Se encontraba en una esquina de la estancia, toda furiosamente revuelta a la vista. Y la ventana al fondo. Eran los 20º grados de un lunes de borrón y cuenta nueva.
En una esquina afilando imágenes con maña. Se sabía más tarde hurgando en un cajón de la red algunas fotos antiguas, a fin de componer con la maestría necesaria. Si eran lo suficientemente afiladas podían casi herir la vista a base de hilaridad y empatía. En un embate brossiano crear una pequeña herida en el ánimo -de esas que escuecen mucho- con sus collages.
Se encontraba allí pensando no en grandes cosas, la verdad. Sólo en cómo quedarían sus trabajos en algún salón que no fuera el suyo. Una voz de fondo, como de locutora de radio, le preguntaba cómo pensaba llegar a final de mes.
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Ya se nos ocurrirá algo... ;)
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