TEATRO

Podría empezar por algo trivial y sin un significado concreto.
Que te hiciera pacer en pensamientos etéreos y resbaladizos.
Algo así como una fábula acerca de los veranos de la niñez y de la crueldad infantil, de moraleja un puntito siniestra y nada arrepentida, como algunos cuentos de Neil Gaiman.

Y concidirías conmigo en que esto es ficción.


Afinando un poco más podría contarte acerca de mi abuelo, que era un Neptuno terrestre, un gran señor. Decir que desciendo de piratas, y que él era un marino, un capitán, pero que en vez de pata de palo cargaba con un enorme zapato ortopédico. De rigor en esta historia sería decirte que fumaba puros el muy catalán; que una vez pescó una cría de ballena. Que se volvió con el tiempo un viejo aspero y grandilocuente que se automedicaba a placer, quizás confesarte que me daba un poco de miedo.
Y que mi padre se le parece mucho.
Y que yo amo y sobre todo odio a los hombres de mi familia.

Pero no sé cuanto hay de verdad aquí ni cuanto de mitología.


Y buscando el tono adecuado, comentarte off the record que no me apetece nada ponerme melancólica ni arrastrarme, que preferiría escribir algo alegre, como esas historias de surrealismo cotidiano de Astrud, y desde luego, esquivar a toda costa ese tono de modernita de tetas incipientes que escribe como fotocopiada y es del todo insufrible.

No sé si esto tiene sentido.


Yo lo que querría es divertirte con cientos de mentiras para adularte, o conquistarte, hacer un derroche luminoso de carisma. O en fin, desnudarme un poco más y contarte algo que fuera cierto, ir escarbando en la carne, desde la cotidianidad de lo trivial hasta lo hondo del problema, y arrastrarme en el lodo de lo mediocre para buscar algo verdadero que contarte, algo que sea auténtico; humillarme buscando esa pepita de oro reluciente, esa literatura -tan sólo algo que pueda leer después y sentirme orgullosa-.
Destilar la vida a mi alrededor para urdir con egolatría un par de frases brillantes, que te hagan despegar unos milímetros del suelo, por un breve instante, para que vuelvas otro día a asomarte a la reja.
A traerme claveles.
Y, sobre todo, no decepcionarme descubriendo que no podrás extrapolar nada de esto, porque todo esta vacío ahora, todas las palabras y no sé bien que me pasa.

Al menos, ya en el backstage, barruntar sobre el problema, que se concretara alguna de mis cosas, reventar esta burbuja y formular al fin la cuestión. Surrurarle al que se encarga de subir y bajar el telón que yo no quiero cambiar el mundo, sólo vivir según mis reglas, y que si eso es una utopía a los veinte, que me llamen soñadora, pero que hagan bajito, no vayan a despertarme.

Pero el problema es que A. tenía razón -como de costumbre- y este ambiente es muy castrador. Y yo ya no sé lo que me (les) digo.


cuarto de juegos

and sometimes you close your eyes
and see the place where you used to live
when you were young..."


Del salto a la fama y otras espinas

Mis pequeños saltamontes:

No me he ido de vacaciones. Estoy acuartelada en casa de mis padres, no hay posibilidad de escapatoria: al menos en unas semanas. El calor se la tiene jurada a cualquier racha de viento de buena esperanza y en el sopor de este limbo me dedico a esquivar toda actividad que me suponga un mínimo esfuerzo.
Mientras el horizonte se ahoga en una amalgama alquitranada y mi padre toca el banjo en el portal de mi casa, mientras grandes bolas de rastrojos -¿alguien sabe cómo demonios se llaman?- amenazan con corromper la bellísima estampa murciana... en fin, mientras tanto, yo hago sudokus, juego con el gato, reviso el correo... ¿he dicho que también hago sudokus?

Vaya, que me aburro soberanamente: parece ser que la última brisa que consiguió traspasar la frontera de este páramo baldío sólo sirvió para esconderme en algún rincón del olvido una magnífica lista de objetivos útiles que yo tenía para el verano, y acabó por caducar todas las buenas nuevas que se me habían acumulado a final de curso. No sé exactamente en que momento me perdí, en que momento se me cortaron por la mitad los planes -entre ellos actualizar sin descanso este espacio- y ahora todo es un gran vacío de buenas intenciones que ahora tienen poco sentido y de planes que se me desbarataron.
Me he calado.
A veces ocurre porque sí. Y cuanto mayor fuera la velocidad que llevaras mayor es el parón. No queda más remedio que probar a arrancar la maquinaria de nuevo.
No sé quien dijo que uno no debía decir nada si no podía superar el silencio, no lo sé ni me voy a molestar en buscarlo porque no llevaba razón. Yo no tengo nada que decir, ni siquiera tengo ganas de decir nada, pero necesito decirlo. Porque sé que luego me sentiré mejor. Aunque sepa que esta vez no será especialmente bueno ni brillante: necesito superar el silencio.

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Así, en mi esfuerzo por construir algo que me ponga en movimiento de nuevo he enviado 5 obras mías a un concurso de la plataforma online Yuglo. Entre los premios, una exposición en la sala Báculo de Madrid ^^. Los más votados popularmente entrarán a ser juzgados por un jurado. Podéis votarme aquí, aquí, aquí, aquí y aquí, pero primero os tendréis que registrar.
Sí, es un verdadero coñazo, pero hacedlo porque soy pedantemente encantadora y encantadoramente pedante. Venga, yo sé que eso os gusta.

Hasta más ver caballeros!
María

LA VOZ DE LA INEXPERIENCIA

Ayer pusé pies en un andén de la madrugada murciana tras cuatro días en Barcelona que sólo podría calificar de "cojonudérrimos". Me he añadido una etiqueta: soy TAHINA. Esto es, participo en una beca llamada "TAHINA-CAN" que me llevará a Perú en septiembre durante once días en una expedición de 80 personas entre universitarios becados y monitores y demás por Lima, Cuzco, el perú andino, Machu Picchu, etcetc. Sé que cuando vuelva probablemente seré muy distinta de ahora, pero no me importa: un querido amigo mío hablaba de la necesidad de reencarnarse un par de veces al año. Y me queda una. El proyecto es una mixtura dificilmente descriptible entre periodismo de viajes, aventura y cooperación, ese tipo de cosas tan cargadas de matices que no caben en las palabras. En fin, que me siento una privilegiada absoluta y estoy henchida de orgullo cual pavo porque alguien haya creído que merecía la pena financiarme una beca para que yo estuviera allí. Escribí mi primer artículo de opinión -estoy en el departamento de prensa- durante estos días que he estado en Barcelona, en las jornadas informativas de la beca, tomando contacto con mi nueva nube y mi estrella.


LA VOZ DE LA INEXPERIENCIA

"Digamos que soy una voz en primera persona. Sólo un altavoz emitiendo desde el ombligo de Tahina-Can.

En estas circunstancias, es de esperar un nombre que suscite interés público como abajofirmante. Evidentemente no es mi caso: no he estado en Perú ni salí nunca de España; ni siquiera soy periodista. Digamos que cuento con vuestra buena disposición para compensar la carestía de autoridad nominal.

Holgando pues la tautología, creo que existen voces que, aunque anónimas, son bien legítimas; poderosas por su capacidad de empatizar. El “anónimo” se oculta detrás del pueblo, insta a la revolución y el cambio, se esconde detrás de algunos de los grandes clásicos de nuestra literatura y padece tras las arreboladas declaraciones de los primeros amores.

En este embrión de la Tahina-Can 2008 existe también una voz colectiva, que con estas líneas suscribo e intento validar –aunque a veces los razonamientos son sólo las excusas que uno se pone a sí mismo-: es la voz de la inexperiencia.

Unos están aquí por la más pura conjunción de casualidad y circunstancias, otros han llegado con el feliz ánimo de cambiar el mundo; resta todo el espectro de motivaciones intermedias. Pero, salvando las distancias obvias, ya se escucha un susurro de fondo.


Yo por ser sincera –de entrada no es mal atributo para una voz-, he venido a responder preguntas que tengo: sobre Perú, pero también sobre mí, sobre el futuro.

Confieso que al pensar en Perú veo a un montón de gente bajita, de tez morena y nariz achatada, vestida con un galimatías imposible de color en sendos ponchos de alpaca, lo cual no carece de la comicidad de las opiniones simples.

Nunca he vivido de forma cercana a una situación de pobreza ni apenas de forma austera. Tampoco me he relacionado con colectivo que defienda una cosmovisión, unas creencias diferentes por la base de las mías. Sé que a veces no puedo escaparme del prejuicio barato y pobre.

Digamos que soy la voz de la inexperiencia, pero me legitima que soy la voz de muchos. Es una voz, eso sí, con ánimos de renovación, quiere cambiarse por canciones los prejuicios y vestirse la impericia del vasto folklore del Perú. Traerse un diario de viaje con un poquito más de madurez entre sus páginas, que el peso de la experiencia retenga entre sus páginas el aroma, como quien diseca una flor entre ellas y la conserva por siempre.

Tenemos una misma voz y una misma estrella: alcémosla, hoy a pie de página; en unas semanas, en el Perú, a pie de calle."

[suena manos de topo-brumel]

Besos,
María

BLANCA, CASI TRANSPARENTE

Ya estoy de nuevo en casa de mis padres. Tengo una gastroenteritis aguda con deshidratación. A nivel connotativo, os podeis hacer una idea de las ganas que tenía de venir: al día siguiente de llegar, casi me desmayo a las dos y media de la mañana en la recepción del servicio de urgencias de esta mi bella localidad ¬¬. Estoy empezando a pensar que seré una viejecita arrugada con un sinfín de problemas de salud. Y no me gusta nada.

Me ha dado un poco de miedo mirarme al espejo estos días: he perdido un montón de peso . Al salir de la ducha esta mañana me coloque delante del espejo y vi esas horribles ojeras moradas y los labios blancos, casi amarillos. Y como las costillas y los huesos de la coxis se percibían claramente, transparentándose tras la piel azulada.

Ayer apenas podía andar unos cuantos metros sin tener que sentarme, mis padres estaban realmente asustados. Y yo, de algún modo totalmente irracional, estaba enfadada conmigo misma por sentirme tan débil y dependiente. Pero parece que ya hay luz al fondo del tunel, y el tunel desemboca justo en Barcelona.
No he querido escribir antes sobre esto, porque mi enfermiza mala suerte estaba haciendo peligrar las buenas nuevas, pero ahora que parece que estoy más recuperada y tengo dos billetes de tren (me encanta de verdad ese trayecto en Talgo) no hay ninguna amenaza desafiando mis posibilidades de viajar: el domingo me marcho a Barcelona a las jornadas informativas de una beca. La que me han concedido para pasar dos semanas en un grupo de fotoperiodismo en septiembre, en Perú.
Para colmo de felicidad, también estará rondándo(me) por allí A., que es un sol-lomásbonitoqueconozco.

Pinta bonito el verano.
Besos!

María