"La premeditación es el pasado inmediato del instante. Meditar es concreción, materialización de lo que se premeditó. En realidad premeditar es lo que nos guía, pues está intimamente ligado a mi inconsciencia muda. Premeditar no es racional. Es casi virgen."
Un soplo de vida, Clarice Lispector

Tengo ideas brillantes que andan de puntillas, que se me meten a hurtadillas en la cama.
Me piden silencio en un gesto para darme la vuelta a los párpados en un lance de hipnotismo. Vienen así, como una arcada que no llega todavía a la lengua. Un disparo a ráfagas donde nace el pelo en la nuca.
En mitad de mi trance luego se levantan, van a la cocina, cogen un vaso de agua. Deambulan los pasillos. Me abandonan justo antes, casi vírgenes, antes de poder enhebrarlas en el lenguaje. Medio desnudas, medio verdad, medio mentira.
Me quieren sin que las tenga que manchar con saliva.
Si estoy atenta, registro como un sismógrafo el destello entre la más completa penumbra antes de que se extingan contra las paredes del mundo, antes de ser domésticas, apologéticas, civilizadas.
Cuando aún tienen sentido, a veces tengo escarceos con la literatura.



