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LAS HISTORIAS DE SIEMPRE I

En la punta de la lengua siempre tengo una historia de secretos de alcobas victorianas,
con fantasmas en los pasillos rojos de un club de carretera ambulante.
Hay un detective de tercera en la mesa del fondo, ahogando sus miserias en humo y en Bourbon. Las mismas miserias que las de la bailarina exótica de la barra -que es madre soltera- y que las de la cantante alemana de jazz, que nació con el muro de Berlín.

Porque todas las historias son la misma.

La del pibe argentino de novela de Cortázar, paseando la londinense niebla matutina que siempre oculta un crimen, por defecto. Puede que el del apocado dependiente, cuarentón y calvo psicokiller. El de su mujer y su amante, un pintor francés en su buhardilla abarrotada.
Es mención necesaria la de aquel incisivo periodista, que perdió los nervios y la esperanza en un diario local. O la de la enorme duda moral del abogado de la parte cupable.

Son la misma.

Al viejo saxofonista le han diagnosticado un edema, se marchita en una esquina, rememorando otras vidas. Y existe un jefe mafioso con una ametralladora y ataques de epilepsia y una alicia en el país de las maravillas, siempre puesta de LSD. Una princesa pija de derecho en edad de desposar -"mataré un dragón si vienes a cenar"-. El fantasma de la Ópera la tiene agregada al tuenti.

La misma.

La hechicera negra de Nueva Orleans tiene una nueva línea de muñecos de coleccionista. El náufrago de la isla pidió una novia nipona por catálogo. La puta que se enamora en el Donkin' donuts de la esquina. El tipo de gabardina y la rubia fatal al borde del orgasmo.

La tuya.



¡! BEAUTIFUL LOSERS en Pájaros en la cabeza.

ACTUALIZACIÓN 4/12: corregida alguna errata que achaco a la falta de sueño y el exceso de vicios. Firmada la autoría del verso con un link.


DIA D

Me despertó esta mañana una llamada de teléfono: me había quedado dormida. En teoría -en una realidad alternativa donde hago las cosas como es debido y soy una persona responsable-, debía estar allí a las 7:30, pero sumaban 10 minutos más de la hora acordada y yo seguía revolviéndo sábanas y delirando sueños mitómanos.
Tuve pedir disculpas -a la enfermera y a las sábanas por abandonarlas de tan abrupta manera- y, sin ni siquiera ponerme el sostén, salir corriendo al frío de la mañana para buscar un taxi. En menos de 10 minutos estaba allí, me permití excusada en la urgencia la licencia poética de decirle al taxista que se quedara con la vuelta de mi billete. Novelé durante el camino sobre lo que pensaría aquel hombre de una chica joven y con mucha prisa que coge un taxi el domingo a tan intempestiva hora para las afueras.

Una vez dentro me hicieron pasar a un pequeño dormitorio y me pidieron que me desnudara. Era una de esas salas decoradas de manera que resulten lo más hospitalarias posible -una lamparita barata sobre una mesilla barata, un par de estampas de Monet en la pared, una moldura rosa pastel en la pared, junto al techo-, y que acaban resultando aún más desconcertantes porque se alejan de todo lo que uno espera de una clínica ginecológica.

En el quirófano, un médico de belleza pretenciosa -l'oreal paris men expert- me colocó el suero con más voluntad que fortuna. Pude ver como varios hilillos de sangre me resbalaban por el brazo antes de que el tipo consiguiera controlar la pequeña carnicería con esparadrapo. La sedación llegó antes de que me diera tiempo de hacer estadística de los resultados que se pudieran derivar de que aquel inútil con gomina doctor fuera a hurgar mis interioridades.
Lo siguiente que recuerdo es un "¿cómo estás?", y una respuesta ahogada por la risa floja de mi parte, "dormida, ¿hemos terminado ya?".

De vuelta al aséptico dormitorio, más suero, galletas de chocolate y un libro. Imagino que la enfermera se preguntaba porqué no le había pedido a nadie que me acompañara. No lo llegó a preguntar en voz alta y salió de la habitación dejándome a solas con Auster.

Entonces la espera. Algun dolor punzante en el estómago. Cerré el libro y me planteé la posibilidad de que algo hubiera salido mal, de que me desangrara allí en aquella cama horriblemente cursi y maternal, semi vestida con el desgastado fieltro azul de una bata de hospital. O de que me hubieran vaciado por dentro, dejándome infértil con 21 recién cumplidos. Contemplé la posibilidad de no tener nunca hijos; no soy la típica chica que dice que nunca los tendrá, simplemente es algo en lo que no pienso debido a mi clara falta de instinto maternal. Mientras algún pequeño hijo de vecino recibe una corte de atenciones femeninas, yo siempre me quedo en un discreto segundo plano.
Pienso en lo que dice Bukowski en "La senda del perdedor", algo así como que los niños están hechos para ser vistos, pero nunca oídos.
Pienso en si mi altruista ovúnculo llegará a convertirse en una personita, si se parecerá a mí, si sus padres le contarán que es en un 50% genéticamente igual a una desconocida. Y si, en ese caso, se preguntará como soy; como en esas películas tan malas de sábado tarde en telecinco.

Luego la enfermera llega, me tiende un cheque y me acompaña a la salida. Yo dejo de pensar gilipolleces y me vuelvo andando a casa, con la satisfacción del trabajo bien hecho.





Feliz domingo, señores.

EL VIOLINISTA

El violinista se ha mudado a mi barrio: justo a la vuelta de la esquina, junto a la óptica. Lleva toda la semana despertándome siempre con la misma sonata, que sólo se me ocurre que haya podido copiar de una peli de Fellini o de una reunión familiar de la camorra napolitana.
Cada día lo ves apostado en el mismo sitio, aporreando el violín gastado, tan estropeado como el dueño. Si te concentras los puedes fundir a ambos en un mismo elemento que chilla como un gato apaleado.


El violinista no sabe que todos los días se cuela por mi ventana, se funde con la luz cálida que se filtra a través de la cortina y me golpea con ese puñetero violín hasta sacarme de la cama. Y yo me levanto resignada, sabiendo que llevaré todo el día la cancioncilla grabada en el seso.

Dentro de unos años o unos meses, cuando ya no viva en Granada, puede que recuerde al violinista viejo, con su trasto y su pelea de gatos. Entonces también recordaré mi dormitorio, con la luz cálida, la cortina hortera y la enorme cama. Mi té de la mañana, mi tocadiscos y mis pinturas. Mi café de media tarde, mi videoclub favorito y mis fotos recién reveladas. Mi vino de la noche, mi colección de Corto Maltés y mis horas de vigilia. Y la gente que ha pisado este apartamento maravilloso y todo lo que me ha pasado aquí.
Entonces, me gustará recordar la sonata del violinista viejo.


JULIACA, TIERRA DE NADIE

En Cusco.
mood: exhausta
music: cerrado por derribo


Juliaca es un paraje desolado. Un trámite de carretera en el camino a Cuzco.
La cuestión de su localización se disuelve inmediatamente ante la sorpresa de que pueda erigirse así, como el matorral que se empeña en crecer en tierra yerma.

Empieza a salpicarte la vista con construcciones descarnadas de ladrilllo visto, que al poco van aunando fuerzas con eslóganes comerciales que pretenden insuflar la chispa de vida al páramo al grito de “siempre coca-cola”, “el placer de viajar en bus” o “se vende kerosene”. La ventanilla del bus te permite asistir pasivamente al espectáculo de otra batalla perdida. Todo parece temporal e inestable, como una pieza de segunda mano colocada provisionalmente en el taller cuando ya se ve arruinada y corrupta. Es una imagen eterna de la precariedad, que se desprende del olor a polvo y alquitrán de las vías abiertas, en contrucción y sangrantes. Puede que sus obreros anden en busca de unas raíces inexistentes, que no encuentran más comunión que la de los postes que se clavan en la tierra, tejiendo el enmarañado cableado local que cuartea la vista del cielo.

Hay algo mal planteado desde su concepción y cimientos, como un bebé que nace ya con problemas del corazón, y puedes sentir cómo late en cada respiración honda y cansada.

La salida a este paisaje sólo la prometen las vías férreas, que transcurren paralelas a la huida y el recelo. Con todo, entre tanta desolación subsiste una promesa en la cara de su gente, que festonea el lugar de vida, como farolillos de colores. No existe el ocio en sus calles, cualquiera de ellas es el centro vivo y hormigueante de un comercio que pulsa y se tambalea a cada momento. El trajín de los carros, los puestos ambulantes, el pintoresquismo indígena abocados a la calle son curas contra la existencia gris que propone el techo de la vivienda propia, y contra la insignificancia. La vida está en la cara surcada de las viejas y en los niños que vuelven del colegio, en los perros famélicos que pululan por las vías al sol ardiente.

Un pase de primera para contemplar la enésima lucha por la prosperidad, resignada e inevitable. La constante sorpresa de encontrar un resquicio de esperanza en tierra de nadie.

tahina-can.org




LA VOZ DE LA INEXPERIENCIA

Ayer pusé pies en un andén de la madrugada murciana tras cuatro días en Barcelona que sólo podría calificar de "cojonudérrimos". Me he añadido una etiqueta: soy TAHINA. Esto es, participo en una beca llamada "TAHINA-CAN" que me llevará a Perú en septiembre durante once días en una expedición de 80 personas entre universitarios becados y monitores y demás por Lima, Cuzco, el perú andino, Machu Picchu, etcetc. Sé que cuando vuelva probablemente seré muy distinta de ahora, pero no me importa: un querido amigo mío hablaba de la necesidad de reencarnarse un par de veces al año. Y me queda una. El proyecto es una mixtura dificilmente descriptible entre periodismo de viajes, aventura y cooperación, ese tipo de cosas tan cargadas de matices que no caben en las palabras. En fin, que me siento una privilegiada absoluta y estoy henchida de orgullo cual pavo porque alguien haya creído que merecía la pena financiarme una beca para que yo estuviera allí. Escribí mi primer artículo de opinión -estoy en el departamento de prensa- durante estos días que he estado en Barcelona, en las jornadas informativas de la beca, tomando contacto con mi nueva nube y mi estrella.


LA VOZ DE LA INEXPERIENCIA

"Digamos que soy una voz en primera persona. Sólo un altavoz emitiendo desde el ombligo de Tahina-Can.

En estas circunstancias, es de esperar un nombre que suscite interés público como abajofirmante. Evidentemente no es mi caso: no he estado en Perú ni salí nunca de España; ni siquiera soy periodista. Digamos que cuento con vuestra buena disposición para compensar la carestía de autoridad nominal.

Holgando pues la tautología, creo que existen voces que, aunque anónimas, son bien legítimas; poderosas por su capacidad de empatizar. El “anónimo” se oculta detrás del pueblo, insta a la revolución y el cambio, se esconde detrás de algunos de los grandes clásicos de nuestra literatura y padece tras las arreboladas declaraciones de los primeros amores.

En este embrión de la Tahina-Can 2008 existe también una voz colectiva, que con estas líneas suscribo e intento validar –aunque a veces los razonamientos son sólo las excusas que uno se pone a sí mismo-: es la voz de la inexperiencia.

Unos están aquí por la más pura conjunción de casualidad y circunstancias, otros han llegado con el feliz ánimo de cambiar el mundo; resta todo el espectro de motivaciones intermedias. Pero, salvando las distancias obvias, ya se escucha un susurro de fondo.


Yo por ser sincera –de entrada no es mal atributo para una voz-, he venido a responder preguntas que tengo: sobre Perú, pero también sobre mí, sobre el futuro.

Confieso que al pensar en Perú veo a un montón de gente bajita, de tez morena y nariz achatada, vestida con un galimatías imposible de color en sendos ponchos de alpaca, lo cual no carece de la comicidad de las opiniones simples.

Nunca he vivido de forma cercana a una situación de pobreza ni apenas de forma austera. Tampoco me he relacionado con colectivo que defienda una cosmovisión, unas creencias diferentes por la base de las mías. Sé que a veces no puedo escaparme del prejuicio barato y pobre.

Digamos que soy la voz de la inexperiencia, pero me legitima que soy la voz de muchos. Es una voz, eso sí, con ánimos de renovación, quiere cambiarse por canciones los prejuicios y vestirse la impericia del vasto folklore del Perú. Traerse un diario de viaje con un poquito más de madurez entre sus páginas, que el peso de la experiencia retenga entre sus páginas el aroma, como quien diseca una flor entre ellas y la conserva por siempre.

Tenemos una misma voz y una misma estrella: alcémosla, hoy a pie de página; en unas semanas, en el Perú, a pie de calle."

[suena manos de topo-brumel]

Besos,
María

el amor y sus circunstancias

mood: pajas mentales fruto de estados alcohólico-vegetales.
music: nacho vegas y la rosenvinge, este finde en la copera.
más: ya tengo fecha! ["MODERNECES" 05/08 en la Tertulia]



La Tierra: una bolita de fuego condensada en varias capas distribuidas según la densidad de sus metales, gravitando de forma rotatoria perdida en un todo descoordenado del que conocemos una infinitésima parte.
Más de 6.500 millores monos con palos ocupando su superficie, repartidos entre 8 biomas principales -el bosque templado, el bosque lluvioso tropical, el desierto, la pradera, la tundra, la taiga, el chaparral y el océano-, distribuidos a su vez en zonas ecuatorales, tropicas, templadas o polares.

6 razas principales, junto a etnias y cualquier combinación mutirracial posible. Instituciones de la más diversa índole, congresos y convenciones, servicios públicos, universidades, intereses políticos, 164 maneras de hacer bizcocho y la polución.
198 países políticos, 5 grandes religiones e infinidad de credos, 22 sectas apocalípticas, que cantan sus oraciones en alrededor de 200 códigos lingüisticos diferentes reconocidos de manera oficial.
Corrientes filosóficas como el idealismo, el existencialismo, la filosofía vitalista, el positivismo o el pragamtismo. Tendencias de pensamiento aplicadas a la política, al lenguaje, al comportamiento sexual, a las matemáticas y a las películas de Bruce Lee. Horóscopos, santería, rituales oscuros, suicidos en masa, contrabando, prostitución y partidas de mus.

Dos géneros principales debatiéndose en una ambigüedad sexual más o menos orientada, aficionada a ciertas perversiones no confesables a la hora del té, poniéndo su intelecto al servicio de una cerveza negra en un antro a las dos de la mañana y colando la mirada en el escote de cualquiera. Patrones de socialización, roles familiares, bandas callejeras, obligaciones, derechos, expectativas laborales varias, resfriados crónicos. Factores sociales, económicos, políticos, biológicos y culturales que dan la mano en los pasillos como viejos amigos de infancia. Condones y determinismo y cócteles a frutas tropicales.

Y,
a pesar de todo,
o sobre todo,
gente buscando a su media naranja,
y creyendo que durará siempre.

¿verdad que la vida es maravillosa?


Sed buenos y que yo no me entere,
M.


EL BESO DE LA INMACULADA


El caso es que no estaba enfadada. El coraje me vino después, supongo que porque la sensación de irrealidad debía ser atendida primero. ¿Cuándo fué? casi parece otra vida... pero echando cuentas me salen dos semanas. Me pierdo. Digamos que podría haber sido así:


<< La chica miraba rostros anónimos mientras subía calle arriba tirando del macuto. Había oscurecido ya. Casi le parecía imposible que ellos, la gente, no se dieran cuenta de lo qué ocurría, que no la pararan por la calle para darle una palmadita en la espalda o le dijeran: "Vaya par de zorras, haces muy bien, ¡huye!"
Porque, de hecho, eso es lo que estaba haciendo: huir de la boca del lobo (las lobas, al caso) y era más que evidente que su vida ya nunca sería la misma, que el trayecto a casa de Sabinita, repetido hasta desgastar acera durante los dos últimos meses, esta vez cobraba un sentido totalmente distinto: estaba cambiando su ombligo de sitio, eligiendo un nuevo lugar como "fin del mundo".

El frío en la cara, a golpes de aire jalonados por el paso apretado, traduciéndose en una bulliciosa actividad sináptica, en impulsos bioeléctricos, en un intento de organizar el mundo a la par de los últimos acontecimientos ...no servía de nada. No diÓ como resultado más que la carta que sabía que nunca escríbiría, las cosas que nunca le diría, que, puestos a novelar, sonaba en su cabeza más o menos así:



Queridísima Inmaculada,
mi dulce y pequeña Inma:

Tú, que llevas viviendo conmigo bajo el mismo techo más de un año, que me conoces desde que llegué a Granada. Que has reído y llorado conmigo, que me has contado que crees que tu ex es maricón. Que has aguantado estoicamente largas veladas de red bull y pitillos cada febrero, cada junio.
Tú que me presentaste a A. -gracias doy- y me dijiste que mandase al carajo a A. -éste es otro- tantas veces. Que me enganchaste a una novela, que me has llevado de compras, me has hecho puré de patatas y casi de madre sustituta en funciones.

Yo, de la otra parte del ring, que pasé un fin de semana entero en tu aldea -porque, creédme, eso era una aldea- ¡recogiendo aceituna!, que he hecho de amiga lesbiana/ candelabro/ violinista en tantas y tantas ocasiones, que pase una noche en vela haciéndote un trabajo de teoría del arte por el que creo recordar que tu profesor te felicitó. Que hice el retrato de tu madre, que te escuche cuando estabas mal y también cuando estabas bien, a pesar de que no eres especialmente inteligente.
Yo, que sí, he sido tu factor caos, pero creo que también la mejor amiga que has tenido, no llego a entender, ¡¿CÓMO SE PUEDE SER TAN HIJA DE PUTA?!
¿Me lo puedes explicar? Porque hay que ser muy hija de puta para aliarte con la muerta en vida de nuestra compañera de piso y llamar las dos a escondidas a nuestra casera para decirle que soy una "chica conflictiva". Porque creo, además, que hay que serlo más todavía como para haber salido conmigo un par de noches antes y no ser capaz de decirme nada, porque te estuviste haciendo la loca hasta que ya tenía el puñal en la espalda.
Sinceramente, si tu concepto de la amistad y la lealtad está en que la vajilla esté limpia y la música esté baja, ¡QUE TE DEN POR CULO!

Espero, con esto basta, que tengas la vida gris y aburrida que te mereces, que tanto te estás esmerando por conseguir.

I see you in hell, Pachebel!
.

Luego siguió a lo suyo.>>


Esa es básicamente la historia de cómo me fui de mi piso. En cuanto le di portazo a la casera me hice un macuto y huí. Evidentemente ahora estoy buscando piso, así que si por una casualidad remota y disparatada alguno de ustedes alquila un apartamento en Granada luminoso, céntrico y económico, recuerden: no soy tan mala como parezco.

UNA ILUMINACIÓN DADÁ

[propósitos para el año que entra]



...Bueno, no es nada especial. Procurad ser agradables con la gente, evitad comer grasas, leed un buen libro de vez en cuando, dad algún paseo y procurad vivir juntos en paz y armonía con la gente de todos los credos y naciones.

MONTY PYTHON, El sentido de la vida.



AHORA que mi vida gira -inexorablemente- cada vez más deprisa, y si paro me mareo, y parece que empiezo a despegar los pies del suelo, porque la gente cada vez me parece mas absurda y pequeñita, embebida en rutinas y problemas que ni buscaron ni entienden... ahora que mis radiaciones empáticas y telepáticas están afiladas como hace largo tiempo atrás, procesan latidos ajenos a gran velocidad, y que tengo un sombrero nuevo y me pongo la rebeca de mi padre para salir a comprar el pan. Ahora que tomo clases de carisma y me dedico a cautivar al profesor para que me ponga buena nota. Que colecciono de nuevo palabras favoritas. Ahora que aprendí diplomacia y me olvidé de usarla cuando se requiere. Que me rió de lo que antes me preocupaba, que cuento con cuanto necesito, que estoy de feliz vuelta del mundo. Que no prometo ni (me) exijo nada.



VOY a jugar, voy a disfrazarme de modernita
de la razz, de folkie, de vintage, voy a buscar flechazos, a sacarme el master de camaleón y de kamikaze, para que cuando me rompan el corazón pueda meterme a femme fatale, que me han dicho que pagan bien. Voy a colgar todas mis ideas en las paredes, para que ninguna más se me marchite. nunca. voy a intentar volver a dormir por las noches, voy a llenarme de buenas -digo buenas, no sanas, ni razonables, ni recomendables- costumbres, de las mejores. voy a destruir el dique de mis sin-razones porque me he dado cuenta de que contradictoria funciono mejor, que desde este ombligo ultimamente todo se ve en tecnicolor. voy a aprender de vinos. voy a afianzarme en el sendero luminoso de la misoginia. a aficionarme al absurdo. a crearme un alter-ego que me haga de coraza perfecta del tedio. a asomarme a la salida de granada. a cantar a gritos en la ducha. a descubrir. a leer. a bailar. a coserme a
versos. a volver a cambiar...





... A POR TODAS!
sigan ustedes bien
.





PASTILLAS PARA NO SOÑAR"

[Tiene encanto esta rutina vieja de los últimos días, que parece que me hubiera acompañado siempre. Bajar las persianas para vivir en París, en un apartamento para dos, dedicarme a la trabajar en las entregas de diciembre, a leer, escribir versos mal cosidos, ver buen cine y escuchar mejor música.
Soy "Eva tomando el sol" y no deseo nada más que estas tardes previsibles de té con leche y miel y estufa.]

Y ponte gomina que no te despeine el vientecillo de la libertad. Funda un hogar en el que nunca reine más rey que la seguridad. Evita el humo de los puros, reduce la velocidad. Si lo que quieres es vivir cien años vacúnate contra el azar. Deja pasar la tentación dile a esa chica que no llame más y si protesta el corazón en la farmacia puedes preguntar:
¿Tiene pastillas para no soñar?
SABINA

Soy una persona que sí cree en las casualidades.
Simplemente.
No todo pasa por alguna razón.
No vivimos en un cosmos prefabricado de ordenas binarias que dirigen nuestro destino.
No hay nadie al mando de la nave.

Y lo que pasa, cuando es extraordinario, no se debe al particular sentido de humor de un demiurgo animoso. Simplemente, suena la flauta, la tragaperras empieza a vomitar calderilla en las Vegas, se alinean los planetas, y resulta que tú estás encima de la X coordenada y encuentras un tesoro.
Esas cosas pasan, no es que es haya muchas probabilidades, pero pasan. Entonces el viento se infla, las hojas doradas en danza morisca juegan alrededor de tus pies como un minimo grande, y él te besa en el portal, o tu boleto de la quiniela te guiña un ojo, o encuentras ESE vinilo en un mercadillo oxidado, o un desconocido te sonríe por la calle porque sí, o volveís borrachos cantando viejos boleros a casa. Y los presagios de dragones ya son leyenda*.

Y es algo especial, y tú eres plenamente consciente de LA MAGIA. Y que no sé pare el mundo, y que tengas que seguir adelante parece algo casi grosero.
Lo mejor de todo es ser consciente de que las casualidades sí que existen, que la nube de la que te acabas de apear sólo está en tu cabeza, que eres tú el que pone el sentido del romanticismo, y también el del humor (en su esencia, como las cosas buenas, se acaban pareciendo bastante)... en fin, el polvo de estrellas.
Tú eres el poeta que hace sonetos con la vida, y en última instancia todo depende del cristal con que se mira.

Sí. Soy una persona que sí que cree en las casualidades.
Pero también soy una persona que cree en LA MIRADA DEL POETA. Que se dedica a descubrir el detalle que me ponga la sonrisa en la cara, aunque a veces sólo yo me dé cuenta. Que, cuando estoy triste, me regodeo en la herida, y cuando estoy exaltada salgo a cantar y beberme hasta la luna, y cuando estoy feliz es una sensación caliente en el pecho que se derrama en forma de días apacibles que se suceden como las páginas de un libro viejo que desprende un sutil aroma.

Que yo soy poeta, fumo por estética y soy melancólica por vocación. Exprimo cada sentimiendo con premeditación y alevosía, soy sommelier entregada a los matices que guarda cada esquinita de piedra desgastada de Granada.
Este es mi credo. Soy conciente de levantarme un burbuja ilusoria con delgadas paredes de momentos casuales. Y cuando se pincha, pues sufro, y con este sufrimiento empiezo otra.

Porque, al fin y a la postre, también soy una persona práctica.
Pero nunca entendí a los que toman pastillas para no soñar.



ANIMALES EMOCIONALES (I)

"Querido animal emocional*:

Siempre es la misma historia. No importa tu pose elegante, tu voluntad intelectualoide. ¡Déjalo! Siempre explotas, y siempre te arrepientes. Y te pasas las horas pensado que no lo deberías haber dicho/hecho.Bien por ti, de nuevo".


* Probablemente usted no sepa que lo que le ocurre es que padece de animalismo emocional.
Ha de saber que, dado el caso, está usted abocado al error crónico, a la tragedia y/o diversos niveles de fracaso. Por una serie de razones obvias.
Debería hacerselo tratar.
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El animal emocional ( que, a fines prácticos, llamaremos de aquí en adelante AE), es sin lugar dudas un especimen de sangre caliente. NO hablamos de "burro", "animal de bellota", "cotorrona" o diversos animalismos semejantes. Au contraire, este cuadro piscótico se presenta en sujetos con un notable grado de sensibilidad.

  • El AE desde la más tierna infancia presenta facultades creativas y una fuerte tendencia a los episodios fantásticos: arrastrará a sus compañeros por las islas del tesoro, barcos fantasmas, y una de vampiros, todo antes de merienda.
  • El periodo escolar, como primer choque con una realidad adulta organizada, podría ser dificultoso, encajando el sujeto en el cuadro social de "empollón" o "freaky", (también se acepta extraoficialmente el término "pardi"). En esta etapa el sujeto conforma una personalidad profundamente idealista y atraída por el tópico alimentada por diverso material multimedia: peliculas*, cine, comic, literatura, etc. (*véase el caso, para generación de mediados de los 80, de la labor (¿discutible?) de la compañá Disney).
  • Los episodios violentos empiezan (¿cómo no?) en la adolescencia donde ya indefectiblemente su personalidad fantasiosa confronta con la realidad adulta. En esta etapa se forja el sentido trágico y rebelde del sujeto, dando lugar a episodios de ira y de explosión emocional e irracionalidad bastante notables. Tanto el varoncito como la hembrita buscan círculos alternativos, pretenden hacer notar esa diferencia que ellos sienten en su interior, abordando actitudes problemáticas. Se eligirán compañías inadecuadas por defecto y la hembrita, manifestará un fuerte carácter feminista y libertador. La comunidad médica no acepta bajo ningún efecto a "emo's", ni "góticos", ni demás especímenes del tipo. Dándose el caso de que, si el AE se adhiere a algunos de estos círculos, quedaría prontamente decepcionado. El AE es un sujeto individualista. Si se aceptan determinados subtipos de planeteros y gafapasta.

CONTINUARÁ...

María y María


María
viste de negro. LLeva a la facultad sus jersey de cuello alto, los ojos escondidos. El pelo siempre recogido. Escucha a Elliot Smith (continuamente, compulsivamente), lee a Sylvia Plath hasta altas horas de la madrugada: mientras los bichos se dan contra el cristal de la ventana.
No se llevaba bien con su padre. No se llevaba bien con su novio. Se alejó de sus amigos.
María tiene un gato que se llama Dalí.

Derrama lágrimas en su copa, sobre la alfombra. Cada día.
Ella adora su independencia, sus ideas libertarias y feministas (de panfleto) le hacen sentirse satisfecha. Está/parece segura de sí misma.
Quiere ser una mujer como escapada de los 70. Quiere acostarse con muchos hombres (todos cultos e interesantes), quiere tocar la guitarra en el metro.

María alimenta febrilmente su visión trágica del mundo, de sí misma. Fantasea con la posibilidad del suicidio, con un personaje: "vivir deprisa, morir joven y dejar un cadaver bonito". Todo está bien dispuesto.




María tiene encanto, o eso dicen algunos. Otros dicen que es una prepotente, otros no dicen nada. Yo no sé que pensar.

Escucha "Lola" mientras hace la cama (mentira: escucha "Lola" mientras remolonea en la cama). Luego, sale corriendo a la parada y lee a Alberti en el bus. También le gusta observar a la gente: imaginar sus vidas. Cuando tiene dudas sobre el carácter de alguien, mira sus zapatos.
Siempre va tarde.

María habla siempre muy alto y ríe a grandes carcajadas. Canta a todas horas. Si A. no la tuviera agarrada del pie, echaría a volar.
Está enamorada, aunque a veces querría estar sola: como no puede ser libre, sueña con ser feliz. Con una beca en la fundación de Gala, con un curso de diseño, unas oposiciones para la universidad o/y un apartamento para dos. Un gato: pero no, A. es alérgico.

María
decide entonces que quiere tener hijos.

Un futuro ordenado, esterilizado y brillante. Con clase.
Todo está bien dispuesto.




(Maldito Woody Allen, maldito insomnio, maldito A.!!!!!!!)

histerias para no dormir. SR. GRIS

Mis miedos en bandeja, cual carne de cañón. Todos llevamos dentro un pequeño Sr. Gris, inevitablemente.


Voilá tout.


El hombrecillo gris entró en la impecablemente blanca sala de espera. De carácter algo apocado, se arrellanó en una butaca, también blanca, de la esquina. Al rato, cuando nadie miraba, se hizo con una de las revistas de la mesita, que hojeó sin prestarle atención hasta que la regordeta enfermera lo llamó al despacho. Entonces su preocupación se evidenció aún más.

Asomó la cabeza por la puerta blanca.


-¡Sr. Gris! Pase, pase… ¡no se quede ahí hombre! Tome asiento – dijo señalando con un gesto desenfadado una silla frente a su mesa.

Así lo hizo sr. Gris, ya del mismo color de la puerta, y miró con sus profundos ojos azules, algo caídos y enrojecidos (no se sabe si de susto o de cansancio) a Doctor.
Doctor era en verdad un tipo extraño, vestía de blanco de los pies a la cabeza, confundiéndose con la estancia y con su piel del mismo tono, apenas si se sabía donde acababa y donde terminaba gracias a sus ojos chicos de azabache que relucían con un brillo feroz e inescrutable.

- Mire, sr. Gris lo he hecho venir para hablarle de los análisis que se hizo el mes pasado, me ha parecido conveniente comunicárselo en persona debido a la gravedad de la situación- Sr. Gris tragó saliva. - Sr. Gris… se está usted muriendo.

Sr. Gris mudo de impresión, abrió los ojos como platos y agarrándose a la silla, se llevó la otra mano al corazón.

- Pe-pero… habrá algo que pueda hacerse, ¿no?
- Hombre, tanto como algo… veamos, es que creo que no me he explicado con claridad – Gris levantó mucho las cejas – Usted no se muere… es una parte de usted la que, irremediablemente me temo, se está muriendo a marchas forzadas… aquí, en este mismo instante. Su alma: se muere señor Gris.

Sr. Gris tardó unos instantes en reaccionar… - ¿Mi alma se muere…? ¡mi alma se muere!... ¿cómo ha podido ocurrir algo así?

El doctor clavó sus ojillos en Gris y exhaló todo el aire, dijo muy serio: - Eso, debería saberlo usted mejor que yo.

- ¡Ay!, pues yo no me dado ni cuenta- replicó el otro- ¿se trata de algo genético?
- No.
- ¿Un virus?
- No
- ¿Una alergia?
- No

- Mmmm…-Sr. Gris pareció dubitativo por unos instantes- ¿…quizá una enfermedad de transmisión sexual?
- Definitivamente, no- respondió Doctor y Sr. Gris se dejó caer meditabundo y abatido en su butaca.

-No se como ha podido ocurrirme algo así…a mí.

Se hizo el silencio.
- Tranquilícese, sr. Gris… -éste lo miraba con los brazos cruzados sobre el pecho y cara de disgusto- ¡Ea, que no es para tanto, hombre! Fíjese en lo que le voy a decir, usted no es el primero ni será el último al que le pase algo así…
- ¿Ah, no?- musitó el otro.
- Que noooo…. Esto es muy frecuente en los tiempos que corren. –Sr. Gris alzó la vista- El porcentaje de defunciones de almas ha ido subiendo exponencialmente durante los últimos años.
- ¿Y no hay ninguna posibilidad de recuperación, Doctor?
- Me temo que no. Tal vez si la hubiéramos cogido con algo más de tiempo… Es que su alma enfermó hace ya largo tiempo, sr. Gris. – Su paciente lo miraba atentamente, con el ceño fruncido, en un esfuerzo de comprensión- Me explico…

Doctor se levantó, en clara actitud expositiva, y empezó al deambular por la sala.
- Mire, como norma general esta enfermedad se genera en la adolescencia incipiente, cuando el esquema mental de sujeto cambia de forma radical y se inicia un proceso de capacidad de realización. Para que usted me entienda, –dijo al ver la mueca de estupefacción de su cliente- esto sucede cuando se empieza a dejar “soñar porque sí”, y tenemos que empezar a convertir nuestros sueños en realidades o…
- ¿O…?
- Sr. Gris he estado examinando su caso… En concreto, el primer síntoma apareció en la adolescencia, cuando renunció por vez primera a su faceta de soñador incurable para salir con chicos y chicas de su edad, y empezar a entablar relaciones vacías y absurdas basadas en las apariencias - Sr. Gris le lanzó una mirada de reproche, claramente ofendido por esta aseveración- ¡No, se preocupe hombre, esto le pasa a todo el mundo!



- El caso es, -continuó- que con actitudes como esta usted ha ido privando a su alma de alimento, ha ido olvidándose de ella poquito a poco… Ninguna de las veces que la ha herido o abandonado en mayor o menor medida han sido decisivas para llegar a su estado actual, quizá por eso ni siquiera se haya percatado de lo ocurrido. Ha ido cayendo en una espiral de la que ya, desafortunadamente, no puede salir. Su alma está herida de muerte, sr. Gris.
- ¡Vaya, hombre! - Sr. Gris empezaba a entender lo irrevocable de su situación.
- Mire, pongamos un ejemplo, verá como comprende perfectamente lo que le quiero decir: a ver, ¿qué estudios tiene usted?
- Pues… estudié biblioteconomía y documentación…
- ¡Ajá!, ¡ve como tengo razón!... sea sincero sr. Gris, ¿eso es lo que usted realmente deseaba hacer?
Sr. Gris titubeó, pero Doctor lo miraba fijamente y no pudo escapar al su mirada inquisitiva
- Pues…la verdad es que yo…-miró a suelo- yo siempre quise ser bailaor de flamenco…
- ¡Ve!, tenía que haber hecho lo que le pedía su alma… Eso fue una espinita que le clavó seguro. Al igual que todos los sueños que no cumplió por miedo o porque se vio absorbido por la rutina, o todas las oportunidades que dejó escapar. Todas las personas que alguna vez amó y dejó marchar, - Sr. Gris exhaló entonces un largo y doloroso suspiro- todas las veces que planificó su existencia al dedillo… Todas las veces que se calló algo que sentía que tenía que decir, las veces que escogió el camino fácil, que se quedó nadando en la superficie, que decidió regirse por lo preestablecido y no ser usted mismo…todas esas veces, ni una más ni una menos, han aquejado a su alma de esta enfermedad crónica.

Sr. Gris permaneció callado, una lágrima resbalaba por su mejilla, y por un momento comprendió lo que había hecho consigo mismo. Aunque, desgraciadamente, era incapaz de sentirlo en toda su magnitud, porque su alma estaba moribunda. Lloró, no porque le dolía algo en su interior; lloró porque ciertamente, le habían dado una noticia muy triste (como cuando ves una “peli” de esas de llorar): Lloró por una persona que nunca se atrevió o tuvo tiempo de haber conocido, a sí mismo.
…Un dolor lejano.

- ¿Y como haré ahora para seguir adelante, Doctor?- sollozó el pobre Gris
- ¡Ahh, que buena pregunta!…mire, para que nos entendamos usted puede seguir “adelante”, con su vida como hasta ahora…pero, le voy a recomendar muy severamente que no vaya hacia “adentro” suya… Siga su rutina, su trabajo, su día a día, pero ya no se moleste en mirar a su interior, porque lo que vería lo dejaría en un estado depresivo pudiéndole acarrear graves consecuencias, sr. Gris. -Doctor lo miraba muy serio.
- ¿Y no la echaré en falta, …a mi alma?- la mirada del sr. Gris se había quedado colgada del vacío, parecía recordar.
- No, sr. Gris. Apenas notará usted su falta, ¿sabe? En su caso, la enfermedad se mantendrá ya en una situación estable si sigue mi recomendación. Es como si le hubieran extirpado el apéndice, ¿me entiende usted?
Sr. Gris asintió en la misma expresión ausente.
- Una pregunta…-Doctor reclamó su atención, pues pareció no quedase conforme con la reacción de Sr. Gris- ¿echa usted de menos a su prima Angelines?
- Pero, si yo no tengo ninguna prima Angelines…-dijo el hombrecillo, que de repente parecía aún mas poca cosa.
- Pues, esto es lo mismo. Usted no puede extrañar algo que nunca se molestó en conocer.
El rostro de sr. Gris contenía una expresión de incredulidad, como si hubiera recibido, de hecho, un golpe inesperado. Parecía como paralizado en el tiempo, sin saber muy bien qué hacer o cómo reaccionar ante la asoladora profundidad de los acontecimientos que le habían sido revelados.
- ¡Ande, anímese hombre! Vaya y cómprese una bonita corbata gris que le haga juego con ese bonito traje gris y tranquilícese, que no es para tanto.- dijo Doctor al ver es desconsuelo de aquél.

El hombrecillo, pobre sr. Gris, salió de la consulta esbozando una sonrisa de cortesía: algo se había terminado de quebrar en su interior:
- Buenos días, Doctor.
- Buenos días, sr. Gris.

Al cerrar la puerta, Doctor chasqueó la lengua, negando con la cabeza, y anotó en el expediente:
“Hora de la defunción del alma: a la salida de la consulta, 11:11. Una hora gris.
Pobre señor Gris, que no supo mirar adentro de sí”.

FIN.

CÓMO SER UN ARTISTA

cómo ser un artista: permece perdido. aprende a mirar caracoles. planta jardines imposibles. invita a alguien peligroso a tomar té. haz pequeñas señales que digan si! y pégalas por toda tu casa. haz amigos con libertad e incertidumbre. busca sueños.
Llora con las películas. baila tan alto como puedas bajo la luz la luna. cultiva estados de ánimo. rechaza "ser responsable", házlo por amor. duerme muchas siestas. regala dinero, el dinero vendrá. cree en la magia. ríete mucho. celebra cada momento bonito. toma la luz de la luna. ten imaginaciones salvajes, sueños de transformación y permanece tranquilo. dibuja en las paredes. lee todos los días. imagínate a ti mismo mágicamente. ríete con los niños.
se libre. escucha a la gente mayor. ábrete. lánzate, bendícete, manda lejos el miedo. juega con todo. haz disfrutar a tu niño interno. eres inocente. construye un fuerte con sábanas. mójate.abraza árboles. escribe cartas de amor. sal corriendo. hazlo ahora...

esto es algo que encontré por internet (nadaimporta.com). sé que tiene un punto a lo Fon Román o en plan comuna hippie con arco iris al fondo. pero a mí no pudo menos que arrancarme una gran sonrisa.
después del primer-post-express he estado pensando que este blog tiene una razón de ser. es parte de mi búsqueda. todavía no sé cómo ser artista. da algo de vértigo la sensación de saber que ahora tengo libertad para hacer (=pintar) lo que quiera. hoy me pesan las decisiones. o quizá es que yo le doy demasiada importancia a todo.