En casa:
- ¿Qué hace este corcho de sidra aquí? ¿Es un recuerdo?
- Mmmm, no. Simplemente no lo he tirado. El que es un recuerdo nuestro es el que está en el tarro de los claveles.
- ¿Con qué ocasión?
- No me acuerdo. Pero si no fuera importante no estaría ahí.
DISCOS MARCAPASOS
"You are so cool, you are so rock'n'roll"
No recuerdo la primera vez que entré en Marcapasos, ni siquiera recuerdo la primera vez que me fijé en la tienda y lo cierto es que la mayoría de las veces ni me acuerdo de que se llama Marcapasos.
Está en uno de los epicentros más bulliciosos del ocio de Granada. La cruz marca el lugar: se trata de la zona que va desde plaza de Derecho a de Trinidad en una dirección, y de Lobos a Bib-rambla en la perpendicular. Esa franja de espacio concreta condensa mil ofertas y un ambiente de lo más agradable y adecuado para hacer cosas de bon vivant: irte de cañas al mediodía, comer bueno y bonito (a veces hasta barato), comprar cultura y moda, sentarte a leer o dibujar, tomarte unos vinitos y escuchar flamenco hasta horas poco razonables.
En el corazón de este ambiente te encuentras la tiendita, al final de una calle de bloques del XX (el pasado año yo vivía en la buhardilla de uno de esos bloques) que acaba convirtiéndose en una callecita más bien oscura (de ésas que miras arriba entre las fachadas venidas a menos y ves una línea de celaje radiante y cuarteada por los cableados que van de un lado a otro) y desemboca en Trinidad. Está ahí de manera incuestionable, desde que te acuerdas: la tienda de vinilos del jardín botánico. Siempre nos entendimos así.
Un día te paras a curiosear el escaparate y lo acabas convirtiendo en una costumbre cada vez que pasas por allí (aunque sólo sea para ver si tienen los horarios de la filmoteca, o la mondosonoro, te dices). Otro día, cuando tienes tintineando el humor y sobre todo el bolsillo, decides entrar a regalarte algo, así que entras.
El dependiente al fondo, poniendo discos (esta tienda siempre suena muy bien), atendiendo o en el ordenador, a su bola. Y tú con una selección de vinilos por delante que es para tomártela con calma. La oferta también incluye cd, dvd y cajas especiales, pero los discos son la atracción principal, los hay a montones, apretados en categorías y abarrotando el espacio.
La gente entra y sale, siempre en un silencio sacro y muy agradable: es el marco ideal para una un romance entre modernitos. La selección suele ser exquisita y completísima, de todo y bueno: Arcade Fire, Beirut, Dylan, Aretha Franklyn, los Beatles, los Kinks, Kings of Leon, los Stooges, los Pixies, Gaingsbourg… en fin, podría estar todo el día. Mejor entráis en su página web (con un diseño genial) y consultáis el catálogo, o si os he puesto los dientes muy largos, podéis escuchar el playlist confeccionado por los dueños, acceder a su myspace o directamente hacer un pedido calentito a casa.
A TENER EN CUENTA: Desde luego el lugar es para melómanos y pudientes. Eso sí, el trato es estupendo y siempre están al tanto de las últimas novedades, se nota que los dueños adoran lo que hacen.
Felices escuchas,
Eva
vía
No recuerdo la primera vez que entré en Marcapasos, ni siquiera recuerdo la primera vez que me fijé en la tienda y lo cierto es que la mayoría de las veces ni me acuerdo de que se llama Marcapasos.
Está en uno de los epicentros más bulliciosos del ocio de Granada. La cruz marca el lugar: se trata de la zona que va desde plaza de Derecho a de Trinidad en una dirección, y de Lobos a Bib-rambla en la perpendicular. Esa franja de espacio concreta condensa mil ofertas y un ambiente de lo más agradable y adecuado para hacer cosas de bon vivant: irte de cañas al mediodía, comer bueno y bonito (a veces hasta barato), comprar cultura y moda, sentarte a leer o dibujar, tomarte unos vinitos y escuchar flamenco hasta horas poco razonables.
En el corazón de este ambiente te encuentras la tiendita, al final de una calle de bloques del XX (el pasado año yo vivía en la buhardilla de uno de esos bloques) que acaba convirtiéndose en una callecita más bien oscura (de ésas que miras arriba entre las fachadas venidas a menos y ves una línea de celaje radiante y cuarteada por los cableados que van de un lado a otro) y desemboca en Trinidad. Está ahí de manera incuestionable, desde que te acuerdas: la tienda de vinilos del jardín botánico. Siempre nos entendimos así.
Un día te paras a curiosear el escaparate y lo acabas convirtiendo en una costumbre cada vez que pasas por allí (aunque sólo sea para ver si tienen los horarios de la filmoteca, o la mondosonoro, te dices). Otro día, cuando tienes tintineando el humor y sobre todo el bolsillo, decides entrar a regalarte algo, así que entras.
El dependiente al fondo, poniendo discos (esta tienda siempre suena muy bien), atendiendo o en el ordenador, a su bola. Y tú con una selección de vinilos por delante que es para tomártela con calma. La oferta también incluye cd, dvd y cajas especiales, pero los discos son la atracción principal, los hay a montones, apretados en categorías y abarrotando el espacio.
La gente entra y sale, siempre en un silencio sacro y muy agradable: es el marco ideal para una un romance entre modernitos. La selección suele ser exquisita y completísima, de todo y bueno: Arcade Fire, Beirut, Dylan, Aretha Franklyn, los Beatles, los Kinks, Kings of Leon, los Stooges, los Pixies, Gaingsbourg… en fin, podría estar todo el día. Mejor entráis en su página web (con un diseño genial) y consultáis el catálogo, o si os he puesto los dientes muy largos, podéis escuchar el playlist confeccionado por los dueños, acceder a su myspace o directamente hacer un pedido calentito a casa.
A TENER EN CUENTA: Desde luego el lugar es para melómanos y pudientes. Eso sí, el trato es estupendo y siempre están al tanto de las últimas novedades, se nota que los dueños adoran lo que hacen.
Felices escuchas,
Eva
vía
qué cosas tiene
maría simó
en
viernes, enero 30, 2009
POSTALES DEL PERÚ


He terminado la serie de tintas sobre Perú en la que he estado trabajando a trompicones últimamente. La misma que va a ilustrar el libro de viajes de la Autónoma de Barcelona sobre la Expedición Tahina-Can Bancaja en Perú. La misma con la que fui becada a Perú dos semanitas en septiembre. La misma que, sin darme yo cuenta, me abrió un poquito de miras. Que me ha hecho feliz metida en recuerdos estos días. Que espero que siga haciéndolo el año que viene: destino Brasil.
La podéis ver completa en mi flickr.
+ EN PÁJAROS: "Sin matriz"
qué cosas tiene
maría simó
en
jueves, enero 29, 2009
PEQUEÑA DORIAN GRAY
Basta con ignorarla a
ésa de ahí: a la verdad.
No le hagas caso y,
cuando golpeen a tu puerta,
no abras: es la realidad.
Ha venido a resarcir el agravio.
Ha venido a partirte la cara
de un puñetazo.
Cuando el tiempo te traiga
las facturas que pagaste
con atraso,
vas a estar solo,
ya ni siquiera,
mal acompañado.
No habrá más segundas vistas
ni aplazamientos.
No vas a caer de pie, esta vez
no pidas asilo a la mediocridad
ni por perdón
ni por piedad.
Pequeña Dorian Gray:
te han echado de Parnaso.
Hiciste tantos méritos
que te echaron de Parnaso.
+ EN PAJAROS: "Mi apología"
ésa de ahí: a la verdad.
No le hagas caso y,
cuando golpeen a tu puerta,
no abras: es la realidad.
Ha venido a resarcir el agravio.
Ha venido a partirte la cara
de un puñetazo.
Cuando el tiempo te traiga
las facturas que pagaste
con atraso,
vas a estar solo,
ya ni siquiera,
mal acompañado.
No habrá más segundas vistas
ni aplazamientos.
No vas a caer de pie, esta vez
no pidas asilo a la mediocridad
ni por perdón
ni por piedad.
Pequeña Dorian Gray:
te han echado de Parnaso.
Hiciste tantos méritos
que te echaron de Parnaso.
+ EN PAJAROS: "Mi apología"
qué cosas tiene
maría simó
en
miércoles, enero 28, 2009
NUBES Y CLAROS
I feel us burning infinite alright
JOAN AS A POLICE WOMAN
Acabo de llegar a casa después de tres horas en un autobús desde Córdoba, -casi vacío a excepción de las tres asiáticas más tremendamente femeninas que he visto nunca-, leyendo a intervalos el Palacio de la luna de Auster y rellenando los huecos de tiempo con To survive de Joan as police woman y alguna cabezadita. Alguna nota mental embrionaria de este post, por ejemplo: "El cielo es de un optimismo azul y brillante". Las nubes son el viento y las horas. Supongo que no es nada especial: sólo la vida que pasa.
El crujido de una llave de alquiler girando y batir la puerta para levantar los olores del hogar que dan la bienvenida. Café, tabaco, aguarrás. El deje de un ambientador de cuando nos conocimos, que aún da vueltas vacío por la casa. En este apartamento la rutina es deliciosa, la construyo apenas por omisión y se va acumulando inevitable y desordenada, creando unos ciclos casi orgánicos, como un juego de Jenga.
El apartamento es un tema recurrente cuando escribo. Se ha convertido en una de esas cosas que uno enarbola como algo definitorio, una de esas cosas que hablan de nostros mejor que nosotros mismos. Es como decir que tú eres de los que no compran jabón para las manos, o servilletas, o de los que se leen de cabo a rabo las introducciones de los libros, por largas que sean.
He llegado a mitificarlo totalmente, sobre todo porque aquí he sido inmensamente feliz. Y todavía lo soy, pero de otra manera: como la custodia orgullosa de un pequeño imperio de recuerdos preciosos. Me siento muy satisfecha de la colección de libros y pelis de las estanterias pesadas de madera, de las historias que hay en y entre ellos. Del tocadiscos heredado de mi padre, del rayito de sol que tengo en potestad un ratito cada mediodía, de la cocina chiquita, de los recuerdos de Perú. Del póster de A bout de souflé -y extraño mucho el de Rocky Horror Picture Show-.
Llegué aquí al día siguiente de conocerle y el recuerdo de Antonio y de los meses que compartimos nuestra vida aquí está en el corazón de todas estas cosas.
Me pone una sonrisa enorme en la cara pensar que, aún teniendo que hacer tres horas de bus para verlo, todavía vamos a hacer nuestros otros muchos lugares.
+ EN PÁJAROS: "Luis Bertos"
JOAN AS A POLICE WOMAN
Acabo de llegar a casa después de tres horas en un autobús desde Córdoba, -casi vacío a excepción de las tres asiáticas más tremendamente femeninas que he visto nunca-, leyendo a intervalos el Palacio de la luna de Auster y rellenando los huecos de tiempo con To survive de Joan as police woman y alguna cabezadita. Alguna nota mental embrionaria de este post, por ejemplo: "El cielo es de un optimismo azul y brillante". Las nubes son el viento y las horas. Supongo que no es nada especial: sólo la vida que pasa.
El crujido de una llave de alquiler girando y batir la puerta para levantar los olores del hogar que dan la bienvenida. Café, tabaco, aguarrás. El deje de un ambientador de cuando nos conocimos, que aún da vueltas vacío por la casa. En este apartamento la rutina es deliciosa, la construyo apenas por omisión y se va acumulando inevitable y desordenada, creando unos ciclos casi orgánicos, como un juego de Jenga.
El apartamento es un tema recurrente cuando escribo. Se ha convertido en una de esas cosas que uno enarbola como algo definitorio, una de esas cosas que hablan de nostros mejor que nosotros mismos. Es como decir que tú eres de los que no compran jabón para las manos, o servilletas, o de los que se leen de cabo a rabo las introducciones de los libros, por largas que sean.
He llegado a mitificarlo totalmente, sobre todo porque aquí he sido inmensamente feliz. Y todavía lo soy, pero de otra manera: como la custodia orgullosa de un pequeño imperio de recuerdos preciosos. Me siento muy satisfecha de la colección de libros y pelis de las estanterias pesadas de madera, de las historias que hay en y entre ellos. Del tocadiscos heredado de mi padre, del rayito de sol que tengo en potestad un ratito cada mediodía, de la cocina chiquita, de los recuerdos de Perú. Del póster de A bout de souflé -y extraño mucho el de Rocky Horror Picture Show-.
Llegué aquí al día siguiente de conocerle y el recuerdo de Antonio y de los meses que compartimos nuestra vida aquí está en el corazón de todas estas cosas.
Me pone una sonrisa enorme en la cara pensar que, aún teniendo que hacer tres horas de bus para verlo, todavía vamos a hacer nuestros otros muchos lugares.
+ EN PÁJAROS: "Luis Bertos"
qué cosas tiene
maría simó
en
lunes, enero 26, 2009
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