María viste de negro. LLeva a la facultad sus jersey de cuello alto, los ojos escondidos. El pelo siempre recogido. Escucha a Elliot Smith (continuamente, compulsivamente), lee a Sylvia Plath hasta altas horas de la madrugada: mientras los bichos se dan contra el cristal de la ventana.No se llevaba bien con su padre. No se llevaba bien con su novio. Se alejó de sus amigos.María tiene un gato que se llama Dalí.Derrama lágrimas en su copa, sobre la alfombra. Cada día.Ella adora su independencia, sus ideas libertarias y feministas (de panfleto) le hacen sentirse satisfecha. Está/parece segura de sí misma.Quiere ser una mujer como escapada de los 70. Quiere acostarse con muchos hombres (todos cultos e interesantes), quiere tocar la guitarra en el metro.María alimenta febrilmente su visión trágica del mundo, de sí misma. Fantasea con la posibilidad del suicidio, con un personaje: "vivir deprisa, morir joven y dejar un cadaver bonito". Todo está bien dispuesto. 

María tiene encanto, o eso dicen algunos. Otros dicen que es una prepotente, otros no dicen nada. Yo no sé que pensar.
Escucha "Lola" mientras hace la cama (mentira: escucha "Lola" mientras remolonea en la cama). Luego, sale corriendo a la parada y lee a Alberti en el bus. También le gusta observar a la gente: imaginar sus vidas. Cuando tiene dudas sobre el carácter de alguien, mira sus zapatos.
Siempre va tarde.
María habla siempre muy alto y ríe a grandes carcajadas. Canta a todas horas. Si A. no la tuviera agarrada del pie, echaría a volar.
Está enamorada, aunque a veces querría estar sola: como no puede ser libre, sueña con ser feliz. Con una beca en la fundación de Gala, con un curso de diseño, unas oposiciones para la universidad o/y un apartamento para dos. Un gato: pero no, A. es alérgico.
María decide entonces que quiere tener hijos.
Un futuro ordenado, esterilizado y brillante. Con clase.
Todo está bien dispuesto.
(Maldito Woody Allen, maldito insomnio, maldito A.!!!!!!!)