1. Si tuvieras que vivir la vida de un personaje de toda la historia de la literatura, ¿cuál sería? ¿Y por qué?
Si fuera a vivir para siempre en un libro tendría que vivir como un truhán como un señor, así que me quedo con Corto Maltés*. Las razones me parecen más que evidentes.
2. Todo tenemos un bar preferido, ¿cuál es el tuyo?
Hay un sitio en Granada que me encanta pero no voy a decir dónde, tienes que haber sido muy bueno en otra vida para ser merecedor de conocerlo. Para nosotros ha sido siempre "El bar del xxxx". xxxx es un señor... no, xxxx no tiene nada de señor en realidad. xxxx es el tabernero en el mundo de las ideas de Platón: gritón, putero y excesivo, con un gran repetorio de chistes verdes.
Su bar tiene un farolillo verde en la puerta y dentro es un antro estrello y lleno de cacharros antiguos y carteles de flamenco y corridas (de toros). Las más de las veces se monta un tinglao improvisado y se presentan un puñado de gitanos y flamencos de diverso pelaje a amenizarse la vida con la guitarra. Él se despacha a gusto con todos, y si alguien (le) molesta lo larga sin el menor reparo.
En cuanto a nosotros, nos saluda como a mendigos y luego nos trata como a reyes; la más de las veces nos ponemos tibios por cuatro perras mientras hacemos tertulia literaria. También las más de las veces, hasta que el alcohol hace que empiecen a trascender más otros temas.
Sin duda es el bar. "¿Conoces a Ted?
3. Encuentras un libro que no conoces por la calle que lleva tu nombre escrito en la dedicatoria, ¿azar, casualidad, destino?
No creo en el destino. O si que creo, como recurso poético casi. Nuestro sistema perceptivo y nuestro cerebro están programados precisamente para crear ese tipo de asociaciones, es inevitable que nos planteemos la idea de coincidencia como destino: es lo mismo que cuando nos enamoramos de alguien y de repente vemos su nombre por todas partes. Más allá de ser muy poético y curioso, no deja de ser una sensación.
Eso sí, me haría mucha gracia y seguro que lo acabaría publicando en el blog, esperando que el destino haga que su legítimo dueño lo lea.
4. ¿Qué canción dejarías a tus amigos como recuerdo tuyo?
Imagino que si los fuera a dejar para siempre sería el momento perfecto para reverles mi secreto más oscuro vía musical. "¡Era tan joven e impresionable!"
5. ¿A qué te recuerdan un enano travesti vestido de cabra cubierto de uvas y bebiendo dulce de leche?
Uf, imposible de contestar, sólo me vienen a la cabeza referencias sexuales. A saber qué engranaje se me trastocado con la preguntita.
El lindísimo Jorge me mandó un meme -el primero que hago para el blog, y el caso es que me gustan estas chorradas-, que consistía en 5 preguntas confecionadas explícitamente para el destinatario. Si alguien quiere seguir con el círculo vicioso no dude en comunicármelo vía comment.
Pasenlo bien.
À LA RECHERCHE DU TEMPS PERDU
A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.
MARCEL PROUST
De niña mis padres me llevaban a un cine que se caía a pedazos. Pueden ustedes imaginarse, una de romanos: taquillas de madera, lámpara de cristal, raídas cortinas rojas y cucarachas en el baño. Cine de verano también, por supuesto; la película proyectada en la blancura irregular del bloque de enfrente.
Veintiún años no son muchos, menos mal, pero ofrecen la perspectiva suficiente para asomar la cabeza sobre ciertos asuntos: asistir al canto de cisne de la polaroid, a la revolución de la web 2.0 o ver como los clics de playmobil se acaban convirtiéndo en un objeto de culto -del mismo modo que los vinilos pan de cada día de nuestros padres son ahora otro fetiche melomaníaco-.
No sé hasta que punto es un eco de mis días infantiles o es cierto que nuestro concepto del tiempo es otro también. Los tiempos agitados de ahora nos sacuden pidiéndonos fichar siempre a la hora y no descansar siquiera en balde. Y yo hecho de menos aquel cine, sobre todo por todo lo que encarnaba. Esa veneración del celuloide que lo convertía casi en un espacio sacro, la reverencia decaída de su gran sala cubierta de polvo. Yo sentía mucho respeto por ese animal moribundo, ya entendía que era una forma de no ceder.
Quizás sea el cine la parcela de ocio más pura, ese acceso a una realidad alternativa que se funde con la nuestra hasta sentir que se nos paraba el tiempo. Ahora ya no hacemos ritual de eso, nos hacinamos en una zona industrial, donde unos centros comerciales cojonudos especulan con la oferta y la demanda en sus salas de cine numeradas. Pero es que ahora ya no hacemos ritual de casi nada.
Los tiempos cambian. Ese cine cerró, como muchos otros, convirtiéndose en templos de un culto que ya no practica nadie. Pararos a pensar, id a las viejas salas, mantenedlas vivas, tened respeto por vuestro tiempo, pasead las esquinas diarias, tenderos al sol de la calle. Asistid al espectáculo de las cosas, de las que pasan y se transforman para que las veamos con otros ojos, de las que a veces no vuelven nunca.
MARCEL PROUST
De niña mis padres me llevaban a un cine que se caía a pedazos. Pueden ustedes imaginarse, una de romanos: taquillas de madera, lámpara de cristal, raídas cortinas rojas y cucarachas en el baño. Cine de verano también, por supuesto; la película proyectada en la blancura irregular del bloque de enfrente.
Veintiún años no son muchos, menos mal, pero ofrecen la perspectiva suficiente para asomar la cabeza sobre ciertos asuntos: asistir al canto de cisne de la polaroid, a la revolución de la web 2.0 o ver como los clics de playmobil se acaban convirtiéndo en un objeto de culto -del mismo modo que los vinilos pan de cada día de nuestros padres son ahora otro fetiche melomaníaco-.
No sé hasta que punto es un eco de mis días infantiles o es cierto que nuestro concepto del tiempo es otro también. Los tiempos agitados de ahora nos sacuden pidiéndonos fichar siempre a la hora y no descansar siquiera en balde. Y yo hecho de menos aquel cine, sobre todo por todo lo que encarnaba. Esa veneración del celuloide que lo convertía casi en un espacio sacro, la reverencia decaída de su gran sala cubierta de polvo. Yo sentía mucho respeto por ese animal moribundo, ya entendía que era una forma de no ceder.
Quizás sea el cine la parcela de ocio más pura, ese acceso a una realidad alternativa que se funde con la nuestra hasta sentir que se nos paraba el tiempo. Ahora ya no hacemos ritual de eso, nos hacinamos en una zona industrial, donde unos centros comerciales cojonudos especulan con la oferta y la demanda en sus salas de cine numeradas. Pero es que ahora ya no hacemos ritual de casi nada.
Los tiempos cambian. Ese cine cerró, como muchos otros, convirtiéndose en templos de un culto que ya no practica nadie. Pararos a pensar, id a las viejas salas, mantenedlas vivas, tened respeto por vuestro tiempo, pasead las esquinas diarias, tenderos al sol de la calle. Asistid al espectáculo de las cosas, de las que pasan y se transforman para que las veamos con otros ojos, de las que a veces no vuelven nunca.
qué cosas tiene
maría simó
en
miércoles, febrero 25, 2009
CIRCO DE PULGAS

¡Parroquianos! Os presento un adelanto de material para mi próxima expo, Mi niño malabar -en abril, en la galería de arte Pupatattoo (Granada)-. Ahora estoy prácticmente dedicada a ello a jornada completa. Jornada completa si restamos las clases, el curso de diseño web y los fines de semana en Córdoba, claro.
Me ocurre que cuando estoy con las manos en la masa de esta manera, me convierto en una autómata, totalmente prosaica. Igual al contrario: no paro de escribir y masticar ideas cuando tengo tiempo, o me lo invento, para dedicarlo a no hacer nada. Pero de esto ya habló Wilde antes que yo.
Circo de Pulgas es una serie de collages en miniatura que tratan el tópico del circo en paralelo a algunos estereotipos sociales. Estuve trabajando en ello con la paciencia de un monje zen hace un par de semanas, combinando cartón, cartulinas, papel de seda y serigrafías. Gracias a Bulle y a EleganceisRefusal, dos diosas de flickr, por las fotos que me prestaron para que trabajara sobre ellas.
Podéis ver la serie completa por estos lares.
Besos.
qué cosas tiene
maría simó
en
lunes, febrero 23, 2009
TROVAS DE AMOR DE UN JIRÓN DE CARNE

Voilà.
Aquí están las Trovas, el proyecto eternamente postergado que imagino que conocéis los que os pasáis por aquí con cierta regularidad. Para los que no, se trata del primer poemario que escribió Antonio -de eso hace ya algún tiempo- y que yo decidí ilustrar y maquetar en una conspiración secreta en la que me confabulé con suversivo, que hizo les prólogo estupendo. Todo para devolverlas al autor en forma de regalo de cumpleaños. Eso fue hace casi un año ya.
Ahora, después de hacer los cambios necesarios, corregir erratas y emprender una guerra encarnizada con la imprenta, hemos sacado una autoedición de 50 ejemplares. Como somos chicos copyleft, podéis descargaros el PDF aquí para echarle un vistazo. Si os gusta y queréis tener un ejemplar podéis enviarme un correo a
maria-simo@hotmail.com. El importe es de 9 euros + gastos de envío.
Aunque mi flaco y yo andamos ya por otros derroteros artísticos, él un par de pasos más lejos que yo, hay mucha ilusión y tiempo metidos en esta pequeña edición. De algún modo habla de nosotros -juntos y por separado- mejor que nosotros mismos. Es nuestra pequeña heroicidad.
Espero que la disfrutéis. Todas vuestras opiniones y sugerencias serán muy bien recibidas.
qué cosas tiene
maría simó
en
jueves, febrero 19, 2009
NUEVOS TIEMPOS EN LA RAE
[volumen II]
CUARTEL GENERAL DE LA R.A.E. 15.50 HORA ZULÚ: TÉ CON PASTAS.
Chovinismo.
(Del fr. chauvinisme, patriotismo fanático).
1. m. Exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero.
Veáse también:
Chavinismo. Exaltación desmesurada del populismo nacional con fines interesados.
Preparémonos pues: comienza el tercer ciclo histórico de la "revolución".
Hugo Chavéz, el revolucionado.
Herrar.
(De hierro).
1. tr. Ajustar y clavar las herraduras a las caballerías, o los callos a los bueyes.
2. tr. Marcar con un hierro candente los ganados, los artefactos, etc.
3. tr. Marcar de igual modo a esclavos y delincuentes, para señalar su condición social, y también como castigo de estos últimos.
Se conviene una nueva acepción:
4. Marcar o tachar a otro de un ejercicio de poder usurero y opresor.
Me parece una falta de principios mantener una equidistancia formal con una persona que está arrasando con las libertades de los ciudadanos.
Luis Herrero, eurohéroe.
Aquí la noticia, aquí la opinión.
CUARTEL GENERAL DE LA R.A.E. 15.50 HORA ZULÚ: TÉ CON PASTAS.
Chovinismo.
(Del fr. chauvinisme, patriotismo fanático).
1. m. Exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero.
Veáse también:
Chavinismo. Exaltación desmesurada del populismo nacional con fines interesados.
Preparémonos pues: comienza el tercer ciclo histórico de la "revolución".
Hugo Chavéz, el revolucionado.
Herrar.
(De hierro).
1. tr. Ajustar y clavar las herraduras a las caballerías, o los callos a los bueyes.
2. tr. Marcar con un hierro candente los ganados, los artefactos, etc.
3. tr. Marcar de igual modo a esclavos y delincuentes, para señalar su condición social, y también como castigo de estos últimos.
Se conviene una nueva acepción:
4. Marcar o tachar a otro de un ejercicio de poder usurero y opresor.
Me parece una falta de principios mantener una equidistancia formal con una persona que está arrasando con las libertades de los ciudadanos.
Luis Herrero, eurohéroe.
Aquí la noticia, aquí la opinión.
qué cosas tiene
maría simó
en
lunes, febrero 16, 2009
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