equilibrio

Se me ha roto algo por dentro -no una tripa-, y toda la culpa es mía por funambulista. Voy a abandonar el blog indefinidamente, o al menos ya no dedicarme a él de manera activa. Necesito hacer exámen de conciencia, y eso no se puede hacer de cara a la galería. Necesito abrirme las ventanas del corazón y que entre la luz, sacudir el polvo, llegar bien adentro.

Quiero darme cuenta de hasta que punto estoy equivocada en algunas de mis certezas, quiero redirigirme, quiero saber. El problema es que quizá yo haya levantado mi código moral con naipes, endeble y siempre con un as en la manga arrastrada por un estúpido ego mitómano que no me reconoce como dueña. El único camino que conozco para resolver mis dudas -que son muchas, y sé que será así para siempre-, para apagar mis obsesiones es llegar hasta el final, embestirlas, destrozarlas, sucumbir, destrozarme. Pensaba que para ser una gran narradora hay que vivirlo todo, ya no estoy segura. Ya no sé si eso es cierto o es sólo una carta blanca que el cerebro de da al corazón para no sentir sus faltas. El corazón humano es una máquina curiosa, que puede caminar en varias direcciones a la vez aún corriendo el riesgo de romperse.
Sé que tengo talento, que estoy hecha de una buena madera y que tengo buena estrella. Todavía no sé muy bien porqué me he estado empeñando en echarme a perder.

Seguiré posteando mis trabajos y preparando mi exposición para abril. Puede que siga posteando en Pájaros en la cabeza. Ahora voy a coger aguja e hilo y procurar echar el freno y coserme por dentro. Algún remiendo tiene que haber para este jirón de carne, aunque sea sólamente para no hacer daño a quien quiero, o sobre todo para no acabar haciéndome daño yo.

Este blog es casi parte de mi cerebro, un trastero sucio y lleno de cosas -unas merecen más la pena que otras-, pero son mis cosas al fin y a la postre. Este post tan críptico, esta declaración de inteciones es un ejercicio de buena voluntad, o de voluntad a secas, que con eso ya me apañaría. No me veo capaz de volcar nada bueno aquí más que mi trabajo, así que pongo punto y a parte.

Para cuestiones de trabajo podéis consultarme en el correo.
Gracias -y esto no lo había dicho nunca- a los que os habéis dedicado a pasar por aquí periódicamente.

María

2 comentarios:

  1. Amén.


    Y a todos los demás: ite, missa est.

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  2. agradezco los comentarios recibidos, pero no serán publicados. ya está todo dicho y no pienso que sea necesario aportar más. yo necesitaba concluir aquí de momento como dios manda -este blog no ha sido otra cosa que un diario en clave, unas veces más fácil, otras más difícil de descifrar-, pero no deja de ser un asunto personal.

    en un árbol de Granada hay grabado: "volverás. o no, eso nunca se sabe".

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"una palabra tuya bastará para sanarme"