MICROFÁBULA

+ 66, afghan whigs
+ faded, afghan whigs
+ if i were going, afghan whigs






eran dos:
la terrible niña y el maldito poeta,
y estaba claro que los epítetos
les había jugado una mala pasada.


"MARI, TE KERRE SIEMPRE"

+ Lili Marlene, Marlene Dietrich

"La idea de salvación, en nuestra cultura (en nuestro mundo) está asociada a evitar el infierno más que a alcanzar el cielo. ¿En qué habría consistido el infierno? En ser un ser opaco, intransitivo, sin intereses culturales, sin inquietudes filofósicas, sin
ambiciones literarias, tal vez sin tendencias burguesas".

"Los días de paz nunca fueron días de paz, sino de tregua. El náufrago que logra subir unos segundos a la superficie y tomar aire antes de hundirse nuevamente no es más feliz en el momento de tomar aire que en el de consumirlo."

EL MUNDO,
JUAN JOSÉ MILLÁS




Hoy me he venido a morir al mar como las ballenas.



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Las visitas a Águilas siempre me deshumanizan un poco. Es un síndrome de resacas, verte inexcusablemente arrastrado al pasado: como un reloj casio en la muñeca de un vaquero del celuloide. Esta ciudad es como el apéndice que me estirparon. Gusanos morando la ceniza: la primera regla, la torpeza de los primeros encuentros sexuales. Videos de aborto en las aulas. Chicas estúpidas bonitas que no era yo.
Soy un botón en off.

No he llegado hasta la orilla porque no quería vez a nadie feliz y me he quedado lejos, donde sólo podía oírlos fingir sus utopías. Debajo de un sauce, herido de promesas de amor con "k" y pecados de la ingenuidad, entre la cal blanca de los veranos. Uno encima de otro: las promesas, los veranos, la mar lamiendo la mar en la arena.

Mi adolescencia se encarama al sauce emulando estúpidamente al gato de cheshire. Es como esas chicas extranjeras que intentas ligarte en verano. Nos quedamos las dos así, sin mediar palabra, por no cubrirnos de reproches hasta que la noche nos reviente encima. Seríamos las dos muy evidentes intentando desenredar nuestra historia haciendo eslalon con los tópicos.

Porque estar aquí es como auto-narrarse una saga familiar muy triste. Hace un par de meses me enteré de que mi abuela era bipolar. Aunque se lo habían diagnosticado hace un par de años. Quizás lo fue siempre y no lo supimos hasta ahora. Mi edad no me ofrece la perspectiva suficiente como para saberlo.
Mi tío el millonario, por otra parte, se ha declarado en suspensión de pagos y se gasta sus últimos ahorros en un psicoanalista. "El millonario", "la joven promesa", "el talento de la familia".

Le digo al mar: "Padre, he pecado. Como siempre de orgullo. El mundo se acaba un poco más hoy en tu falda. Tú miras como me excito sin estar mojada. Yo miro sin comprender.
Si el tiempo tiene realmente algo de pendular, yo en unos años seré una artista de la evasión y estaré exiliada."


La inaguración de la exposición hizo ostensibles todas mis soledades últimas. He vendido algunas obras, pero no me siento más satisfecha.

Me pregunto con qué tara vendré yo de fábrica. De una veloz ojeada sólo descubro grandes depósitos de mediocridad. Me crié en barrica con ella. Es una historia más bien aburrida. Ahora tengo una semana por esperar. No esperar a entender, eso cada vez me resulta más difícil. Esperar sólo a haber pasado de largo el problema. Esperar a no tener que esperar más.


20 MINUTOS

El periódico me ha hecho una reseña insignificante: lo he sabido al llegar a casa, cuando me he descargado el pdf. No lo encontré en la calle, hice el camino más largo desde la facultad con el único objeto de buscar un ejemplar. Al final la he visto. En mi caso, nunca son chicas espectaculares: llevaba unas botas marrones de montaña y el sol de plaza de derecho le sacaba reflejos del pelo. Tenía esas cejas largas y espesas de las chicas italianas. Me ha mirado desde la bici y he sentido que yo existía muy poco en comparación con ella. Se me han puesto translúcidas las puntas de los dedos.

Me siento mayor. Como si ya no pudiera enarbolar la bandera de los jóvenes prodigios: no sé si me jode o no. Mi precocidad es gris.

AUTOBOMBO

+ Los nietos de la revolución, Antonio Santo.



Última llamada a los pasajeros: esta noche acabará toda la vorágine de la expo. Yo ya no sé si me apetece que llegue o no, porque estoy tan cansada que me hasta me ilusiono por inercia.
El caso es que estaremos a partir de las 20 h. en la galería, Pupa Tatto -Calle Molinos, 15, en el Realejo (Granada) -. Antonio estará amenizándonos un poquito a la guitarra, los chicos de la fundación también estarán por allí, nos pondrán cervecita y trataremos de pasar un buen rato.

Os cuelgo el texto que escribió Antonio para la promoción bajo mi atenta mirada, y que han publicado en el periódico digital "El ideal". También me han dicho que hoy aparece la expo en las páginas del "20 minutos" de Granada. ¡Pásenlo bonito!


MI NIÑO MALABAR. Con su nueva exposición individual Mi niño malabar, la joven artista María Simó explora los límites y vinculaciones de la pintura con la ilustración, el cómic y el diseño. En las obras de Mi niño malabar predomina una línea clara con colores planos (que ciertamente recuerda a la línea de la bande-dessinée más clásica) combinada con un sabio uso del collage, en la búsqueda de conseguir una suerte de mosaico, de imagen coral compuesta por otras imágenes con su propia fuerza individual. La tipografía se funde con la tinta, la pintura y el spray, fusionando de ese modo la palabra con la imagen.

La relación entre palabra, sonido e imagen es uno de los ejes temáticos de Mi niño malabar. Toda la exposición es una búsqueda de la sinestesia: muchos de los cuadros se construyen a partir de frases, canciones o versos, como representaciones pictóricas de ideas que pertenecen a un reino diferente al del color. De ese modo establecen una narratividad propia y conectan con el mundo del cómic, con el afán por contar historias. La estética potente, luminosa y llamativa de la publicidad y las revistas de tendencias son otro de los claros referentes de las obras de esta exposición. Pero, sin duda, el verdadero centro de Mi niño malabar es la Ciudad, como origen y escenario de infinitos personajes y estereotipos; la Ciudad como gran circo por el que se pasean personajes nostálgicos, fantásticos y extravagantes, restos de un pasado mítico que ya existe tan sólo como una forma de mirar el presente. Y, como símbolo de la Ciudad, Granada: el Paseo de los Tristes, la casa de Mariana Pineda y otros muchos rincones inolvidables quedan retratados por la mirada colorida y alegre de Simó.

Es inútil buscar en Mi niño malabar una estructura lineal, una narración con un principio y un final definidos; asumiendo la nueva cultura del hipervínculo, los cuadros se relacionan entre sí como los distintos nudos de una red, como una estructura orgánica y viva que ha crecido desde un centro (la idea primigenia) hacia fuera (las obras particulares), pero que en ningún momento han dejado ser un todo único muy superior a la suma de sus partes. Todos los cuadros son necesarios para contar la historia de esa Ciudad fantástica, de ese circo urbano en el que se mueven los personajes apasionados, melancólicos y hermosos de la obra de María Simó.


Durante todo el mes de Abril en Pupa Tattoo Art Gallery

18009 Granada
Telf 958221280
Horario: de 10 a 14h y de 17 a 21h de Lunes a Sábado

http://pupatattooartgallery.blogspot.com


MI FRACASO PERSONAL

+ "Mi fracaso personal", Astrud.
+ "Crujidos", Nacho Vegas.
+ "Memorias de jóvenes airados", Loquillo.


Pero es dramático, esto no es tan trágico. Te diré mil cosas por las qué llorar.
NACHO VEGAS

Es un mal momento para salir de una crisis personal y entrar en una mundial.
DEPRESIVOS & DEPRIMENTES, S.A.



Esta mañana he ido por fin a montar la exposición. Esperaba casi que fuera una redención. Esperaba casi estar milagrosamente contenta, exultante.
No lo estaba: me he levantado después de dormir 10 horas. Mi pseudo gripe seguía allí, además se habían sumado en manifestación de agotamiento unos horribles nervios en el estómago y un conato de cistitis -soy tendente a coger este tipo de cosas, es molestísimo-.
He estado remoloneando en la cama, no más de lo acostumbrado, pero sí más de lo recomendable. No quedaba nada que desayunar en mi cocina declarada en estado de ruina, pero sí cosas por hacer, así que me he puesto a ello.
Al rato he entrado en la cocina a buscar el encendedor, con un pitillo en la mano: la hornilla estaba abierta. He tenido toda la noche la hornilla abierta. Me han dado ganas de llorar pero no he podido. Mi talento para la tragedia está menguando a pasos agigantados por culpa del estrés. Imaginaba que en un caso así abriría todas las ventanas de casa y saldría de casa con lágrimas vivas en los ojos. La vida es curiosísima: he tenido un ataque de pragmatismo radical.

Todas las señales apuntaban al drama. Me he concentrado: he pensado en Antonio viniendo hacia Granada el día d para ayudarme, en el cigarrillo que la prisa aplazó que encendiera esta mañana y en mil detalles más. En el libro de "El club de la lucha" encima de mi mesita, con su apartamento de IKEA volando por los aires; en el capítulo de una mala serie que vi ayer en el que su protagonista se suicidaba siguiendo la estela de Kurt Cobain; en la noticia de la explosión de una bombona de butano en Vigo. Ni una lágrima.
Si hubiera encendido ese cigarrillo con toda probabilidad me habría convertido en mil-pedacitos-de-María casi instantáneamente. Sin embargo, he seguido escuchando a Pavel Kouba hablar sobre su nuevo libro, "El mundo según Nietzsche" y las verdades interpretativas.
Murió sumido en lo que se ha tildado en llamar "hundimiento mental". Pavel no, Nietzsche.

Ale se ha reído cuando se lo he contado, yo también. Me ha dicho que era el momento perfecto para morir y que yo ni me he enterado. Mi obra se hubiera estudiado durante años, habrían metido los restos de mi ejemplar de "El club de la lucha" como clave para interpretarla en una bolsita de plástico: "prueba A". Estábamos tomando unas cañas después del montaje, así que tal vez no pensáramos con claridad. O sí.

Ha sido un día muy largo. La exposición no ha quedado mal y he invertido en agujetas para mañana. Aunque hubiera sido peor incinerarme en mi apartamento. Se puede decir en el sentido más literal de la palabra que he salvado el día.

Me ha dicho también que este episodio tenía muchas lecturas, así que lean, lean.

Buenas noches.