Las sirenas de los puertos y el hollín y el silencio en las barcazas
las pipas humeantes de los armadores pintados al óleo
las huelgas de los cargadores las grúas paradas ante el
cielo de zinc
los tiroteos nocturnos en la dársena fogonazos un cuerpo
en las aguas con sordo estampido
el humo en los cafetines.
El sol pica en el cuero cabelludo,
la hoguera es no es más que la circunstancia:
decisiones crematorias, planes precipitados.
Lacasitos derretidos haciendo un mosaico
en el sudor de la palma de la mano.
Huellas de salitre y saliva en la sien, pero no
perdamos el norte.
Tengo un corazón y un ancla.
Esta noche es noche de abluciones,
el manual de vida es un arnés que arde.
La presión sanguínea reflota líneas de tinta
en la piel: un mapa de mi triángulo
de las Bermudas.
La fuerza que se me va por la boca
sopla de Levante a Finisterre.
Me voy porque ahora tampoco es momento de irse,
hoy es un día tan bueno como otro cualquiera.
Porque la vida de dios gira en torno nuestra
porque este sol no es de justicia ni de pena.
Te mereces todos los besos que me quedo
con ganas de darte.
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temereces todos los besos..............
ResponderEliminareso es muy bueno
te seguire leyendo
y ya me contaras lo de tu triangulo de las bermudas......
es broma saludos.
Hagamos un trato: tú no escribes poemas y yo no pinto cuadros. :P
ResponderEliminarantonio, gracias. es difícil de contar, tendría que poder verlo desde fuera y estoy en el centro.
ResponderEliminarjirón, la letra pequeña: tú me dices si los poemas son malos, y en ese caso paro de escribirlos :P
Si fueran malos no te diría que te salieras de mi terreno. :P
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