RENACIMIENTO II




Hay nuevas vidas que se ordenan dentro de la principal, botones de reinicio venden nuevas oportunidades a saldo. En cada ducha caliente, en cada paquete de tabaco que compras, en cada orgasmo. También te puedes cortar el pelo. Piensas que esta vez saldrá bien.


RENACIMIENTO

Estábamos en el coro de la capilla: desde allí nadie podía vernos en la nave. Nuestro campo visual daba de pleno a la mesa presidencial, y si los poetas levantaban la vista de sus lecturas o del palco de asistentes, indistintamente, podían vernos encumbrados justo frente a ellos.
ÇMe imagino nuestra vista a través de la cuarta pared, igual que efigies en un escenario. La que ven los poetas, la que veo yo si me proyecto astralmente y me sitúo enfrente de mi cuerpo: parecemos una estampa renacentista. Neoclásica: un cuadro de Jacques Louis David. Hieráticos y simétricos, expectantes: somos los neo-neoclásicos.El Santo y yo estamos en el centro, me pone la mano en el hombro; yo apoyo la cabeza en el suyo. Sentados delante nuestra, cada uno a distancias equivalentes de nosotros G. e I.O., pendientes de las lecturas de Cosmopoética que se desarrollan abajo. Más a los lados, guardando aún la simetría, T. e I.
I. se apoya en la columna.
Tiene el pelo como Valentina, los labios rojos, los ojos cerrados. Escucha los poemas con la reverberación privilegiada que conlleva espiar desde el coro. Cuadrada y serena como una pieza de constructivismo alemán.
Al fondo, F. y J., igualmente equidistantes de nosotros, completan el cuadro.

Son todos grandes artistas: son aristocracia.
Guardamos un silencio sacro mientras escuchamos los versos de crudos de Carrera:


Ella dice que es obscena
la manera de referirme a mis amigos;
que soy, en resumidas cuentas de collar,
una máscara ya obscena y amenamente indeseable.
Una máscara del teatro de la infelicidad.


Pero yo ya no escucho. Y no sé si soy la única que se da cuenta de que es un momento formalmente perfecto, un paréntesis salvaguardándonos del caos. Allí, auspiciados bajo la pequeña arcada del coro, mirando la mesa presidencial, guardando una simetría perfecta en nuestras posiciones como la de un ajededrez, o un cuadro renacentista, mientras recita Arturo Carrera y yo pienso que esto debe ser parecido a la felicidad o a la perfección.




CON ASUNTO

[CERTEZAS PROVISIONALES]

Puesto que tan bien pareces saber que éstos no son gigantes
dime: ¿y cómo son los gigantes, Sancho amigo?

Es casi de noche:
los dioses de las religiones extinguidas
se alejan con sus credos bajo el brazo.


PAOLETTI



Paso estos días debatida entre la angustia y la esperanza de una cuenta atrás.

Lo malo de hacer cálculos ajustados, es que el error se magnifica.

Lo peligroso del riesgo es esperar una recompensa que palie el esfuerzo.




Me levanto cansada, y ahora no es por falta de sueño. Padecer el calendario de esta manera no entraba en mi programa y me tiene absolutamente bloqueada.

No sé cuándo dejé de sentir interés por mi carrera -universitaria-, y por más que busco no encuentro ningún fundamento objetivo para ello: una chica no deja de ser bonita en el momento que te enamoras de otra, pero ya te parece imposible quererla.

A mí la vida en la facultad ya no me hace feliz.

Estoy terminado la carrera, y dicen que esto es lo que pasa. Pero se me extinguen las ganas de hacer cosas y no creo que sea manera de estar: tengo sentido del esfuerzo, pero no del sacrificio.
Siento que todos los transeúntes anónimos puede oler que estoy casi derrotada.
Quizás debería darle un respiro a la carrera ahora, en vez de terminarla asqueada.
Puede que la mediocridad empiece cuando uno renuncia a procurarse la felicidad para cumplir con su deber.
Puede que uno se instale definitivamente en la inmadurez cuando hace oficio de sus caprichos.


Estoy en tablas conmigo misma.


TRIFÁSICO II

[rutina quebrada en bucle]



*
Huir es la forma más rápida de seguir avanzando.


**
Aprender las reglas de la creación implica renunciar a la capacidad de sorpresa para poder producirla en otros. Y es triste.


***
La gestión del caos -administración interna- es imposible. Veáse procastinación.
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Ayer volví a Granada después de unos días en el limbo, la casa de mis padres, y otros en el cielo, mi casa en Málaga. Esto por ahora tiene tintes infernales: podría ser un síndrome post vacacional.



RAÍCES PULP

+ Do you love me?, Nick Cave
+
I let love in, Nick Cave
+ Far from me, Nick Cave




Mi abuela está tumbada en toda su oronda si breve extensión en el sofá. Los muebles oscuros y las cortinas adictas al humo.
Las manos artríticas de confetti: lleva un anillo con una piedra de cada color en cada dedo y dos relojes en cada muñeca.
Esquizofrenia a la orden del día.
Bisutería paranoide.


Su locura ha impregnado poco a poco todas las estancias de la casa. Se cae a pedazos de irracionalidad. Huele a miedo inconsciente, igual que los burdeles clandestinos en las novelas de Faulkner.

Mi tío fuma frente a ella, le reprocha que se gaste todo el dinero en perfumes y peluquería. No la mira en todo el rato: ella tampoco a él.

Me presentan a la nueva chica que han acogido en las habitaciones de la terraza. "Chica" es un eufemismo: tiene las caderas anchísimas y un tatuaje carcelario me saluda desde su escote neumático. Parece recién salida de una clínica de desintoxicación y apostaría de hecho a que así es. Entro sola en la cocina, tarareo esto. Ella me sale al paso de una de las habitaciones del pasillo oscuro, me dice que canto muy bien. Me pregunta que si sé inglés mientras me mira de arriba abajo. "Te voy a presentar a mi hijo mayor, se va a estudiar a Washington. Eres muy guapa, ¿sabes?".

Vuelvo al salón y la dejo hablando. Mi madre lacrimosa le está contando a mi abuela que me vuelvo mañana. Ella sigue impasible en el sofá, mi madre le pregunta si está enferma. "No, estoy cómoda". Yo le hago monerías a mi madre para que se olvide.
La distorsión de la realidad es tan obvia que soy incapaz de reaccionar fuera de la naturalidad. Es un equilibrio turbio de felicidad. Todo está a punto de estallar, a cada instante.