+ Garota de Ipanema, Stan Getz.
Nunca sabré que espero de él
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede
salvarme.
Benedetti
Sería una idiotez por mí parte no reconocer que he estado perdida. Qué sólo ahora se cruzan señales en la vereda que quizás no había querido reconocer antes.
Sería más ingenuo aún pensar que la playa del 68 sigue esperándome bajo el asfalto. Emigró como hicimos y haremos, buscando boquear en la superficie, hacerse del primer barro que fuimos todos, el que se deja modelar hasta la médula.
Habrá que abandonar esta desidia, echar a andar para buscarla en otra parte y fundirse con ella.
Si
lo que ya pasó de nuestra vida
es no pequeña parte de la muerte,
si yo me he fabricado un mausoleo a medida, y lo he bautizado como casa. Si he vivido en el cementerio de los suicidas románticos hasta perder las razones; si ya esta todo inventado, y no hay motivos para el movimiento que no sea circular.
Ya me suena todo a eco, voy camino do mar .
Aunque vaya a desembocar en otros fracasos, alguien me dijo que es una buena baliza de vida.
Voy a llevarle mi urna a la orilla, a verter las cenizas de este incendio: "cenizas de artista", voy a que el salitre me lama las heridas. Voy a ponerme en remojo, ya noto que se me ablanda la corteza.
Nunca ha habido resurreción más grande que la de volver a sentirse vivo, sentimental y vulnerable.
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Gracias Jorge, estoy deseando que vengas a Granada para darte un abrazo por tu macroexistencia. He abierto el paquete con urgencia en las escaleras de Correos y me han brotado las lágrimas, ya me empiezan a crecer cosas por dentro ahora que parece que se extinguieron los fuegos. "Poco a poco vamos tejiendo una red y una generación que cambiará el mundo".
No he leído ninguno de los libros que me has mandado, en cualquier caso no podría regalarlos: son ídolos que se dejan meter mano, y eso es cojonudo.
No he leído ninguno de los libros que me has mandado, en cualquier caso no podría regalarlos: son ídolos que se dejan meter mano, y eso es cojonudo.

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"una palabra tuya bastará para sanarme"