del que aletean pequeños insectos aburridos hasta de volar. Por cuestiones de coherencia, -término que dejó de estar en vigencia desde que se acuñó el de "posmodernismo"-, el mundo de hoy es una cocina destartalada, con la nevera vacía y las puertas de los armarios apenas colgando de sus goznes. Seguro que hay un tomate partido abandonado sobre la mesa de la cocina, una de esas mesas que llevan una plancha de plástico encima que imita las vetas de la madera.

Yo también he vaciado la nevera hoy, la de la casa de A. Ya no es tu casa, está tan vacía. Tanto que te eriza los pelos de la nuca y te da escalofríos. He llorado un poco cuando me iba. Hacía mucho
que no lloraba. Antes lloraba casi todas las semanas, como ejercicio de desintoxicación casi. Por necesidad casi, el motivo era lo de menos. Lo dejé cuando se convirtió más en un ejercicio que en una desintoxicación. Es importante valorar las lágrimas de uno, es una cuestión de respeto para con uno mismo. Y yo soy un caballero. Pero la casa estaba tan vacía y la comida tan podrida que no he querido evitarlo.
Tampoco he querido mirar la cama.

Dentro de unos meses yo estaré viviendo ahí, no lo quiero pensar. Ahora mismo no es mi problema. Sin embargo, tengo la sensación de que todo el mundo se va de esta jodida ciudad y lo peor del asunto es que no es una sensación, es un hecho. A. trajo tantas cosas a mi vida que me da miedo hablar de ello en voz alta: te lo has llevado todo dentro de los discos de Sabina, de lo libros de poemas, dentro de las cartas y del millón de mantas que a veces ni necesitábamos.
En tu casa han quedado medio centenar de botellas de cerveza vacías. Seguro que si acerco la oreja a alguna todavía se oyen nuestras carcajadas, mis orgamos, charlas de arte hasta altas horas de la madrugada; a lo mejor, hasta se oye la tele encendida de fondo.
Pero no me lo tengas en cuenta. Odio contar mis miserias, prometí no hacerlo, ¿cuándo me tiene que bajar la regla?
A la gente, por el contrario, le encanta escuchar las miserias de los demás, les encanta ver asomar la cabeza al pequeño héroe trágico que llevamos dentro. No sé si será porque su vida es aburrida o porque les parece importante que tú te hayas marchado a otra ciudad. Es como esa pena fingida de las amas de casa cuando un chaval se abre la cabeza en el asfalto: ella llora y se seca las lágrimas con la puntita del delantal, y se vuelve negando con la cabeza a la cocina a pelar patatas. Qué estúpida que es la gente.

Yo sabía que llegaría este momento cuando decidí irme a vivir sola. El momento en que la soledad me azuzara, que no hubiera nadie lo suficientemente cerca o lo suficientemente disponible (las 24 horas) para tocar a mi puerta.
De todos modos mi timbre está roto.
De todos modos yo me iré pronto de esta casa.
De todos modos tu casa está tan vacía.
De todos modos ahora no es mi problema.

Como si ahora viniesen a cobrarse los platos rotos de tantos momentos geniales, siento una suerte de justicia platónico-cristiana, el dedo acusador del Pantocrátor. Odio esos remordimientos inculcados. Lo que sí es cierto es que Algunas ausencias se sienten sordas ahora, como heridas de guerra.



Es lo que hay. Uno puede maquillar las cosas que le pasan, el pasado se puede retocar casi con photoshop. Pero el futuro llega y es inevitable, hay cosas que sabemos seguro que pasarán y yo tengo algunas intuiciones. Ahora hago cábalas en esta peregrinación por el desierto.



TRANSPORTES PÚBLICOS, LUGARES COMUNES

[o reflexiones en un autobús]
[o un balance vital]
[o el peñazo que nadie lee]


He perdido la cartera. Es un hecho de lo más banal e insignificante, pero ha liberado toda una serie de reacciones en cadena en las profundidades ontológicas de mi conciencia. Sí señores, la puñetera gota que colma el vaso.
De hecho, remontándome días atrás, diré que no ha sido una buena semana. También me han rechazado una residencia de estudios que deseaba de veras. Además sin la más mínima impunidad, media hora después de entregar los papeles de solicitud. Ahí estaba yo, plantada delante de la nota con los seleccionados, rebuscando una línea extraviada entre cuatro nombres. El mío, por algún improbabilísimo error informático, no estaba.

Sabía que no estaba preparada para esa beca y que, con toda probabilidad no me la iban a dar. Aún así, tenía la esperanza de que un milagro, tal vez del tamaño de mi ego, diera por satisfechas mis expectativas. No estoy acostumbrada a que me azoten la soberbia, pero quizás deba acostumbrarme al hecho de que eso se debe más a que tengo veinte años que a que me sobra el talento.
Leí hace poco a Oscar Wilde sobre dos tipos de artistas: los que producen buenas obras y los que no. Parece ser que la personalidad artística nada puede tener que ver con las grandes creaciones, de modo que, cuando uno es un gran artísta, todo lo pone en su arte y lo que queda fuera es un tipo bastante normalito y aburrido. Luego está el artista mediocre entrañable y repleto de deliciosos detalles de extravagancia. Supongo que tiene algo que ver con el tópico que enfrenta genio y esfuerzo.
No sé si estoy de acuerdo, pero es una idea que me atrae, en el sentido más prosaico de la palabra. Igual que aquella de Jardiel Poncela que explicaba que todos los encantos intelectuales de la mujer son mayores o menores en la medida en la que los de sus amantes lo han sido, porque le era claro que eran adquiridos de ellos.

El caso es que ya estoy cansada de ser una niña prodigio. Me da miedo pasarme toda mi vida siendo una expectativa con patas, dios sabe que odio las expectativas. Le tengo un gran apego al pragmatismo, uno es lo que hace o dejar de hacer y la potencia y el talento son basura. El problema es que una persona que se ha pasado toda su vida sin pegar chapa porque siempre ha estado por encima del nivel no debería decir eso, no es que diga mucho de mí. Bien podría vender mi papeleta de pseudo-dandi, niña consentida , inconstante, excéntrica y dedicada a la vida contemplativa; eso ya no me vale. No se puede negar que me encanta el teatro y sobreactúo hasta cuando estoy sola. Pero tampoco que tengo la sensación de que estoy perdiendo mi tiempo -mi carácter me exige una serie de ambiciones que, hoy por hoy, me quedan bien lejos-.
Me pregunto si es posible conciliar eso: las ideas románticas de uno con sus convicciones -nunca principios, seamos honestos: los principios exigen constancia- más prácticas.
De hecho sé que es posible, pero me pregunto si no acabaré desequilibrada, o, aún peor, siendo una persona absolutamente mediana y olvidada de todo lo que hoy me interesa. Quizás una cosa traiga la otra.

Por lo pronto, puedo decir que ahora estoy en movimiento, con lo cual tengo una perspectiva temporal de los malos tragos, pasan muy rápido, como los buenos. Eso me hace sentir muy positiva y mientras gire no me importa marearme.

pd: mañana inaguración de mi exposición en "La Tertulia". Si os pilla cerquita espero que nos veamos allí :)
pd: esta noche voy a verle y el único lugar común que me interesa es nuestra cama.


Besos,
María.



caótica

mood: pufff :(
music: línea 1_los planetas
más: "MODERNECES" 3MAYO/30 MAYO en LA TERTULIA (Granada)


"Iba a hacerlo esta mañana,
levantarme de la cama,
comprar algo de comida

y ordenar por fin mi vida."


Murcia, ¡qué hermosa que eres!

MUSIC: anyone else but you-juno bso. *porque me acuerdo de ti
MOOD: más aburrida que indignada
MORE: estaré jugueteando con el aspecto del blog un tiempo. se aceptan sugerencias.




En plena adolescencia efervescente uno de los temas de discusión con mi padre era sobre mi pueblo. Sí, señores: mi pueblo. Aquí una servidora es de un pueblo de Murcia, Águilas.

La discusión en concreto versaba sobre el tópico paterno: "en mis tiempos esto era bonito de verdad, no como ahora, que se lo están cargando todo!". Ante esto mi reacción era incendiaria porque por aquellos entonces era una pequeña pigmea chauvinista emperrada en que mi rincón del mundo molaba, tenía que molar por el hecho elemental de que yo era de allí y, lo más importante, estaba condenada a estar allí, y si mi señor padre decía esa clase de chorradas era porque estaba amargado en la cuarentena y recordaba tiernamente su infancia en pantaloncitos cortos, cuando era el petit Alfonset.

Pues bien, si hubieran apostado dinero a que la pequeña Blossom llevaba razón habrían perdido. Evidentemente.
Los pocos habituales de este dominio ya se habrán percatado de que, sí, estoy pasando la Semana Santa en casa de mis padres. Llevo dos días y ya estoy a pique de hacerme el harakiri con la lima de uñas.

Para empezar porque el domingo estuve en la capital y no tuvimos bar en que meternos a curarnos las penas y buscarnos las cosquillas: actividad cero.
Luego, y más importante, el clima político aquí es apestoso y la zona cero debe de ser mi casa, porque mis padres se han pasado toda la campaña de mitin de Rajoy a mitin de Petit-Suisse (cierto: todavía no me he curado la impresión de ver al sr. Aznar con ese jersey rosa de lacoste). Mal, muy mal.
La cuestión es que en Murcia más de un 60% de los votantes han dado su apoyo al PP, consiguiendo 7 escaños en la comunidad.
A mí esto me parece una completa vergüenza y no estoy orgullosa de ser murciana.

Porque el murciano es ese ente extraño que no es ni andaluz ni valenciano, y al que se le adjudican todos los tópicos maliciosos del andaluz pero del que no queda constancia de ningún folklore digno de mención más que el uso del panocho, dialecto local, por Miguel Hernández en sus poemas de juventud. Vamos, un murciano es un andaluz sin gracia.


Luego está mi pueblo, que está en el culo de Murcia. Literalmente: es el último pueblo por la costa antes de llegar Almería. Así que estoy en el franja intermedia del terreno intermedio del levante al sur: en el puñetero filo de la navaja, señores.

Como en todo pueblo, aquí hay una gran densidad de ciclomotores, embarazos adolescentes y marujas en bata. Además de una impresionante red de corrupción en cuanto a especulación inmobiliaria, lo que le vale apodos tales como la marbellita o little baza, -véase la foto, portada de un número de greenpeace: eso sí que son chalets en primera línea, eh? porque si ya no existe dicha línea nuestro querido edil echa una firma y se la saca de la manga por arte de birlibirloque-.
¡Óle ahí!

Así que aquí estoy, sintiéndome como un afrancesado en una ciudad que está creciendo monstruosamente, plagada de nuevas instalaciones y enormes centros culturales, porque caballo grande ande o no ande, y a estas alturas de la partida mi mayor preocupación es que aquí se me riza el pelo por la humedad.

Felices vacaciones.




pd: a los murcianos ofendidos sólo les diré que, para colmo, el real murcia es una real mier...

M.




EL SÍNDROME DEL AMOR DE MADRE

[FILIOCENTRISMO]


mood: O_o astonished

music: dancing with myself. the donnas.
more: pronto me explayaré sobre esto.



























"el día que tú tengas hijos, lo entenderás": TAUTOLOGÍA.



No.
Lo siento mamá, no soy como tú.



EL BESO DE LA INMACULADA


El caso es que no estaba enfadada. El coraje me vino después, supongo que porque la sensación de irrealidad debía ser atendida primero. ¿Cuándo fué? casi parece otra vida... pero echando cuentas me salen dos semanas. Me pierdo. Digamos que podría haber sido así:


<< La chica miraba rostros anónimos mientras subía calle arriba tirando del macuto. Había oscurecido ya. Casi le parecía imposible que ellos, la gente, no se dieran cuenta de lo qué ocurría, que no la pararan por la calle para darle una palmadita en la espalda o le dijeran: "Vaya par de zorras, haces muy bien, ¡huye!"
Porque, de hecho, eso es lo que estaba haciendo: huir de la boca del lobo (las lobas, al caso) y era más que evidente que su vida ya nunca sería la misma, que el trayecto a casa de Sabinita, repetido hasta desgastar acera durante los dos últimos meses, esta vez cobraba un sentido totalmente distinto: estaba cambiando su ombligo de sitio, eligiendo un nuevo lugar como "fin del mundo".

El frío en la cara, a golpes de aire jalonados por el paso apretado, traduciéndose en una bulliciosa actividad sináptica, en impulsos bioeléctricos, en un intento de organizar el mundo a la par de los últimos acontecimientos ...no servía de nada. No diÓ como resultado más que la carta que sabía que nunca escríbiría, las cosas que nunca le diría, que, puestos a novelar, sonaba en su cabeza más o menos así:



Queridísima Inmaculada,
mi dulce y pequeña Inma:

Tú, que llevas viviendo conmigo bajo el mismo techo más de un año, que me conoces desde que llegué a Granada. Que has reído y llorado conmigo, que me has contado que crees que tu ex es maricón. Que has aguantado estoicamente largas veladas de red bull y pitillos cada febrero, cada junio.
Tú que me presentaste a A. -gracias doy- y me dijiste que mandase al carajo a A. -éste es otro- tantas veces. Que me enganchaste a una novela, que me has llevado de compras, me has hecho puré de patatas y casi de madre sustituta en funciones.

Yo, de la otra parte del ring, que pasé un fin de semana entero en tu aldea -porque, creédme, eso era una aldea- ¡recogiendo aceituna!, que he hecho de amiga lesbiana/ candelabro/ violinista en tantas y tantas ocasiones, que pase una noche en vela haciéndote un trabajo de teoría del arte por el que creo recordar que tu profesor te felicitó. Que hice el retrato de tu madre, que te escuche cuando estabas mal y también cuando estabas bien, a pesar de que no eres especialmente inteligente.
Yo, que sí, he sido tu factor caos, pero creo que también la mejor amiga que has tenido, no llego a entender, ¡¿CÓMO SE PUEDE SER TAN HIJA DE PUTA?!
¿Me lo puedes explicar? Porque hay que ser muy hija de puta para aliarte con la muerta en vida de nuestra compañera de piso y llamar las dos a escondidas a nuestra casera para decirle que soy una "chica conflictiva". Porque creo, además, que hay que serlo más todavía como para haber salido conmigo un par de noches antes y no ser capaz de decirme nada, porque te estuviste haciendo la loca hasta que ya tenía el puñal en la espalda.
Sinceramente, si tu concepto de la amistad y la lealtad está en que la vajilla esté limpia y la música esté baja, ¡QUE TE DEN POR CULO!

Espero, con esto basta, que tengas la vida gris y aburrida que te mereces, que tanto te estás esmerando por conseguir.

I see you in hell, Pachebel!
.

Luego siguió a lo suyo.>>


Esa es básicamente la historia de cómo me fui de mi piso. En cuanto le di portazo a la casera me hice un macuto y huí. Evidentemente ahora estoy buscando piso, así que si por una casualidad remota y disparatada alguno de ustedes alquila un apartamento en Granada luminoso, céntrico y económico, recuerden: no soy tan mala como parezco.

EL SÍNDROME DE LA EXPECTATIVA"







[Lo confieso: he dudado. He dudado sobre si debía o no escribir un post hablando sobre la navidad.
La razón para no hacerlo, fácil: llevar la contraria más que nada. Pero luego he pensado que lo mejor era poneros sobre aviso, que luego, -como decía un profesor mío muy entrañable XD-, llegan "losmadresmías"]





ADVERTENCIA>> LA NAVIDAD PUEDE PERJUDICAR SERIAMENTE SU CAPACIDAD DE ILUSIONARSE.
Y no, no he perdido la cabeza. Tampoco soy una de esas personas que odian la navidad por sistema. Para esto entiendo que hay varias razones:

1- Estéticamente es una horterada
2- Les pone tristes :(
3- "No son creyentes"
4- Son emos


En orden de importancia de 10 a 0. De la cuarta pasemos pues. En cuanto a lo de la creencia, yo no entiendo la navidad como una festividad religiosa ya de entrada, así que tampoco cuela. Para la segunda, entiendo que no tengo ni la edad ni las circunstacias para que me ponga especialmente nostálgica, -si lo hiciese volveríamos a la cuarta-. Sólo puedo darle un poco la razón a los que abogan por la primera causa (soy una superficial, lo sé), pero resulta que yo siempre le he visto su punto al rollito kitsch :P.


En fin, justificado ya mi no-odio a la navidad, apliquemos un poco de lógica a la cuestión, señores.
Porque, si eliminamos de la ecuación al señor gordo de la coca-cola, los polvorohne y los vestidos de "mira-qué-niña-congelada-más-mona" (ellas me entienden), se trata de una cuestión lógica: nos preparan para la navidad del mismo modo en que preparan a los cerdos para ir al matadero.
Que si vuelta a casa por navidad, el respiro de las clases, las castañas calientes, los villancicos de supermercado... Que si Freixenet, que si Corte Inglés, las luces, el sorteo, el gasten, compren, vayan, vean, hagan... Y eso mola, yo no digo que no.

Lo malo es que en el fondo lo que te están diciendo es que es una época para estar bien con la familia, para reunirte con tus amigos, para pegarte una fiesta legendaria, y tener una entrada de año maravillosa embutida en un flamante vestido de femme fatale y con un maquillaje que sigue intacto a la hora de los churros. Bueno, lo malo es que tú te lo crees.

Y yo no sé cual es su caso, pero en el mío la realidad difícilmente puede superar a la ficción. Ese es el problema esencial de la navidad: EX-PEC-TA-TI-VAS!
Las mejores cosas siempre pasan cuando uno no las espera (los romances, las noches de leyenda, esos 20 euros abandonados en un bolsillo de pantalón..) Es inefable.
Y quien avisa no es traidor.



-----------------------------------------------------------------------------------------------------

["-y la vida qué tal?/- (...)batiendo récords; seis cuadros en una semana! y dignos y todo, me estoy superando a mí misma XD/-XDDDD estás zumbada/-no, lo que estoy es muerta, que en los tres últimos días he dormido seis horas/-halaaaaa! mira que eres bruta/-;P es que trabajo mejor bajo presión/-por cierto que me ha contao un pajarito que (...)/ -:D año nuevo, vida nueva, no?/- XDDDDD ya veo, ya /- ainsss...no sé quien decía que el tiempo se mide por los amores y por las veces que dejas de fumar.../- tú fumas?/-...no /(...)-pues eso, si ya no nos vemos que pases una buena navidad y una buena entrada al año, blablabla :P/- y toda esa mierda, no?/-XD, siiii, toda esa mierda... "]

Lo dicho, queridos. Felices fiestas!



IM- !



DEFINITIVAMENTE: ESTOY IM-

...impotente, impedida, imposible!

Según el curso normal de las cosas (del que ya os informe, lo más prudente es no fiarse), lo que yo debería estar haciendo ahora es trabajar en mi serie de dibus como una descosida para presentar los primeros bocetos para clase la semana que viene :S
...PERO NO.

No sé sacar las cosas de mi cabeza y estoy empezando a hacerme platoniana (ja!). De verdad que sería maravilloso si fuese capaz de trabajar de forma constante, sería maravilloso si pudiera concretar las cosas en el papel tal y como me vienen a la cabeza, si fuese precisa, ordenada, si quisiera subir los escalones de uno en uno, si cada vez que me sentase a trabajar no esperase hacer una obra maestra, si no fuese una vaga machaconamente perfeccionista, si fuese más objetiva conmigo misma, si no tuviera tanta prisa por vivir... si no fuese tan impresentable, impetuosa, impertinente e impredecible!
...PERO NO.


Si conocéis alguna cura para mis im-!, sería de gran ayuda que pinchaseis ahí, tras el post, donde dice "peros" y me la comentaseis. En cualquier caso, y con afán de normalizar la situación, cuelgo el vestigio de mi cabreo que, actualmente, se encuentra echo añicos en la papelera. Jorge Drexler me susurró la idea al oído hace un par de tardes. Quizá debí no hacerle caso.



No hay nada tuyo que no quiera ver yo
No tengo tan claro
que te conozca.

Intuyo apenas algo acerca de ti
y todo lo demás
está en la sombra.

Te miro y pienso,
te miro y me digo:
"¿Quién quiera que seas,
de dónde has salido?"

Lo quiero todo y tengo muy claro que no
te voy a entender

más que en parte.

Me importa mucho más
verte vibrar, así,
que descifrarte.

Te veo y quiero
que tu me veas,
quien quiera que seas,
quien quiera que seas.

Tan poco tuyo que ahora yo soy
y nunca fui
tan de nadie...






pdta: está semana estoy nostálgica de mi infancia mal curada, así que me he dedicado a hacer una maratón de STAR WARS! Las antiguas, of course. Os invito a que las veáis todos en lo que queda de semana, en plan como cuando hacen los cinco minutos de apagón general o algo así. XD
Por cierto, ¿con cuál os quedais?



:*[muaks!]

VIENTO DE SEPTIEMBRE

El viento no quiere jugar conmigo:
hoy estoy en cuarto menguante;
mis ojos arden:
porque el viento no juega conmigo.

Hoy estoy atada, se me enfría el cafe,
esperando en la mesa,
esperando a las horas,
esperando... que algo pase.

Así me sacudo el silencio:
mirando por la ventana.
No ronronean las olas,
tan sólo el PC en la mesa.
Y escalo por las paredes
miradas de desvarío.

Una velada tristeza
anuncia los meses de frío,
mientras las ramas danzantes
remolinan, a ratos,
el pálido toldo argentino
donde posan las gaviotas
el luto al estío perdido.

Me quiero sacar el coraje
del pecho en un sólo suspiro...

Hoy no sé qué coño me pasa
que el viento no juega conmigo.

story of and artist

Daniel Johnston era un genio atormentado. Pero eso no puede decirse: está vivo. ¿Quién conoce a Daniel? Fue una de las mayores figuras inspiradores de la escena indie. Pero no, mejor dediquémonos a ver los realitys sobre Paris Hilton y sus problemas con la ley.

Daniel Johnston es un artista outsider en la cuarentena ¿Por qué cojones no estiraría la pata como Kurt Cobain? ¿Acaso no sabía que eso lo catapultaría al Olimpo de la música? Artista gráfico, músico, enfermo mental y una de las sensibilidades más escalofriantes de las últimas décadas. Sus grabaciones caseras en casette son una historia de amor no correspondido y creatividad desgarbada que hacen estremecer. Su vida fue una lucha para sacar afuera un torrente artístico que le colapsaba. Hoy es un fantasma.

Daniel Johnston es mi primera vez. LLega un momento en la fulgurante vida de todo blog en que te toca colgar por primera vez la letra de un tema. Mi primera vez es con Johnston, es su historia:


Listen up and I'll tell a story
about an artist growing old
some would try for fame and glory
others aren't so bold

Everyone, and friends, and family
saying: "hey! get a job!"
"Why don't you only do that only?"
"Why aren't you so odd?"
"We don't really like what you do,
we don't think that anyone ever will.
It's a problem that you have,
and this problem make you ill".

Listen up and I'll tell you story
about an artist growing old
some would try for fame and glory
others aren't so bold.

The artist walk alone
someone says behind hid back
"He's got his gall to call himself that!"
"He doesn't even know where he's at!"
The artist walks among the flowers
appreciating the sun
he does this all his waking hours
but it is really so wrong?

They sit in front of their tv
saying "Hey! this is fun!"
and they laugh at the artist
saying "he doesn't know how to have fun".
The best things in the life are truly free
singing birds and laughing bees
"You've got me worng", says he.
"The sun doesn't shine in your tv".

Listen up and I'll tell you a story
about an artist growing old
some would try for fame and glory
others just like to watch the world